la carta del día

Carta de una persona normal

Por Carlos Pérez-Nievas - Martes, 10 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

sorprende la inquina y animadversión que Ciudadanos despierta en una parte importante de la clase política y periodística de este país, y sorprende, y esa es la razón última de lo anterior, que a su pesar, Ciudadanos sigue ganando simpatizantes e intención de voto en buena parte de la sociedad española. Incluso en comunidades donde esos políticos y periodistas, enrabietados y dolidos, pensaban que no tendría éxito, como es Navarra.

En esa línea se han producido comentarios, artículos, editoriales etc, que inciden en desacreditar a Cs, a quienes formamos parte de ese proyecto y a cualquiera que ose siquiera considerar a Cs un socio futuro de gobierno. Hace poco más de una semana, Patxi Zabaleta, a quien a pesar de estar políticamente en las antípodas de mi pensamiento político, respeto y aprecio, lazaba una soflama anticiudadana en toda regla basada en toda una serie de argumentaciones subjetivas y absolutamente endebles para alguien de su capacidad intelectual y formación. La razón no lleva nunca a esas conclusiones, sólo el fanatismo y el miedo.

La primera, que el nacionalismo no es una ideología, “el nacionalismo es la adscripción de la persona a un pueblo o nación como colectivo social que perdura en el tiempo”, decía Patxi. Falso completamente. El nacionalismo en el que él milita y ha militado no es eso, eso es la idealización de un sentimiento que en el nacionalismo de Bildu, HB, PDeCat, Esquerra o las CUP está absolutamente supeditado a un falso ideal de pueblos sometidos, lenguas prohibidas, derechos cercenados y un largo historial de mitos que financiados y repetidos llegan fácilmente a crear la falsa creencia de pertenencia a un pueblo elegido. Un pueblo mejor que los demás, al que su pertenencia a una nación común perjudica, y que necesita ser independiente para alcanzar la perfección. Mentira tras mentira. Detrás de eso no hay sino supremacismo, egoísmo, insolidaridad, miedo y ansias de poder absoluto. Ya no basta con gobernar una comunidad de un país, ahora los políticos nacionalistas quieren un país. En realidad lo han querido siempre, pero han sabido esperar. Y han trabajado bien el trampantojo, eso es cierto, pero al acercarse uno se ve que es falso, que no hay nada, que es una ilusión y un engaño consentido. Patético.

La segunda cuestión es que afirma que Ciudadanos es un nacionalismo español de reacción, que se escora a la ultraderecha… Más allá de cómo desayunamos quienes nos sentimos españoles (también navarros, vascos, catalanes, y orgullosamente europeos por ser españoles), y más allá también de que si Ernest Lluch levantara la cabeza, la misma en la que varios nacionalistas sin ideología le descerrajaron dos tiros, vería cuán equivocado estaba y cómo lo que él decía es ahora justo al revés. Más allá de eso, por mucho que él quiera equiparar a Cs con nacionalismo, yerra el tiro. No somos un nacionalismo de reacción. Si somos una reacción al nacionalismo. Y añado: a todo el nacionalismo. No existe nacionalismo bueno ni malo. Los hechos nos lo demuestran. Ese Pujol hombre de Estado no era sino un vulgar delincuente con un entramado familiar y político de corrupción sistémica. A la par que un radical camuflado que fue creando una estructura de poder para atacar el Estado al que simulaba defender. Ese PNV moderado que entiende la importancia de aprobar un presupuesto aún con el PP -siempre que además del cuponazo en esa negociación se sigan llevando dinero de todos los españoles para aumentar la desigualdad- cambia el Gobierno de España una semana después para seguir sacando prebendas, e impide unas elecciones para, por fin aparece, ¡los españoles ejerzan el único y verdadero derecho a decidir! Unas elecciones generales que aclaren nuestra confusa realidad política.

Porque ese derecho a decidir del que tu hablas, Patxi, no es sino la adaptación a lo políticamente correcto de vuestro anterior mantra del derecho de autodeterminación, hasta que fuisteis conscientes de que ese derecho no es para vosotros, apacibles y acomodados burgueses en un Estado de derecho plenamente democrático. Y ahora tratáis ahora de rebajarlo, suavizarlo y amabilizarlo, para que haya más gente capaz de tragarlo. Qué mejor momento para volver a la carga que la brutal crisis que hemos padecido, ¿no? Pero es de agradecer que el tiempo pasa y algunos estamos para desmontar trampantojos. Acabo, querido Patxi. Lo que hay que preguntarse no es que hago yo en Ciudadanos, con “una historia tan normal detrás” como tú dices, si no cómo es posible que personas como tú participáseis en una historia políticamente tan falsa y anormal. A pesar de todo, un fuerte abrazo.

El autor es portavoz de Ciudadanos Navarra