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El capotico de los pastores

La fiesta del toro y todo lo que hay a su alrededor como los encierros, corridas, recortadores o vaquillas no sería posible sin el esfuerzo de estos guías que trabajan sin descanso

Un reportaje de Iosu Enguita Quiles. Fotografía Iban Aguinaga - Martes, 10 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Los pastores Alberto Pérez, Fran Itarte, Umberto Miguel, Miguel Reta, Jesús Primo y Víctor Navas (de izda a dcha) posan después de su almuerzo en un bar de la calle Estafeta donde acuden todos los días después del encierro matutino.

Los pastores Alberto Pérez, Fran Itarte, Umberto Miguel, Miguel Reta, Jesús Primo y Víctor Navas (de izda a dcha) posan después de su almuerzo en un bar de la calle Estafeta donde acuden todos los días después del encierro matutino. (IBAN AGUINAGA)

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Los pastores Alberto Pérez, Fran Itarte, Umberto Miguel, Miguel Reta, Jesús Primo y Víctor Navas (de izda a dcha) posan después de su almuerzo en un bar de la calle Estafeta donde acuden todos los días después del encierro matutino.

La labor de los pastores en los festejos de San Fermín y en concreto, en la fiesta del toro, resulta inconmensurable. Su trabajo comienza a las cinco y media de la mañana y termina a las once de la noche en lo que les supone una jornada tras otra hasta el final de las fiestas. Días como el de ayer, en el que no hay festejos mañaneros en el coso pamplonés, estos pastores descansan una vez terminado el encierro para luego a la tarde comenzar de nuevo con la corrida y a la noche con el encierrillo.

Acompañamos a Miguel Reta, Jesús Primo, Fran Itarte, Umberto Miguel, Víctor Navas y Alberto Pérez durante su almuerzo. Estos pastores guiaron ayer el encierro de Cebada Gago, uno de los más esperados y temidos entre el público. “Ha sido un encierro muy rápido y muy limpio. La gente ha podido disfrutar de la carrera”, comentaba Jesús Primo, lleva dos años siendo pastor en San Fermín.

Y es que, desde que se inició esta edición de las fiestas, los encierros no han supuesto un peligro en exceso. Para estos pastores, que ya están curtidos en la materia, las sensaciones de este año, por ahora, están siendo positivas: “Las fiestas han comenzado con muchos nervios pero ya se van calmando. Este año coincidió el arranque con el fin de semana y se notó algo más de gente, pero a pesar de ello este año no se ha notado una masificación como en los anteriores”, explicaba Primo.

La experiencia es un grado para estos hombres. Algunos llevan veintitrés años como Miguel Reta, treinta como Fran Itarte o quince como Alberto Pérez. Pero la novedad este año en las filas pastoriles ha sido las jubilaciones de los ya conocidos José Miguel Araiz Rastrojo y Vicente Martínez Chichipan. “Este año entraron como pastores nuevos dos chavales jóvenes, Aitor (de Cortes) y Miguel (de Estella). Tienen por delante muchos años de trabajo, pero ya son entendidos en la materia y lo hacen genial”, apuntaba Reta.

Trabajo

Constancia

Preparación

Durante el resto del año su día a día también gira en torno al toro. “Muchos de nosotros somos ganaderos, otros trabajan en los festejos e incluso en alguna ganadería. Personalmente yo tengo una ganadería, trabajo como técnico en una empresa del Gobierno de Navarra llevando distintas ganaderías y asisto como técnico ingeniero. Siempre estamos rodeados de este mundillo”, señalaba Reta.

“Y en cuanto a la preparación, no dejamos de hacer ejercicio, ya sea en el frontón con la cuadrilla o en el gimnasio. Es muy importante entrenarse, muchos de nosotros ya no somos tan jóvenes y siempre hay que estar a punto para una fecha como San Fermín. Nos supone una motivación extra”, puntualizó Reta cuando se le preguntó por su rutina.

El toro mueve a muchas personas en toda el mundo y San Fermín se convierte en la “catedral” del encierro. Lleguen mejores o peores corredores, los pastores siempre estarán ahí para ayudar.

José miguel araiz ‘rastrojo’ “tenía claro que era la hora de dejar paso a gente joven”

Con 16 años comenzó a trabajar con las reses de Macua y tras cinco años, cuando ya tenía 21, le ofrecieron ser pastor de los encierros en San Fermín. Ahora, cincuenta años más tarde, Rastrojo ha colgado la vara y se ha jubilado dejando atrás muchas anécdotas y cornadas en su haber: “Ahora se está muy bien. Conforme te vas haciendo mayor, los toros vuelven siempre con cuatro años y nosotros venimos con uno mas. En la cabeza tenía claro que había que dejar paso a la gente joven”. “Estoy disfrutando los Sanfermines de una manera totalmente diferente con mi familia, con mi nieto, y con mis amigos. Lo más grande es haber llegado hasta aquí y haberlo hecho con estos compañeros, gracias a ellos ha sido posible”, concluye.