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La magia de bailar una reina

Naiara Palacios Zabalza, el ‘cuerpo’ de la Abuela en la comparsa, debuta este año bajo las faldas de la giganta europea. Un sueño para esta pamplonesa, nieta y sobrina de porteadores, voluntaria de la DYA en el encierro

Marivi Salvo | Iñaki Porto - Miércoles, 11 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Naiara Palacios Zabalza, junto a la reina a la que baila hoy por primera vez.

Naiara Palacios Zabalza, junto a la reina a la que baila hoy por primera vez. (IÑAKI PORTO)

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Naiara Palacios Zabalza, junto a la reina a la que baila hoy por primera vez.

H oy, 11 de julio, en la iniciativa Festa, de la peña Los de Bronce, tres mujeres llevarán gigantes. Junto a Jone y Olga, ella debutará bailando bajo las faldas de la reina europea, Josephamunda, aunque ya lleva desde 2010 detrás de la enorme boca de la Abuela, una de las dos mujeres cabezudas de la comparsa. Naiara Palacios Zabalza, pamplonesa de 33 años, parece que estaba predestinada a formar parte de la comparsa de Pamplona. “Mi abuelo, Rafael Zabalza, llevaba al kiliki Coletas, y luego mi tío Javier Zabalza Bere. Y a mí me llevaban mis padres a correr delante”, explica. Naiara es otra de esas mujeres todoterreno de las fiestas de San Fermín. Celadora de profesión, porteadora, madre de dos hijos y voluntaria de la DYA. Con esta agenda, apenas tiene huecos libres en la fiesta.

“Llevaba tiempo queriendo entrar en la comparsa”, apuntada en la lista de espera. En aquel momento, sonaba bastante raro, porque “hace quince años no había mujeres... Entramos a la par María, que ya no está, y yo”, recuerda Naiara. Y, así, lleva ocho años, paseando a la Abuela, turnándose con Iñaki Ramos: “Probé con un kiliki, pero los armazones son más estrechos, agobiaban más, y, después, tienes que estar corriendo sin parar”. Así que se quedó con un cabezudo, de los que pasean con aire señorial y con el único cometido de “dar la mano, dejarte abrazar y besar y posar en cientos de fotografías”. En su caso, de complemento lleva un paraguas: “Solemos hacer dos turnos. De 9.30 hasta el descanso, sobre las 12, y después, de la una a las 14.30”. En ese rato dentro de la Abuela vives en un micromundo, prácticamente aislado del exterior: “Solo ves por delante y la parte de abajo, a través de la barbilla del cabezudo, pero no es posible ni mirar para atrás ni a los lados”. Y aunque han pasado ya ocho años, aún se emociona relatando qué se ve desde la boca de un cabezudo: “Los críos que huyen, los que te abrazan... risas, lágrimas... Y esas miradas son tan especiales que se te quedan clavadas en la memoria”.

Con las figuras de la comparsa tiene citas todos los días, menos el 10 y el 13, porque trabaja de celadora en Urgencias del Hospital de Navarra. Y aún saca hueco para ponerse detrás del vallado en un encierro. “Soy voluntaria de la DYA desde 2001: encierros, turno de noche... Y ahí sí que te toca ver de todo;desde peleas, cortes, intoxicaciones etílicas... Recuerdo, por ejemplo, a un hombre que se había caído dentro de los fosos de la Taconera junto a los patos. Ni él mismo recordaba cómo”. En la DYA el turno de noche es de aúpa, desde las 12 hasta las 9 de la mañana, y todo de forma altruista. “Siempre me gusta ir a algún encierro, es muy emocionante”, dice. Y eso que Naiara huye de los toros: “Me dan pavor;una vez salimos al recorrido a coger a un herido y venía un toro detrás... ¡lo pasé fatal! Me tuvieron que dar un tranquilizante. Como mucho, los aguanto en el plato”, bromea. En estos 17 años como voluntaria de la DYA confiesa que “nunca me ha tocado enfrentarme a un herido con cornada, pero sí he visto golpes en la cabeza graves”.

Las chicas de la comparsa de Pamplona han ensayado durante días el baile La Longaniza (de la mano de dos históricos porteadores, Xabi Garín y Mikel Larumbe) para la cita de hoy con El Bronce. “La primera vez que cogí a la reina asiática, pensaba que se me caía, pero, al final, puedes”. El secreto para mantener equilibrados los 60 kilos del gigante es “mucha maña y llevar en peso en las piernas, no en la espalda”. Y otro detalle importante: “Lo tienes que bailar de tal manera que lo disfrutes. Al principio, vas contando los pasos, pero luego acabas cantándolos”. Naiara tiene ventaja, porque ha sido portadora de gigantes en Falces, de donde es su marido, también porteador, y con el que comenzó a salir precisamente unos Sanfermines, después de un servicio en la DYA.

Naiara hace encaje de bolillos para ajustar la agenda festiva. Siempre de día, si puede ser con sus hijos (Ibai, de 5 años, y Eira, de 2), con citas obligadas como la Procesión o los Fuegos, y, cuando puede, visita obligada a su padre, Javier Palacios, mulillero desde hace 25 años en la plaza de toros, a las jotas del paseo de Sarasate. “Pura emoción”, dice.

a bocajarro

¿Cuanto gasta el día 6? Los 100 euros fácil.

¿Recuerda alguna juerga memorable en San Fermín? En 2003, el año que empecé a salir con Edu, mi marido, tras el servicio de la DYA.

¿Un acto fuera del programa? Las jotas del paseo Sarasate.

¿Su momentico? Ahora con mis hijos ir a ver al abuelo, mulillero.

¿Un remedio para la resaca? Ibuprofeno a saco.

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