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en el corazón del Casco Antiguo de pamplona

Churrería La Mañueta, 150 años endulzando las mañanas de los Sanfermines

Pamploneses y visitantes no dudan en hacer cola durante una hora para degustar este típico producto artesanal

EFE - Martes, 10 de Julio de 2018 - Actualizado a las 12:04h

Churrería la Mañueta reapertura con txistularis con motivo de 150 aniversario de la tienda y los 90 de la Paulina.

Churrería la Mañueta reapertura con txistularis con motivo de 150 aniversario de la tienda y los 90 de la Paulina. (Patxi Cascante)

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Churrería la Mañueta reapertura con txistularis con motivo de 150 aniversario de la tienda y los 90 de la Paulina.

PAMPLONA. La Churrería La Mañueta, una de las más antiguas de España, lleva casi 150 años endulzando las mañanas de los Sanfermines a los pamploneses y los visitantes, que no dudan en hacer cola durante una hora para degustar un producto elaborado de manera artesanal.

Fue un 13 de diciembre de 1872 cuando Juan Fernández Calero abrió una churrería en la calle Curia de Pamplona, en la cuesta que conduce a la catedral de la ciudad. Unos años más tarde, en 1890, el local se trasladó a su actual ubicación, en la calle Mañueta, en el corazón del Casco Antiguo de la capital navarra.

Hasta allí, entre las seis y las once de la mañana, son cientos de personas las que se acercan hasta este castizo local, unos para recuperar fuerzas tras una noche de fiesta, y otros, recién levantados, para comenzar la mañana con energía y dirigirse después a las muchas actividades programadas en la ciudad durante los Sanfermines.

Unos y otros hacen cola cada mañana a la puerta del establecimiento para comprar los afamados churros entre olor a fritura y el humo de los hornos de leña sobre los que se fríe la pasta elaborada de manera artesanal con ingredientes de primera calidad.

El secreto de los churros de la Mañueta no es tal. Es de sobra conocido, pero difícil de replicar: harina dura para que haga una corteza crujiente, agua, sal, aceite de oliva de la variedad de empeltre y, sobre todo, madera de haya cortada con hacha para alimentar el fuego.

Desde 1872, han sido cinco generaciones de la misma familia (y la sexta ya está aprendiendo el oficio) las que se han encargado de abrir el establecimiento, solo durante los Sanfermines y algunos días en octubre, ya que su objetivo no es vivir de la churrería, sino mantener vivo un legado a punto de cumplir el siglo y medio de historia.

Actualmente, la dueña del local es Paulina Fernández, de 95 años de edad, nieta del fundador, que ya a los 5 años ayudaba en lo que podía a sus padres en la churrería. Son por tanto 90 años de presencia ininterrumpida en la vieja churrería, que se vieron reconocidos en septiembre de 2016 con el primer galardón "Pañuelo de Pamplona" otorgado por el Ayuntamiento.

En la casa consistorial, el alcalde de Pamplona, Joseba Asiron, entregó a Paulina Fernández el pañuelo rojo con el escudo de la ciudad bordado en uno de sus picos y una escultura de la alegoría de la Unión de los Burgos de la ciudad. De esta forma, el Ayuntamiento de Pamplona reconoció a este establecimiento por su legado gastronómico y cultural y por su labor para proteger el pequeño comercio familiar.

Paulina Fernández, que además es autora de dos publicaciones ("Churrería la Mañueta", que escribió para conmemorar el 125 aniversario del local, y "Mi calle, sus personajes y la Churrería la Mañueta", de 1998), recibió el premio emocionada acompañada por sus familiares.

En este momento más de 15 personas trabajan en la churrería, en la que se realizan también visitas guidas en las que se puede contemplar el trabajo incesante en la cocina de este añejo local, de cuyas paredes cuelgan fotos antiguas y portadas de periódicos que resumen la historia del establecimiento. Como despedida, los visitantes son obsequiados con un chupito del típico "patxaka" (licor de anís y manzanas silvestres).