Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

Sucederá tal día como hoy: 9 de julio de 2098

Por Txus Iribarren - Lunes, 9 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Carril bulls.

Carril bulls. (J.J.AÓS)

Galería Noticia

Carril bulls.Txus Iribarren.

Quién iba a pensar que Pamplona se iba a quedar sin encierros, el verdadero icono de sus fiestas. Pero sí. Aquella cornada a un yankee en 2022 tuvo la culpa de todo. Algunos expertos juristas ya lo venían anunciando pero nadie les creyó. Maikel Jefersson, nacido en Massachusetts, fue empitonado mortalmente por un Miura el 14 de julio. No era la primera víctima americana de los encierros. Pero sí iba a ser la última. Maikel Jefersson senior, su padre, resultó ser un famoso abogado norteamericano que presentó una denuncia contra el Ayuntamiento por soltar reses bravas por las calles. El consistorio presentó las ordenanzas, varios libros de historia y testificaron en el juicio desde los hermanos Aldaz hasta un sobrino de Julen Medina o los mismísimos Rastrojo y Chichipán, pero resultó inútil. Aunque el TSJN falló contra el abogado americano, este logró llevar el caso al Tribunal de la Haya, que condenó al Ayuntamiento a una indemnización equivalente a diez presupuestos anuales. Y lo que es peor, decretó la suspensión de los encierros en cumplimiento del Convenio Europeo de Protección de los Animales. Lo que no había conseguido el PETA en décadas ni el secuestro masivo de 40 divinos por parte del Frente Popular de Liberación Animal (de hecho nadie quiso pagar el rescate y los liberaron con más pena que gloria en San Sebastián de los Reyes...) lo logró un picapleitos yankee en dos años… La ciudad quedó conmocionada. Hubo manifestaciones de corredores y concentraciones de cabestros que se quedaban sin empleo. Los descendientes de Macua intervinieron ante la ONU en una histórica cumbre de Nueva York, pero fue inútil. El pleno municipal debatió la posibilidad de trasladar los encierros a un recinto privado (incluso se pensó en dar utilidad al Sadar durante la pretemporada) o buscar soluciones más imaginativas. Finalmente la tecnología pudo con la tradición y el consistorio, a través de la congregación jesuita de Javier, logró contactar con la empresa nipona que iba a marcar la siguiente etapa de la historia de los encierros: los encierros virtuales. El reparto de las gafas 4D se hacía todas las mañanas a las 7.30 horas en la Cuesta de Santo Domingo. Miles de cibermozos/as se colocaban el artefacto en la cabeza y, tras el karaoke ante la hornacina patrocinado por Spotify, enfilaban el tradicional recorrido entre empujones, conatos de montón y la atenta mirada de los espectadores. Al principio costó asimilar el cambio, pero al final, para el Ayuntamiento supuso un importante ahorro y simplificó mucho las mañanas sanfermineras en lo organizativo. Las televisiones se contentaron con introducir en sus emisiones escenas de archivo de cogidas y cornadas (es lo que daba audiencia...) mientras conectaban con las calles de Pamplona, poniendo como voz en off las narraciones de Javier Solano que, a sus 127 años de edad, seguía comentando las carreras virtuales por la Estafeta. Además, Ikea compró la empresa hermanos Aldaz y comercializó un vallado a escala doméstica para que cada pamplonés pudiera montarse en su jardín una reproducción del recorrido. En conjunto, unas cosas y otras permitían reproducciones del ecosistema bastante razonables: algo así como la metadona del encierro. Más que suficiente. Lo que sí quedó en un segundo plano fue el alquiler de los balcones. Realmente el centro de la ciudad ya estaba alquilado todo el año. La población local había sido evacuada en su día al planeta Airbnb, donde la empresa de economía colaborativa les había dado en trueque una VPO galáctica con vistas a la costa roja de Urano. El proceso no había sido de gentrificación, sino de gentefugación... Por eso, tanto en Sanfermines como durante gran parte del año (todos los días eran jueves) el Casco Viejo se había convertido en un parque temático (sólo dejaban cruzarlo mediante un sello a peregrinos con mochilas a reacción) de ocio y tiempo libre. Había que pagar entrada para acceder a esta zona de la ciudad rodeada de tornos. Las pulseras de “todo incluido” servían para identificarse y según se cargaban en la maquinas puestas en las afueras permitían el disfrute de diferentes servicios. Por ejemplo, la tarifa Handi incluía churros deshidratados, la descarga de 10 minutos de dianas, un katxi de kriptonica, 100 metros de simulación del encierro, dos tabletas de ibuprofeno y una micción extra en un baño de cerámica sin tener que soportar el olor a orín y detergente en una cápsula de un metro cuadrado a 45 grados de temperatura... Había opciones txiki más económicas y sencillas que daban opción a probar con la pistola de láser en el recinto ferial donde había una reserva de maceros, mozopeñas, divinos, unos picadores XXL con caballo y vendedores de ristras de ajos para rememorar los Sanfermines ancestrales. Pero esto para otro día...

Más sobre Sanfermines 2018

ir a Sanfermines 2018 »