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El punto de información sobre agresiones suma miles de visitas

La caseta, situada en la Plaza del Castillo por cuarto año consecutivo, está creciendo en demanda este año

En 2017 fueron casi 19.000 personas las que pasaron por ella

Virginia Urieta I. Porto/I. Aguinaga/D. Burgui - Lunes, 9 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Durante estos días las colas de espera para acceder a la caseta, ubicada en la Plaza del Castillo, han congregado a decenas de personas.

Durante estos días las colas de espera para acceder a la caseta, ubicada en la Plaza del Castillo, han congregado a decenas de personas. (I.PORTO/I.AGUINAGA/D.BURGUI)

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Durante estos días las colas de espera para acceder a la caseta, ubicada en la Plaza del Castillo, han congregado a decenas de personas.

pamplona- Iruña es, sin duda, roja y blanca. Pero estos días se ha vestido también de sensibilidad. De prevención y de rechazo a las agresiones sexistas con un atuendo más, casi tan obligatorio como la faja y el pañuelico, enganchado ya prácticamente a todas las solapas que se dejan ver por la ciudad. Solapas de jóvenes, de mayores, de mujeres y hombres, de pamploneses y de turistas. Solapas de personas que quieren, sobre todo, hacer visible su lucha y su solidaridad con una campaña que, aunque no es nueva, este año está cobrando más fuerza que nunca. Desde el pasado día seis las colas que se generan en el punto de información municipal sobre agresiones sexistas ubicado en la Plaza del Castillo se cuentan por miles, con un buen número de personas que demandan información sobre recursos de atención y procedimientos, pero otras tantas que se van de allí, además, con una de esas pequeñas manos que engalanan ahora cada camiseta blanca.

El sábado se pasaron por la caseta 2.600 personas. El día anterior, el primero de los Sanfermines, fueron más de 3.000. Según indican desde el Consistorio, las cifras son más halagüeñas que el año pasado por estas fechas, en una campaña que congregó en 2017 a casi 19.000 personas. Y los perfiles, tal y como avanza Zaloa Basabe, técnica de Igualdad del Ayuntamiento de Pamplona, son muy variados. “La gente más mayor y los hombres vienen sobre todo a por el pin, como forma de adherirse a la campaña, pero la gente joven también nos pregunta e incluso se acerca a dar algún testimonio”, explica.

Los que se acercan al punto de información, instalado en la misma plaza por cuarto año consecutivo, pueden dejar constancia y denunciar en caso de haber sido víctima de una agresión sexista, además de conocer los diferentes servicios y recursos a su disposición. “Se trata de facilitar a las mujeres que lo necesiten ser atendidas por un servicio especializado y ofrecerles información sobre recursos, a dónde acudir, direcciones, horarios, acompañamiento... En caso de que sea necesario y la mujer lo solicite, se activa el protocolo de atención y acompañamiento ofrecido por profesionales del área de Acción Social del Consistorio, que cuenta con dos personas de guardia las 24 horas durante todos los Sanfermines”, indica Basabe.

La mayor parte de las dudas, incide, vienen generadas por el proceso. “Muchas chicas nos preguntan si se pueden activar los servicios sin poner una denuncia a nivel judicial, o si es necesario o no avisar a la Policía. Cuando hay una situación de abuso, dos trabajadoras sociales se personan en el lugar y ya con las víctimas les explican cómo proceder y con qué recursos cuentan”.

una ciudad concienciada Ayer, ya antes de su apertura a las 12.30 horas de la mañana, decenas de personas esperaban -pacientemente y a la sombra- su turno para preguntar en la caseta, y para demandar el consiguiente pin, porque nadie se iba de allí sin una manita. “Es una iniciativa positiva, se trata de reflejar lo que sucede y sobre todo de un sitio al que recurrir si necesitas ayuda”, decían Gemma, Juan, Ana y Santiago, parejas de Pamplona y Miranda de Ebro. “Es importante que exista, la información va llegando más fácil y eso acaba calando. La base sin duda está en la educación y en la concienciación”, señalaban.

Aseguran que Pamplona es una ciudad segura. El problema, valoraba Ana, “está en la cabeza de algunas de las personas que vienen, y más por la manera que tienen algunos jóvenes de relacionarse con la sexualidad hoy en día, que puede que no sea la más adecuada. Hay que educar en el respeto y desde pequeños”. La repulsa y el rechazo hacia cualquier agresión, zanjaban, está siendo un ejemplo en Pamplona. “Los pamploneses estamos muy volcados, y en otros Ayuntamientos también se están haciendo campañas y movimientos”.

Aunque algunas personas demandaban también que el horario fuera nocturno, “ya que podría ser cuando más denuncias haya”, desde el Consistorio han avanzado que “las horas de atención se han adaptado a las demandas año tras año. El goteo de personas es constante, no notamos más afluencia por la noche, y cuando más gente atendemos suele ser a última hora del día”, sostienen.

Los txistularis de Ordizia acababan de actuar en la plaza del Castillo y decidieron pasarse por la caseta al terminar, para recoger sus pins y contribuir con su apoyo. “Todo lo que se haga en contra está bien. Se van haciendo cosas, la sociedad se va moviendo, aunque falta mucha más conciencia. A ver si hacemos algo”, decían Ana y Xabier Lekuona. “Queríamos solidarizarnos, es importante que haya cosas de estas y la mano es un gesto”, completaba Esteban Egilegor.

Arantza Lozano y su ama, Soco Ilundáin, acudieron con los pequeños Ander, de 13 años, y Leire, de 10. “Ella ya sabía lo que era pero Ander me preguntó para qué servía la mano y si los chicos también podían llevarla”, explicaban. Él tenía bien aprendida la lección: “Porque no es no”, apuntaba. Apoyan la campaña aunque asumen que no se pueden “sobredimensionar” las cosas. “En realidad Pamplona ha estado concienciada siempre, otra cosa es que haya que concienciar a otras personas. Para mí San Fermín es una fiesta muy sana y la ciudad, segura. Los que agreden o delinquen son cuatro pero se le da mucho bombo: yo he estado siempre en el Chupinazo, de fiesta, llevo 40 años viviendo los Sanfermines y nunca me he sentido agredida. Los que somos de aquí ya sabemos cómo son las fiestas, y nos sentimos mal también por lo que se muestra;se vende una mala imagen que no es real. Gente dañina hay en todos lados y todos los días, no sólo aquí y en el Chupinazo”, valoraba Lozano.