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Colin ‘bomber’ Dale, un fiestero profesional

Llegó hace 33 años desde las antípodas, (bueno, en autobús desde Londres), durmió junto al Arga, conoció los Sanfermines y se le ocurrió la brillante idea de dedicar su vida a guiar australianos y neozelandeses en estas fiestas sin igual.

Sábado, 7 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El australiano Colin Dale, retratado en Londres, donde tiene su oficina PP Travel, la agencia de viajes sanferminera.

El australiano Colin Dale, retratado en Londres, donde tiene su oficina PP Travel, la agencia de viajes sanferminera . (Dani Burgui)

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El australiano Colin Dale, retratado en Londres, donde tiene su oficina PP Travel, la agencia de viajes sanferminera.Dani Burgui.

Trabaja descalzo en su despacho y nadie le mira raro: él es el jefazo de todo este tinglado. Se pasea en pantalón corto y con sombrero de piel de conejo (de las Antípodas) a escasos metros de Leicester Square, epicentro del ocio nocturno del West End de Londres -una bulliciosa plaza donde se estrenan musicales, se pasean turistas y estrellas-. Allí, en el meollo de ese trajín londinense, en una discreta oficina de Irving Street es donde Colin Dale se permite estos pequeños gestos de asilvestramiento mientras confiesa que los Sanfermines y Pamplona le han dado la oportunidad de tener el “mejor trabajo del mundo”. Y mantenerse eternamente joven.

De hecho, nadie sospecharía que ahora en esa oficina de Leicester square cuelga una enorme imagen aérea del camping de Estella-Lizarra. Es una foto un poco revenida, los colores verdes de las praderas están un poco desgastados, amarilleados, las casetas y los bungalows aparecen pintarrajeados con bolígrafo y numerados. Parece más bien el mapa ajado de alguna batalla de la guerra de Vietnam. El mapa que un estratega usaría para organizar una batalla. Y de alguna manera así es. Este simpático y bonachón australiano es el artífice de que hordas, literalmente miles y miles de australianos, británicos/as y neozelandesas hayan cononocido nuestras fiestas durante las últimas décadas. Si tienen algo que reprocharle, este es el momento. Aunque este año, por primera vez en tres décadas no le verán por Pamplona. A pesar de todo este ímpetu sanferminero este año se comprometió a irse de vacaciones con su familia, no huye a Salou, pero estará tirado en alguna playa del Pacífico.

Algo que quizás ni siquiera el propio Colin Dale sospechaba ni aspiraba tampoco en 1985 cuando se despertó un 9 de julio en un césped de la bajada de Labrit a orillas del río Arga. Eran años “salvajes” como él dice, ahora como comedido padre de familia. Había llegado la noche anterior con apenas un par de dólares en el bolsillo y por primera vez a Pamplona, despistado y desde Bilbao, a conocer las fiestas de San Fermín. “Entonces no había internet ni forma de saber mucho. No teníamos ni idea de adónde veníamos, nos habían comentado que había un gran festival en Pamplona. Era el día 8. Simplemente alucinamos con la música, el gentío, era todo muy loco. Ni sabíamos nada de los toros. Al terminar ya estaba desesperado por regresar”, rememora.

Entonces Colin era un joven australiano de 24 años, recién licenciado en Periodismo que vivía en Londres y colaboraba con el diario The Times. Se les ocurrió a él y un amigo hacer un viaje al País Vasco y participar en sus exóticas fiestas. Entonces nadie en Australia conocía los Sanfermines, pero la experiencia de Colin y otros jóvenes compatriotas que vivían en Europa se estaba ya convirtiendo mediante el boca-oreja en un rumor tremendo: “Oye, hay que ir a Pamplona y correr con los toros. Hay una fiesta en la que los bares no cierran, la música no se para nunca y nunca se duerme”. Finalmente unos años más tarde, Colin se embarcó en un destartalado autobús desde Londres hacia Pamplona y pensó “esto lo puedo organizar yo mucho mejor”.

‘party profesionals’Así surgió junto con su colega neozelandés Debbie Neich la primera agencia de viajes especializada en las fiestas de San Fermín para “guiris”, con base en el almacén subterráneo de un pub en King Cross, Londres. Era el año 1991 y la llamaron Kozzi Travel (un acrónimo algo cachondo que mezcla los motes de kiwis como se llaman a los naturales de Nueva Zelanda y ozzie como les dicen a los de Australia). Aquel año llenaron dos autobuses y se llevaron un par de tiendas de campaña. Desde entonces, como para cualquier otro pamplonés, la vida de Colin quedó ligada a estas fiestas y el año tiene dos hitos importantes que marcan un antes y un después en el calendario: el día de Año Nuevo y el 6 de julio.

Aquello fue el inicio de lo que se ha convertido en el epicentro de la vida de Colin: básicamente irse de fiesta y guiar a lo largo y ancho del mundo a jóvenes que quieren pasárselo bien. “Suena muy romántico pero, luego es bastante complicado”, matiza entre risas. En apenas un par de años su agencia se convirtió en un éxito, la rebautizaron bajo el nombre de Professional Party Travel (algo así como Viajes para Profesionales de la Fiesta) y llevaron más de 1.500 personas a Pamplona para San Fermín, y un equipo coordinado de casi 100 miembros. Llenaban los campings de Estella, Ezkaba y Zarautz. Después iban a la Tomatina (Valencia), al Oktober Fest en Munich (Alemania) y a otros festivales. “Es cierto, y esto no lo voy a negar, que cada año viene menos gente a Sanfermines, supongo que las modas van cambiando y el asunto de los toros vende menos. El movimiento antitaurino es muy potente y muy viral en redes sociales. Aunque la realidad es que cuando la gente vive esta fiesta en la que las calles vibran 24 horas y la música no deja de sonar, y todo el mundo es feliz... es increíble”.

Durante estos años, asegura Colin que no han tenido ningún incidente grave, la cautela y el buenhacer han sido sus señas de identidad. Lo peor: que se les estropee un autobús a medio camino y no poder llegar para el chupinazo: “Aguantar la frustración ahí en una carretera en Francia, ¡uf!”.

Hace no muchos años, celebró su 25º aniversario en estas fiestas y el momento más memorable fue compartir esos Sanfermines con su mujer (también habitual de las fiestas) y sus hijos, de 15 y 13 años. Y sus amigos del camping de Lizarra. Como buen PTV también disfruta las fiestas durante el día: “Aunque nunca comprenderé el asunto de los gigantes y el interés que despierta, nunca he pillado de qué rollo va, es rarísmo”, dice a carcajadas. Él intenta disimularlo, pero esa incompresión huele más bien a resquemor porque Tadeo Amorena cuando diseñó las parejas de reyes danzantes en el año 1860 ignoró por completo Oceanía y Australia. No pasa nada, Colin ya ha llenado la ciudad de gigantes australianos que dan vueltas y vueltas. Giran y giran.

en corto

Nombre. Colin Dale

Fecha y lugar de nacimiento: Melbourne (Australia), 1961

Primer San Fermín: 1985

Una canción: ‘Lossing my religion’ de REM en el autobús de vuelta al camping con todo el equipo de PP travel, agotados y esperando empezar un día nuevo de las fiestas.

Un ‘momentico’: Los fuegos artificiales, desde las murallas.

Un ‘momentazo’: El año que mi hijo y mi hija vinieron a Sanfermín.

Un ‘txoko’: El rincón de Caballo Blanco y poder ver el resto de la ciudad en calma.

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