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Mercado callejero

Este año, algunos vendedores al aire libre afirman experimentar una bajada en las ventas de San Fermín, situación que achacan a la abundancia de puestos ilegales o ‘manteros’.

Un reportaje de Erik Mugarza. Fotografía Javier Bergasa - Jueves, 12 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Los numerosos puestos irregulares masifican la avenida Carlos III.

Los numerosos puestos irregulares masifican la avenida Carlos III. (JAVIER BERGASA)

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Los numerosos puestos irregulares masifican la avenida Carlos III.

Sin duda, uno de los componentes esenciales de la fiesta de San Fermín son los puestos de venta callejera que este año, una vez más, han vuelto a abrir sus puertas para ofrecer al público una infinidad de productos. No obstante, algunos de estos comercios afirman que este año han notado una importante bajada en las ventas, debido a varios factores.

La zonificación es bastante clara: los mercados con permiso fijo (quienes tuvieron hasta el 11 de mayo para presentar sus solicitudes) predominan en Carlos III y el Bosquecillo de la Taconera. Los permisos de venta concedidos para puestos fijos abarcan, en principio, desde las 8 horas del 6 de julio hasta las 14 horas del 15 de julio, y del 6 al 14 de julio en el caso de los puestos de venta de globos.

En contraste los puestos irregulares, llamados comúnmente manteros, destacan desde la plaza de Merindades y la avenida Carlos III hasta la Plaza del Castillo.

“Calculo que los beneficios se han reducido aproximadamente un 40%”, comenta Fernando, un vendedor que ha venido de Cádiz a Pamplona a dirigir un puesto que ofrece productos sanfermineros. Él considera que esta bajada se debe, por un lado, a la “mala publicidad” con la que se ha promocionado este tipo de puestos;y por el otro, al gran número de mercados ilegales que, de acuerdo con las palabras del gaditano, “han ido creciendo mucho respecto a los años anteriores” y que, además, “se pueden dedicar a vender por la cara y no pasa nada”.

Aparte de estos dos factores, también afirma que “se le ha dado demasiado bombo al tema de la violencia sexista. Por supuesto, no quiero que haya ninguna violación ni nada por el estilo, pero pienso que algunos medios le han dado una importancia desmesurada a este asunto, hasta el punto de que, por culpa de eso, muchos creen que las fiestas en Pamplona son poco menos que una barbarie, cuando es obvio que no es así ni muchísimo menos. Pero a causa de ello, hay mucho público que ha dejado de salir: en otros años estos mercados eran un hervidero de clientes, pero ahora han dejado de serlo, y esto ha perjudicado mucho las ventas”.

Asimismo, cerca de ahí se encuentra la carpa en la que ofrece sus productos el Instituto Navarro de Tecnologías e Infraestructuras Agroalimentarias (Intia), empresa pública encargada de los productos de denominación de origen en Navarra y que además es uno de los miembros del Grupo para la Evaluación de Nuevas Variedades de Cultivos Extensivos en España (GENVCE). “Es el segundo año que abrimos este puesto”, informan los encargados. “Aquí las ventas son buenas, lo cual se debe a que lo que presentamos son productos de aquí, que es algo que los consumidores suelen echar de menos”, añaden. También explican que “en un horario que va desde las 08.00 hasta las 23.00 horas, esta carpa se encarga, exclusivamente, de ofrecer productos que son vendidos por quienes los han producido. Esos artículos los dividimos en varios tipos según su especialidad: artesanales, ecológicos, etc”.

En el Bosquecillo, los vendedores aseguran que “este espacio es bueno para el comercio: aunque a veces el viento levante polvo del suelo, la gente suele pasear aquí, y es habitual que decidan comprar algo en los puestos”. También señalan que “aquí las ventas mejoran cuando son fiestas, mientras que en otras fechas no son malas, pero tampoco son nada especial”.

Por otra parte, los vendedores irregulares o manteros señalan no haber tenido “problemas con el Ayuntamiento, a diferencia de otros años, ni tampoco con los clientes”, a pesar de lo cual, según afirman, las ventas han ido “muy flojo, con una reducción de hasta un 50%”.