La lucha del San Jorge de Estella

Por Ibai Crespo Luna - Viernes, 6 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Hace una semana, la ciudad de Estella-Lizarra se despertó con la noticia de una desafortunada intervención, que no restauración, en una talla del siglo XVI donde se representa a San Jorge luchando con el Dragón. Y como tal no es novedad, ya que la ciudad ha salido en medios nacionales e internacionales a causa de lo que se ha denominado el “Ecce Homo navarro”.

Esta actuación nos hace retomar el debate sobre la protección de nuestro patrimonio histórico artístico, y como era de esperar se han expresado diferentes opiniones. Desde la Asociación de Conservadores y Restauradores de España defendiendo, como no puede ser de otra manera, que las acciones que tengan la finalidad restaurar o conservar un bien sean llevadas por profesionales, hasta quien defiende la intervención de la propia tienda de manualidades que, sin duda, no ha tenido mala fe.

Pero si hay una opinión preocupante, es la mostrada por EH Bildu en la Ciudad del Ega. Aprovechando la coyuntura de lo sucedido carga directamente sobre la Iglesia acusándola de “dejación de funciones” e incidiendo en el eterno debate, en muchos aspectos ya superado por la propia legislación, de la propiedad del Patrimonio Navarro.

Sea por desconocimiento o por desinterés, el grupo político que ostenta la Alcaldía solicita que los bienes patrimoniales sean públicos como si ello fuese garantía de una mejor y mayor protección, ya que como afirman, “la mayoría de los casos siempre son restaurados con dinero público”. Erran si ese es su pensamiento.

La torre musulmana de Huércal-Overa (Almería), Dolmen de San Cristóbal de Cea (Ourense) convertido en merendero, Mausoleo romano de Abla, cuestionables actuaciones en el Alcázar de Sevilla, el Teatro Romano de Sagunto, el Castillo de Matrera de propiedad particular no eclesiástica o la también cuestionada intervención en su día de El Caballero de la mano en el pechode El Greco, son algunos de los ejemplos de que el debate no reside en cuestionar la dejación de funciones de la Iglesia ante el patrimonio o que su titularidad pública garantice su conservación.

La cuestión es la sensibilidad que se tiene sobre el patrimonio y su conservación, la legislación que lo protege y que sean profesionales quienes actúen sobre él. Cualquier otro debate es desviar el tema en perjuicio de los propios bienes.

También resulta llamativo que sea EH Bildu quien, ahora, con tanto ímpetu quiera abanderar su preocupación por el patrimonio de Estella-Lizarra. Cuando desde el área de Cultura (EH Bildu) y Turismo (Ahora-Orain / Podemos) conscientemente se ha valorado que un espacio de un edificio del románico civil del siglo XII sea destinado a baños públicos, como es el Palacio de los Reyes de Navarra. Situación parecida a otras localidades donde se instalan urinarios públicos al lado de bienes patrimoniales.

Por lo tanto, nos preguntamos si en Estella-Lizarra es garantía de una mejor conservación que los bienes pasen a ser públicos, gestionados por un Ayuntamiento que con anterioridad el único uso que ha dado a uno de esos bienes ha sido el de baños públicos.

Uno de los elementos fundamentales, y que EH Bildu obvia en su nota, es que todos los bienes que están en el Registro de Bienes de Patrimonio Cultural de Navarra implican su inmediato contacto con las instituciones para realizar cualquier intervención. Tenemos una legislación navarra que garantiza la buena acción y sanciones ante las malas acciones vengan de la propiedad que vengan, amparado también en la Ley Nacional de 85. Y en todo caso, lo ocurrido con el San Jorge es un caso, por suerte, excepcional.

Es curioso que, mientras EH Bildu se revuelve en un debate estéril, desde Príncipe de Viana, el Arzobispado y las personas que realizaron la intervención trabajan por llegar a un acuerdo y dar una pronta solución y recuperar la obra.

En este sentido es fundamental recordar los principios de Conservación Preventiva que rigen los criterios internacionales, es mejor conservar antes que restaurar después.

Y ahí reside el derecho de toda la ciudadanía a poder vivir y compartir el amplio patrimonio que tenemos Navarra. La oportunidad se abre con la Ley de Derechos Culturales, donde observamos prisas por su aprobación en EH Bildu y Ahora-Orain/Podemos, más preocupados en la elección identitaria. Los socialistas nos lo tomamos muy en serio, ya que creemos que la cultura y todo lo que forma parte de esta, es un derecho de la ciudadanía en sí, un derecho al acceso, una cultura despolitizada, un derecho social.

Esta ley nos puede permitir ser más ambiciosos, ser más pioneros en la defensa de la cultura en Navarra. Y así lo concebimos, como una oportunidad para realizar un verdadero pacto por la cultura al margen de cuestiones políticas y solo centrándonos en el derecho social que tiene la ciudadanía sobre esta área.

Y mientras unos y otros se ponen de acuerdo, el San Jorge de Estella-Lizarra seguirá su lucha, ya no solo con el Dragón, sino por su propia supervivencia, con la legislación, con quienes quieren que este en un lado o en otro, a la espera de que cuanto antes pueda retornar a su descanso tranquilo junto a la iglesia de San Miguel.

El autor es secretario de Cultura y Deporte / PSN-PSOE

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