La pamplonesa Leire Repáraz

Emprender, estilo de vida

La pamplonesa Leire Repáraz lleva 7 meses asentada en Shanghai tras cursar el Grado en Liderazgo Emprendedor e Innovación, que le ha abierto las puertas para crear allí una novedosa empresa

Virginia Urieta - Martes, 10 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Leire Repáraz (abajo, en el centro) con uno de sus equipos de trabajo durante su estancia en Shanghai.

Leire Repáraz (abajo, en el centro) con uno de sus equipos de trabajo durante su estancia en Shanghai. (VIRGINIA URIETA)

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Leire Repáraz (abajo, en el centro) con uno de sus equipos de trabajo durante su estancia en Shanghai.

“En la fusión de la mentalidad yace el potencial de crear empresas”

Pamplona- La pamplonesa Leire Repáraz, asentada ya en Shanghai, considera el emprendimiento como algo más que crear empresas o proyectos. Se trata, valora, de encontrar razones en el mundo por las que empezar a moverse, “causas con las que comprometerte y terminar transformando la sociedad desde la estructura de la empresa”. En su caso esa ambición por buscar, encontrar y transformar ha ido creciendo hasta convertirse casi en un estilo de vida.

Todo comenzó cuando decidió cursar el grado LEINN en Liderazgo Emprendedor e Innovación de la Universidad de Mondragón. “No sé si exactamente lo puedo llamar grado o una experiencia vital, porque para mí al menos, lo ha sido”, confiesa, refiriéndose a una carrera en la que, a lo largo de cuatro años y sin profesores ni clases, ha aprendido a través de proyectos en equipo y viajes. “De repente te encuentras siendo tú misma la responsable de tu proceso de aprendizaje y decides no poner límite a lo que vas viviendo. Te sumerges de lleno en el mundo del emprendimiento, empiezas a encontrar modelos que te convencen y personas que te inspiran y creo que finalmente se termina convirtiendo en una manera de vivir”.

Al principio, dice, no estaba especialmente interesada en el mundo de la empresa, pero en el momento en el que vio el gran impacto que podría generar a través de una entidad comenzó a ilusionarse cada vez más con la idea de crear un proyecto real que, con suerte, se convirtiera en su futuro.

“Y en todo ese remolino de pensamientos, el verano pasado y sin tener claro cuál sería el proyecto, puse rumbo a India”. Viajó a cargo de un proyecto que realmente le motivaba desarrollar, Sharuk, una start-up social en la que trabajó por el derecho a la identidad, desarrollando una plataforma de registro de nacimientos para los más de 230 millones de niños y niñas que hoy en día son invisibles ante los ojos de los gobiernos (www.sharukforidentity.com).

Tras la aventura que supuso estar en India, donde no todo fue tan fácil y espiritual como esperaba -pasó una semana ingresada con dengue en el hospital, detuvieron a uno de sus clientes mientras trabajaban para él…-, voló a China. Ahí empezó el esprint de 2 meses en el que cambió los pantalones hippies por el traje. “Conecté con Shanghai desde el principio, me pareció que la ciudad no dejaría de sorprenderme nunca, siempre había algo que hacer, personas con las que sentarte, eventos, oportunidades…”.

En China se centró junto a otras dos compañeras en desarrollar el proyecto Go for Visual (www.goforvisual.com) con el que pretendía trabajar para empresas internacionales llevando a cabo procesos de consultoría a través de una herramienta: el pensamiento visual, que trata de hacer los conceptos complejos más sencillos de entender y trabaja a través de dibujos. “No nos considerábamos ni de lejos al nivel de otras personas que hacían lo mismo ya en China o en España, pero a base de movernos y no perdernos un solo evento, empezamos a tener gente interesada en trabajar con nosotras”.

Nunca llegaban a decir su edad (“en China la falta de experiencia y juventud se valoran de forma muy negativa”), pero al cabo de dos meses terminó convenciéndose de que no era tiempo suficiente, a la vez que sentía que China tenía todavía mucho que ofrecerle, así que gracias al apoyo de su equipo en enero se volvió a Shanghai con el reto claro de crecer a nivel profesional y personal gracias a esa oportunidad que podía vivir estando todavía dentro del grado.

“Sentía que era el momento y el lugar en el que estar por, al menos, un par de años, así que hice equipo con otras dos chicas del País Vasco y para la segunda semana de enero ya habíamos decidido hacer el proyecto real a través de crear una empresa de forma oficial”. Desde entonces, relata, han sido seis meses de aventura constante “en la que he disfrutado y sido extremadamente feliz”.

Han llegado a sentarse con firmas del nivel de Deloitte, Siemens, Alibaba, Bayer o PwC, entre otras, lo que da fe del nivel de exigencia al que se enfrentan a diario. El mayor problema según señala viene de las restricciones que tiene un país como China de cara a los extranjeros. Aunque consiguieron empezar a tramitar los papeles de la empresa en enero, hasta junio no han conseguido estar constituidas como tal al 100%. “Nuestro mayor reto ahora mismo está en conseguir ser sostenibles haciendo frente a los gastos de estructura para poder invertir en algo que nos haga escalables, un producto”, explica.

La visión del proyecto trata de reducir la distancia que existe a nivel cultural, empresarial y social entre Este y Oeste a través de la comunicación interna y externa de las empresas. “Si por algo decimos que nos sentimos tan cómodas en China es porque creemos que aún estando en la otra punta del mundo, hay bastantes más cosas que nos unen de las que nos hacen diferentes. Hay muchísimo que aprender del Eastern world que al principio da un poco de respeto conocer… En la fusión de la mentalidad de unas y otras yace el potencial de crear empresas comprometidas con el desarrollo sostenible de la sociedad”.

Explica que hay una comunidad bastante fuerte de emprendedores y empresas españolas en China, pero es un país que desborda oportunidades para crear conceptos muy potentes. “Está claro que la gente de nuestra edad cada vez sale más al extranjero, eso está bien porque te ayuda a conocer, a formar un criterio acerca de quién quieres ser y cual crees que puede ser tu rol en la sociedad. Lo recomiendo sin duda. Eso no quita para que en cualquier momento puedas volver a casa, donde sigue habiendo muchas cosas por hacer”. Ella, de momento, se queda por Asia, donde espera poder encontrarse con algún que otro pañuelico rojo estos días.

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