SERVICIO DE INMIGRACIÓN DE LA SAKANA

Una década de gestión de la diversidad cultural en Sakana

Con el objetivo de favorecer la convivencia desde el reconocimiento, la Mancomunidad de Sakana puso en marcha hace 10 años un servicio intercultural

Nerea Mazkiaran - Jueves, 12 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Bego Zestau Baraibar es la técnica del servicio intercultural Anitzartean de la Mancomunidad de Sakana desde sus inicios.

Bego Zestau Baraibar es la técnica del servicio intercultural Anitzartean de la Mancomunidad de Sakana desde sus inicios. (NEREA MAZKIARAN)

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Bego Zestau Baraibar es la técnica del servicio intercultural Anitzartean de la Mancomunidad de Sakana desde sus inicios.

lakuntza- Se cumplen diez años del servicio de Inmigración de la Mancomunidad de Sakana, denominado en la actualidad servicio intercultural Anitzartean. Y es que ante la llegada cada vez mayor de personas migrantes, la Mancomunidad de Sakana decidió en 2008 poner en marcha un servicio para gestionar la interculturalidad y diversidad cultural con el fin de normalizar estos conceptos. Entonces la población de Sakana de origen extranjero se situaba en torno al 10%. En estos momentos ronda el 8%, con diferencias entre las localidades.

Lo cierto es que pasada una década ha cambiado la percepción de esta realidad y se ha avanzado en el encuentro y conocimiento entre personas de origen diverso que conviven en Sakana. No obstante, queda mucho trabajo por hacer, como apunta Bego Zestau, responsable de ese servicio desde sus inicios. “Uno de sus principales objetivos es favorecer una convivencia lo más saludable posible, basada en el reconocimiento a las otras personas”, explica. “Es un servicio dirigido a la ciudadanía de Sakana. Mi trabajo consiste en gran parte en abrir vías, caminos que favorezcan la integración”. Al respecto, destaca que es una tarea que debe realizar de manera conjunta la sociedad de acogida y la población migrada.

“Para gestionar el futuro de forma positiva, queremos que los valores positivos sobre diversidad, igualdad, respeto y no discriminación lleguen a todos los corazones de Sakana”, señala esta educadora social. “Cuando se habla de integración, la población de acogida tiene un papel fundamental. Las personas que vienen no tienen que hacer lo que hacemos nosotros exactamente a nuestra manera. Ya que, si fuera así, estaríamos hablando de una asimilación cultural, lo cual dista mucho de una integración real”, apunta. “Hay que acogerles, enseñarles las costumbres de aquí, las leyes y normas de funcionamiento y convivencia, así como sus obligaciones para que puedan asumirlas y acatar esa manera de vivir pero sin que suponga dejar la suya”. Al respecto, Zestau incide en que en caso contrario afecta a nivel emocional y por tanto, a la convivencia.

A la hora de realizar un balance, Zestau destaca que cada vez asisten más personas a las actividades que se organizan, al tiempo que hay más colectivos de diversa índole que se muestran dispuestos a organizarlas. Al respecto, apunta que las actividades son más productivas si surgen de un colectivo y que su trabajo consiste en actuar de puente para ofrecer la participación en esa actividad a la población de origen extranjero, y a la comunidad en su conjunto. También ofrece acompañamiento.

“El servicio es muy flexible en la manera de hacer y en el horario”, apunta. “Dicha flexibilidad resulta clave a la hora de poder llegar a la ciudadanía en su conjunto y poder acercarles la administración, para que poco a poco , y con el tiempo, vayan sintiéndola como suya. Como ente del que forman parte, y como garante del cumplimiento de sus derechos y deberes que es”. También destaca su transversalidad, en contacto muy estrecho con ayuntamientos, servicios sociales, centros educativos, agentes sociales y diferentes colectivos. En este camino se ha encontrado con muchas ayudas. “Cada colectivo es diferente a la vez que enriquecedor. Lo que funciona con uno igual no funciona con otro”, observa.

ARROCES DEL MUNDO Para favorecer encuentros entre la población de acogida y migrada, desde Anitzartean organizan diferentes actividades. Una de las más exitosas es Arroces del Mundo, una iniciativa que surgió hace nueve años a propuesta del grupo Itxipuru de Irurtzun y dado su éxito, se ha extendido a Altsasu y Olazti. La actividad en sí, encierra una simbología. “El arroz como alimento universal se puede comer en todo el mundo pero la manera de cocinar es diferente según el lugar, somos igualmente diferentes”, explica. Sin embargo trasciende a una actividad gastronómica, ya que junto con la preparación de arroces, se pueden ver juegos del mundo, conciertos musicales, talleres de grafía árabe o henna entre otras propuestas.

Otra parte importante de su trabajo se refiere a la sensibilización, con diferentes actividades y campañas, como la que se lleva en las fiestas de los pueblos de Sakana desde 2015 en la que se lanza un mensaje en pro de la diversidad, igualdad, respeto y no discriminación, escritos en euskera en unas pancartas visibles en las fachadas de los ayuntamientos durante los festejos. Asimismo, han llevado a cabo diferentes propuestas en contra de los rumores con el objetivo de desactivarlos desde el conocimiento. Son discursos que no tienen una base real , ni demostrada. Sin embargo se extienden como verdades absolutas y afectan negativamente a la convivencia, apunta Zestau.

En la apuesta de la Mancomunidad de Sakana por la convivencia se ha reforzado el servicio de mediación lingüística y cultural, dirigido a la población magrebí, con la contratación todo el año de una persona para garantizar el acceso a la información correcta y completa entre ambas partes. Otro objetivo es favorecer el entendimiento y acercamiento mutuos así como dar apoyo con el fin de minimizar el choque cultural que pudieren experimentar las personas migrantes en su nuevo entorno.