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Gente que sí viene a los Sanfermines: ‘Los GTV’.

Tim Pinks: nacido el 8 de julio...

Tim es un personaje que podría ser protagonista de sus propios relatos sanfermineros que hablan de espíritus y apariciones. Vino de Londres hace 34 años y se ha convertido en el alma de una gran constelación de extranjeros que viven la fiesta más que un ‘PTV’

Por Txus Iribarren - Domingo, 8 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Tim en plena forma en unos Sanfermines recientes rodeados de los suyos con su caracteristica blusa verde y el pañuelo de la Irrintzi.

Tim en plena forma en unos Sanfermines recientes rodeados de los suyos con su caracteristica blusa verde y el pañuelo de la Irrintzi. (TIM PINKS)

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Tim en plena forma en unos Sanfermines recientes rodeados de los suyos con su caracteristica blusa verde y el pañuelo de la Irrintzi.

Tim Pinks encontró hace ya más de treinta años su lugar en el mundo. Al menos para los nueve días con sus nueve noches que duran los Sanfermines: un metro cuadrado de hierba junto a un banco situado enfrente del bar Txoko. Ahí se sentó casi un día como hoy en 1984 y ahí vuelve cada vez que puede durante las fiestas y también cuando visita la ciudad el resto del año, aunque ahora duerme en la cama de un apartamento, no en el saco sobre el césped... El cuerpo de aquel veinteañero que aterrizó ha cambiado, pero no sus ojos vivos y curiosos. Tim, a sus 56 años, sigue mirando la fiesta desde esta ventana interior, mitad escritor mitad farreador, aunque se ha zambullido en la misma hasta el punto de haber configurado una amplia y larga red de amigos extranjeros y autóctonos o acumular cientos de experiencias festivas como correr el encierro, organizar diferentes eventos, almorzar en la calle, cenar en la peña Irrintzi -donde lo han adoptado gracias a Harmen-, bailar en las dianas, ir a los toros por la tarde... También tiene sus propias costumbres y ritos que repite cada año pero que prefiere guardar bajo secreto oficial... “No lo puedo contar pero es algo que hacemos mis amigos y yo como forma de devolver el agradecimiento a una ciudad y a unas fiestas que nos han hecho ser mejor gente”, señala con un halo de misterio. De hecho, en torno a este simpático inglés con un don de gentes a prueba de vodka, se ha configurado una pequeña galaxia de foráneos procedentes de medio mundo que forman ya una familia virtual que se junta en un continente u otro para festejar bodas y, últimamente también, para realizar despedidas...

Pero Tim prefiere remontarse de nuevo a ese mes de julio de 1984 cuando “acampó” en esa esquina de la plaza del Castillo sin saber muy bien dónde había caído. “Llegué desde Londres y pensé que había aterrizado en otro planeta. Era un mundo muy similar por fuera pero con un gran diferencia por dentro: estaba poblado por los habitantes más felices, más simpáticos y más amables del universo”, relata. El flechazo con la ciudad fue inmediato. “De repente todo se llenó de gente, alegría y alcohol, pero formando un cóctel con unos ingredientes que te hacen ir con la sonrisa más grande del mundo. Nunca he escuchado una música mejor que la de la Pamplonesa o la de las txarangas de las peñas ni me ha sabido nada mejor que lo que bebes con hielo en un vaso de plástico en Iruña”, resume.

“Y claro, al igual que pasa con algunas de la mejores bebidas -como el bloody mary- hay que echarle un poco de especia, de picante: eso son los toros y el encierro”, añade Tim. Sin ser un divino, este británico tiene guardadas algunas fotos que para sí quisieran muchos mozos de Pamplona entrando en la plaza a escasos centímetros de un cebadita. Pero a estas alturas de la vida, el placer viene también del tendido de sol por las tardes y eso que el tiempo va pasando factura. “

“Ahora ya no dormimos en la plaza del Castillo sino que tenemos apartamentos, camas, sofás, colchones, etc… y un milagro llamada agua caliente además de las piscinas de la Rotxapea. Con los años también bebo menos. El cerebro dice sí, sí, sí pero el cuerpo dice, NO. NO, NO! Pero tengo mis momentos…”, recuerda este espíritu joven de 56 años que desayuna dos Heineken con donuts, pero “solo en fiestas”, aclara...

