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Feria del Toro | Apunte crítico

Corrida de expectación...

Por Patxi Arrizabalaga - Viernes, 13 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Momento en que<em></em>‘Beato’<em></em>es devuelto al corral para dar entrada a<em>‘</em>Diamante’<em></em>en una curiosa estampa de la entrada al corral repleta de residuos.

Momento en que‘Beato’es devuelto al corral para dar entrada aDiamante’en una curiosa estampa de la entrada al corral repleta de residuos. (UNAI BEROIZ)

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Momento en que<em></em>‘Beato’<em></em>es devuelto al corral para dar entrada a<em>‘</em>Diamante’<em></em>en una curiosa estampa de la entrada al corral repleta de residuos.

como dice la máxima taurina, la correlación al título es corrida de decepción. Esto ha pasado esta tarde en la Monumental pamplonesa. Ya aventuraba a mediodía en el programa de Radio Marca que la tarde debía ser una goleada de la figura Julián López Escobar El Juli sobre los otros dos diestros. Y no ha sido ni eso. Pero vayamos por partes. Aunque en la tarde que nos ocupa ambas van muy unidas, empecemos por la materia prima embarcada para este día. El lote dispar ha sido parejo en sus pelajes salvando al primero. Los otros seis, contando al sobrero eran negros. Hasta ahí, única verdad de la posible unidad del apartado de la camada para una feria de primera, a la que tanto respeto pone esta casa que lleva unos cuantos años llevándose los premios. Esta mañana en concreto se ha llevado los dos del pasado curso. Al mejor toro y a la mejor corrida. Este año no va a ocurrir. Ni lo uno ni lo otro. Mal presentada, como suele ocurrir cuando aparece el señor Julián, que parece que torea enfadado y como si todos le debiésemos la vida. Raro ha sido que dentro de su lote se haya llevado los de menos peso y con menos excesos. La excusa escogida es que eran de dos hierros diferentes de la casa. Confiábamos en remontar la mala feria que llevamos en líneas generales, y que día a día hacen mejor la corrida del día 7. Pero este año nada. Toros sosos, salvando al cuarto que ha estado muy por encima del diestro murciano que volvía tras diez años retirado a los ruedos. Tres tardes tenía previstas y esta era su segunda. El remate en la feria de su región, en Murcia. Pero así mejor no volver. La apuesta no es tirar por la épica y la heroica y echarles “pelés” y torear de rodillas cuando te cuesta un mundo levantarte. El toreo nunca debe ser suicida. Aventurábamos que esto podía ocurrir. Son muchos años, y esto, aunque con esto, es Pamplona. Y si además, el famoso dicho del eterno Juan Belmonte “Dios te libre de un toro bravo” llega a tus puertas, encima ocurre lo peor, por mucho que quiera afear y aburrir a un toro que le ha podido hacer una avería sin solución. El Juli, el que más cobra, elige, exige, pone y quita no ha dado un pase con fundamento. El peligro a veces de verlo tan claro, es que nadie te aprieta. Y si nadie te aprieta, cobras y poco más. Y el público se resiente. Aunque hoy, que de salida cuatro gatos aplaudían para que saliera Pepín a saludar en su regreso, con la épica, o locura suicida, según se mire, él se ha llevado los gritos. Y del tercero qué no decir que no dijimos ayer. Como nadie te lo dice te lo voy a decir yo. Quítate a todos los sobachepas que tengas cerca, ponte contigo alguien que te apriete, te enseñe y te meta caña porque tras lo que te he visto este año, ¡diez toros ya! estás para cambiar de escalafón. O al menos para feriar por tu pueblo, que no es mal sitio, dicho sea de paso. Y vale de regresos, que ha faltado el cartel con el Pepín devuélvenos la placa.