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Luis Quintanilla

Viernes, 13 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Luis Quintanilla en la cárcel Modelo de Madrid en 1934.

Luis Quintanilla en la cárcel Modelo de Madrid en 1934.

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Luis Quintanilla en la cárcel Modelo de Madrid en 1934.

Luis Quintanilla fue un pintor nacido en Santander, en el seno de una familia acomodada. Comenzó estudios de arquitectura en Deusto y Madrid, que dejó por los de náutica en su ciudad natal;empezó a trabajar como marino y navegó por Europa y América, pero sus inquietudes artísticas le hicieron trasladarse a París en 1912, con apenas veinte años. Alquila un estudio en Montmartre y, para ganarse la vida mientras aprende a pintar, hace diversos trabajos, desde boxeador hasta profesor de español, y logra conocer a muchos pintores de la época: Gris, Degas, Modigliani, Chagall, Zuloaga. Al iniciarse la I Guerra Mundial está de viaje por Alemania y Austria, regresa a París y en 1915 vuelve a España. Se instala en Madrid, hace el servicio militar como delineante en la Brigada Topográfica, continúa su aprendizaje y se aficiona a los toros. Se especializó en la pintura mural, así como en el dibujo y en el repujado de cuero. En 1920 regresó a París y en los años siguientes hizo continuos viajes por España, Alemania, Italia, país este donde disfrutó de una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, y Francia, donde pintó unos murales en el consulado español de Hendaya. A partir de 1929 reside en Madrid, milita en el PSOE y participa activamente en política, pasando una temporada por la cárcel en 1934. Durante la Guerra Civil combate en el ejército de la República y le encargan unos frescos para el pabellón de España en la Exposición Universal de Nueva York de 1939. Con la victoria del bando franquista el encargo se anula y los murales estuvieron perdidos hasta 1990, hoy están en el paraninfo de la Universidad de Cantabria. Quintanilla se exilió en Nueva York, donde pudo trabajar como pintor y como escenógrafo para Hollywood. Regresó a Francia en 1958 y a España en 1976, falleciendo en Madrid dos años más tarde. Escribió un libro de memorias, Pasatiempo. La vida de un pintor, que se publicó en 2004.

El pintor santanderino entabló amistad con Hemingway en 1922 y se cuenta que fue al primero a quien el nobel transmitió su pasión por Pamplona, pero Quintanilla no llegó a venir

Quintanilla hizo amistad con Hemingway en París en 1922 y la mantuvieron toda la vida ya que coincidieron en diversas circunstancias, tanto en Francia como en España y en Estados Unidos. En la exposición Recuperando a Hemingway el panel dedicado a Quintanilla afirmaba que fue una de las primeras personas con las que Hemingway entabló relación en París y añadía: “Seguramente, el pintor santanderino fuera la primera persona que le habla profundamente de Pamplona y San Fermín”. En efecto, tanto en la biografía escrita por su hijo Paul Quintanilla (Waiting at the Shore: Art, Revolution, War, and Exile in the Life of the Spanish Artist Luis Quintanilla, 2014) como en el libro de su sobrino Joaquín Fernández-Quintanilla (Al final de la cabriola. Conversaciones con el pintor Luis Quintanilla, 2008), se cuenta que en París, visto su interés, habló a Hemingway de las corridas de toros y le aconsejó visitar Pamplona, donde podría, además, ver el encierro. Ese mismo panel decía también: “Una de las últimas visitas de Hemingway a París en 1960 la hizo junto a Luis Quintanilla, cerrando así un ciclo de arte, cultura y compromiso social generado en el París de los años 20”. El dato, recogido por su sobrino del propio Quintanilla, según el cual un año antes de su muerte estuvo con él en París, no es exacto. Hemingway no estuvo en París en 1960. Pasó la mayor parte del año en su casa de Cuba;en mayo coincidió con Fidel Castro en una competición de pesca;entre agosto y octubre estuvo en España, para completar sus datos para El verano sangriento (aunque su deteriorado estado de salud no le permitió apenas trabajar), y luego volvió a Estados Unidos donde estuvo intermitentemente hospitalizado hasta su muerte, en julio de 1961. En la biografía de Quintanilla se precisa que su última reunión tuvo lugar en el otoño de 1959, la última vez que Hemingway estuvo en París a la vuelta de su larga temporada taurina en España siguiendo a Ordóñez y Dominguín.

Tampoco es cierto, como afirmaba la nota municipal que presentaba la exposición, que Quintanilla fuese una de las personas que acudieran a Pamplona en los años veinte bajo la influencia de Hemingway. Ni en su autobiografía, en la que habla con detalle de las muchas ciudades que visitó, ni en su biografía, ni en sus conversaciones, se cuenta que estuviera nunca en Pamplona, ni hay dibujos o pinturas realizados en ella. Sin duda que, siendo santanderino y aficionado a los toros, habría oído hablar de los sanfermines, pero no hay la menor prueba de que los visitase.