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¿Puedo montarme?

Situado en la explanada del parque de la Runa, el recinto ferial sanferminero sigue siendo uno de los lugares preferidos de los más pequeños, aunque sus padres, incapaces de resistirse al “¡Otra vez, ‘porfa’!” de sus hijos, creen que el precio es excesivo

Un reportaje de Bea Ciordia Fotografía | Iñaki Porto - Martes, 10 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Una de las atracciones con mayor afluencia de las barracas del recinto ferlial.

Una de las atracciones con mayor afluencia de las barracas del recinto ferlial. (IÑAKI PORTO)

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Una de las atracciones con mayor afluencia de las barracas del recinto ferlial.Cientos de personas de todas las edades se acercaron ayer por la tarde al recinto ferial para montarse en las barracas y degustar la comida de los puestos.

“El mito del guiri que conquista las calles de Pamplona no existe en la feria. Aquí estamos los de toda vida, los que sabemos qué se esconde detrás del blanco y rojo”, apuntaba ayer Oliver Arbiol Lucio, tudelano de 24 años, mientras limpiaba las escaleras de la atracción Rodeo bajo un sol abrasador.

Convertidas ya en un símbolo de los Sanfermines más tradicionales, las barracas volvieron a abrir un año más sus puertas el pasado jueves, víspera del Chupinazo, para hacer las delicias de los más pequeños, que se convertirán en los verdaderos reyes del recinto hasta la clausura de la feria el próximo domingo.

“Mis nietos disfrutan muchísimo cuando se montan en las atracciones, y la verdad es que yo también me lo paso en grande viéndoles reír y chillar”, aseguró Isabela Barriola Lecumberri, vecina de Villava de 59 años y abuela de Jon, de nueve años, y de Martín y Unai, de cuatro.

“Dentro de unos días me voy de vacaciones a Peñíscola para desconectar y disfrutar de la playa, pero hoy los protagonistas son mis nietos”, añadió la navarra mientras hacía cola con los tres niños para montarse en la atracción Scalextric, una de las favoritas de los más pequeños.

El simulador de realidad virtual, la caída libre y la barraca del Grand Prix encabezan también la lista de deseos de los niños, aunque la casa del terror y las camas elásticas tampoco pasan desapercibidas para los chavales ni para la cartera de sus padres.

Por lo general, el precio de la mayoría de las barracas ronda los tres euros y medio por viaje, aunque algunas excepciones exceden o no llegan por poco a esa cifra.

“Yo creo que el precio es demasiado alto para el tiempo que dura cada viaje, que suele ser de unos dos minutos. Sin embargo, es imposible decirles que no a los críos...”, se quejó Barriola, quien también señaló que la anterior ubicación de las barracas (en la explanada de la nueva estación de autobuses) “era más accesible”.

Ana Báscones Ursúa, vecina de 24 años de Zizur Mayor, también destacó que el recinto ferial no se encuentra en el mejor lugar de Pamplona: “La gente joven no solemos salir de la parte vieja de Pamplona estos días, aunque de vez en cuando damos una vuelta por aquí abajo”.

pocas ventasPese a que este año el comienzo de los Sanfermines ha caído en fin de semana, los feriantes y los dueños de los puestos de comida que se suceden uno tras otro en el recinto ferial coinciden en que las ventas son, como siempre, “justillas”.

“Hace tres décadas que vengo a Pamplona en estas fechas y la verdad es que el negocio flojea un poco. Seguimos sirviendo raciones a cientos de extranjeros y a familias enteras, pero hace años la cosa iba mejor”, confesó Manuel, uno de los dueños del mesón Bodegón y originario, como muchos otros feriantes, de Jaén.

El ucraniano Igor Zbirko, dueño de la atracción Gigant Maxx, también hizo hincapié en la falta de movimiento en la caja: “Llevo 20 años en este mundo y la verdad es que no estamos en nuestro mejor momento. Eso sí, la emoción del público sigue intacta”.

Para Arbiol, trabajador de Atracciones Al Javiel, es precisamente la ilusión de los niños la que mantiene el negocio a flote. “Antes las barracas se vivían de un modo diferente, quizás más intenso, pero por suerte las familias siguen viniendo año tras año para que sus hijos se lo pasen en grande. Eso es lo más importante”, aseguró el tudelano, que lleva ya cuatro años trabajando en el recinto ferial durante los Sanfermines.

Los que nos visitan desde fuera de Navarra tampoco dudan en destacar el buen ambiente que se crea en la burbuja de las barracas. “Llevamos solo un día en Pamplona y la verdad es que estamos encantados con lo que hemos visto. Siempre veíamos las fiestas por la televisión, pero vivir esto en primera persona es muy distinto. Los críos, además, se lo están pasando bomba en las atracciones”, explicó Ana Isabel Gómez Juárez, madrileña de 45 años, mientras sus hijos, de 13 y 9 años, luchaban por no caerse del toro mecánico de la popular atracción Rodeo.