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Pociones mágicas y espíritu galo

Las peñas cogen con ganas y mucha imaginación y reivindicación la primera corrida en una plaza abarrotada

Un reportaje de Unai Yoldi Hualde. Fotografía Patxi Cascante - Domingo, 8 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Mozos y mozas de las peñas se disfrazaron de los míticos Astérix y Obélix.

Mozos y mozas de las peñas se disfrazaron de los míticos Astérix y Obélix. (PATXI CASCANTE)

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Mozos y mozas de las peñas se disfrazaron de los míticos Astérix y Obélix.

Llegó el día de San Fermín y con él la primera corrida de las ferias en el coso pamplonés. Para muchos, la primera batalla de las ocho que tendrán que afrontar contra la resaca y la sobriedad hasta el día 14. Las ganas tras un año de espera eran palpables y ni la lluvia que cayó instantes antes de la corrida fue capaz de frenar las ansias de los mozos que se ataviaron con la indumentaria de guerra típica de estas fechas: gorro, toalla al hombro y blusa de la peña. Tampoco faltaron los disfraces y qué mejor que ponerse bajo la piel de Astérix y Obélix para hacer frente al Imperio Romano que, en estas fechas, no es otro que la abstinencia. Y al igual que ocurre en la historia de René Goscinny y Albert Uderzo, los peñeros también tienen una poción mágica que los hace invencibles: todo tipo de mejunjes alcohólicos, que a algún inspector de sanidad le daría un vuelco el corazón. Cada maestrillo tiene su librillo y hay quienes lo dejan reposar, quienes lo remueven cada cinco minutos o quienes lo llevan en cubos de madera. Diferentes recetas pero que todas surten el efecto deseado y apalizan al hígado sin remordimientos.

Alguno incluso imitó a Obélix con un chapuzón de zurracapote, porque los mozos de las peñas tienen espíritu galo y resisten ahora y siempre al invasor. Tanto, que para antes de que el diestro Román Collado acabase con el segundo toro de la tarde el enemigo ya había sido derrotado. Y los galos siguen irreductibles.

Mientras Panoramix revolvía la marmita, Astérix y Obélix cantaban y bailaban La chica yeyé, que ayer volvió a sonar en La Monumental como nunca, Paquito el chocolatero o No hay tregua. Una canción esta última que hizo recapacitar a más de uno. Porque de aquí al 14 no va a haber tregua y alguno perdía la mirada en su vaso haciendo cuentas para llegar en pie al final de las fiestas, porque aunque esto tan solo haya comenzado, el día 6 dejó a más de uno fuera de combate para la primera corrida.

Una faena que como es tradición presidió el alcalde, Joseba Asiron, en la que puede ser su última corrida como primer edil, pues las elecciones de 2019 nadie sabe muy bien que deparará para el futuro político de la ciudad. No obstante, a algunos de los espectadores de sombra (aunque ayer no hubo sol en ninguna parte) estos cuatro años de Ayuntamiento del cambio se le están haciendo demasiado largos y ya ayer despidieron al alcalde con una pancarta en la que se leía Agur Asiron, acompañado de una rojigualda. Y es que las banderas también se dieron cita ayer en el coso taurino y mirases para donde mirases había un tipo o una tipa ondeando su reivindicación. Banderas LGTBI, rojillas, de defensa a los jóvenes de Altsasu y, sobre todo, muchas esteladas. Porque ante todo, el pueblo galo es un pueblo solidario y combativo y los de la peña La Jarana quisieron invitar a Puigdemont a estos Sanfermines y librarlo del exilio. Claro que no llueve a gusto de todos y a Román Collado no le agradó ver las esteladas puesto que no entiende que no haya corridas en Catalunya. No obstante, los galos siguieron a lo suyo, a su particular batalla de cada día de la que, como siempre, salieron victoriosos.