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El sonido de la fiesta se vive en la calle

La txaranga Jarauta 69 se encarga de poner ritmo y ambiente a las esquinas más concurridas de Iruña. Miriam Zaragueta, a las txundas, no perdona nunca. Y su mejor regalo es “ver disfrutar” a la gente

Virginia Urieta | Unai Beroiz - Viernes, 13 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Miriam Zaragueta, con sus inseparables txundas, en la calle que da nombre a su Jarauta 69.

Miriam Zaragueta, con sus inseparables txundas, en la calle que da nombre a su Jarauta 69. (UNAI BEROIZ)

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Miriam Zaragueta, con sus inseparables txundas, en la calle que da nombre a su Jarauta 69.

“Hay cuadrillas que nos siguen todos los años, es gratificante. Y verles bailar es un regalo”

“Si no fuera por la Jarauta 69, me iría al monte -bromea-. Es una paliza pero una gozada: o no entro en ningún bar o estoy todo el día dentro. Eso sí, siempre con ellos. Siempre tocando”. Miriam Zaragueta, de 45 años, lleva media vida entre música, dantzas, partituras y pañuelicos rojos que, en su particular itinerario, sacan la fiesta sanferminera a la calle, al fin y al cabo el sitio que le pertenece, “y no dentro de los bares”. Pertrechada con sus incondicionales txundas, es la única mujer que toca en la Jarauta 69, un grupo que ya ha hecho historia (cumplieron 35 primaveras el año pasado) inconfundiblemente ligado a Iruña y a sus celebraciones. Se integró en este sonoro conjunto ya en 2002 y para sustituir a otra mujer a los platillos, Isa, dice que porque “hacen falta ganas para estar tocando las txundas durante horas” -cualquiera que las haya cogido sabe bien que no son precisamente ligeras- y desde entonces no se ha separado de ellas.

Pero ha estado también al bombo, después de haber sido dantzari, compaginando esta labor con su trabajo como técnica de sonido. También en un mundo de hombres, pero es algo a lo que no le da importancia. “Lo importante es hacer bien lo que uno hace. Yo nunca he tenido problemas por ser mujer;cada vez se ven más mujeres en las txarangas, cada vez hay más mujeres que estudian música y esto crea generaciones mixtas que tocarán juntas, independientemente del género, y se unirán de manera natural. Ojalá en el futuro próximo dejemos de hablar de géneros y sólo hablemos de personas -valora-. Son tiempos para que las cosas vayan de otra manera”.

Recuerda, siempre con una sonrisa, una trayectoria musical -insiste en que en el grupo sí hay músicos, pero ella es “aficionada” y lo hacen, todos ellos, por amor al arte- marcada por ese carácter afable que la hace conocida en el barrio. Pasear con ella por Jarauta se torna complicado sin hacer algún parón en el camino para saludar a viejos amigos y rostros conocidos. Y es que ya desde joven seguía los pasos de la txaranga de la que ahora forma parte para hacer la ronda con ellos, disfrutar de su música y empaparse de la fiesta. “No sé desde cuándo hay txarangas pero es algo histórico. Y muy nuestro, de toda la vida: de la mía y un rato más”.

La música, dice, siempre ha pertenecido a la calle, y la fiesta también. “Pero por desgracia cada vez hay más bares que la ponen enlatada y no puedes entrar, ni siquiera quedarte fuera, como hemos hecho siempre, porque no nos oímos ni nosotros mismos. Es una tradición pero han cambiado muchas cosas y hay quien, como ha llegado de nuevas, no lo termina de entender, no lo respeta o no sabe el valor que tiene. Pero es algo cultural y bonito”, lamenta. La clave: juntarse, tocar, que la gente los siga, hacer paradas en los bares y recibir a cambio algún trago, gasolina para aguantar. Sin más misterios ni ambigüedades: ellos con lo que disfrutan es viendo a la gente disfrutar. Y a eso se dedican.

Zaragueta comenzó bailando en el Mutiko, durante 15 años. Después en la txaranga hacía falta alguien a cargo del bombo, puesto que ocupó su pareja, y posteriormente ella cuando él no podía. Del baile pasó al bombo, del bombo a las txundas y con ellas se ha quedado ya porque les ha cogido cariño, apego y una buena dosis de motivación. Aunque tienen su itinerario -salen siempre del Ayuntamiento, a mediodía o a las doce de la noche- los mejores momenticos llegan con algún desvío. Y con la improvisación, que de eso también se vive.

Pero asegura que lo que hace especial a la Jarauta 69 es contar con un repertorio “variado y que nos gusta a todos”, y una particular forma de tocar que hace que más de uno se enganche. “Hay cuadrillas incondicionales y gente que nos sigue todos los años. También jóvenes y eso es gratificante, que haya legado, renovación. Que algo que tú has podido disfrutar lo disfruten también los que vienen, y que no sea todo reggaetony chunda-chunda…”. Precisamente ese “precioso intercambio” es para ella una de las cosas más bonitas. “Verles bailar es un regalo”.

a bocajarro

¿Cuánto gasta el 6 de julio?

Cien euros caerán seguro.

¿Su mejor liada sanferminera?

Una sobremesa en Jarauta.

¿Un acto fuera del programa?

El momentico de la txaranga, cuando se ponen a tocar como quieren.

¿Su momentico?

Ver a la gente bailar y disfrutar.

¿Se levanta al encierro?

Ya no. Hace años sí, aunque si estoy despierta lo veo.

¿Un remedio para la resaca?

Comer bien, beber agua y echar otras dos cervezas.