“The little people”Si hay algo que valora Tim son los amigos. Y muchas de estas redes de amistad internacional las ha ido tejiendo año a año en San Fermín. Con algunos de ellos comparte lo que el define como su “anécdota favorita”: The Little People/La gente pequeña.., todo un anticipo de lo que hoy sería un parque temático de guiris... El nombre de “pequeña gente” se debe a que James Stitt, un australiano que conocí en 1986 y sigue siendo mi amigo, me preguntó: “Joder, Tim, ¿quiénes son toda esa gente pequeña?”. ¿A qué se refería? “Me acuerdo que en mi primer año, cuando estaba sentado en la plaza con mis nuevos amigos, una noche se nos acercó una chica con su amiga. Tenía solo 11 años... Nosotros pensamos: ¿En esta ciudad la gente está tan loca que los padres dejan sus pequeñas ir solas?… Afortunadamente, no somos mala gente y así lo debieron pensar sus padres que seguían atentos sus evoluciones desde una barandilla como quien mira un espectáculo... Repitieron la visita todas las noches. Al año siguiente, la chica inicial llegó ya con tres amigas. En 1986 ella vino ya con 11. ¡Once! Joder… Les dijimos “hola” y empezamos a hablar... Y así hasta 1989. Yo y mis amigos y Yoli, -que así se llamaba la primera chica que vino- y su cuadrilla nos fuimos juntando cada año y cada noche. Fueron ellas quien nos enseñaron el Casco Viejo, los mejores bares y los rincones auténticos”, rememora..

El caso es que de aquella pequeña gente surgieron grandes amistades y costumbres que aún hoy perduran y que alimentan a Tim y a los suyos durante todo el año para llegar al 6 de julio y volar hacia Pamplona desde las grises y frías orillas del Támesis, donde vive y trabaja en mil cosas, últimamente de “conductor de caridad”, un oficio que en su mezcla de inglés y castellano no acaba de detallar... Tim se muestra partidario del brexit, aunque no reconoce quizá lo que busca es que le echen de las islas y logre un estatus de refugiado en Iruña.... Este año, matando su gusanillo de escritor (tiene varios libros y muchos artículos publicados en inglés sobre la fiesta) también ha regalado a los lectores de DIARIO DE NOTICIAS una curiosa escalera de un guiri,desde el 1 de enero que ayer día 7, llegó a su fin: Tim está ya por las calles coleccionando historias verdaderas para el año que viene. Por sus venas corre ya la mejor “infección del mundo” dice, un “chute de buen rollo sanferminero sin fronteras”. Hoy, 8 de julio, tiene su día especial en las fiestas. ¡Salud!

en corto

Nombre. Tim Pinks.

Fecha y lugar de nacimiento: 1961, en Tripoli (Libia).

Primer San Fermin: 1984.

Una canción: “Cualquier diana de La Pamplonesa”.

Un sabor, comida o bebida: “Pan, pollo y patxaran en la Plaza como tuvimos en los años 80”.

Un ‘momentico’: “Cada vez que entro en la plaza el Casttillo hay tanta atmósfera... Se podría hacer una foto de ese ambiente”.

Un ‘momentazo’: “Mi llegada a la Plaza en 1984... fue como estar en otro mundo y yo era el extraterrestre. Fue un golpe de alegría. Y ‘The Little People,‘ mis primeras amigas pamplonesas”.

Un ‘txoko’: “La esquina donde está el bar Txoko, la hierba y el kiosko: son mi casa y mi jardín.”

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