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Regreso al futuro de la mano de Pepín Liria

el diestro murciano puso en pie a la monumental en una tarde en la que más de uno rejuveneció una década

Un reportaje de Jon Aristu. Fotografía Unai Beroiz - Viernes, 13 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Las mozas y mozos de la andada disfrutaron una tarde más desde las alturas.

Las mozas y mozos de la andada disfrutaron una tarde más desde las alturas. (UNAI BEROIZ)

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Las mozas y mozos de la andada disfrutaron una tarde más desde las alturas.

Diez años hacía que la plaza de toros de Pamplona no cantaba eso de “Pepín, ¡Pepín!”. El diestro murciano Pepín Liria reapareció ayer en la Monumental para hacer viajar en el tiempo a las mozas y los mozos. Al igual que Doc en la película Regreso al futuro, Pepín fabricó con su segundo toro, como si se tratara del automóvil DeLorean, una máquina para que la zona de sol, convertida en Marty McFly, viajara diez años en el tiempo.

La plaza pidió dos orejas mientras coreaba su nombre y, al ver que solo se le concedió una al igual que la última vez que pisó la arena del coso pamplonés, los asistentes enfurecieron. Fue como si desde la presidencia vetaran el posible regreso al pasado de un ilusionado público. Una vez asumido que el diestro no saldría por la puerta grande, las mozas y los mozos resetearon su artilugio y corearon al unísono el nombre del torero, tal y como hacían antaño.

Si alguno todavía podía pensar que en la plaza de Pamplona se había dado un relevo generacional, ayer pudimos descubrir que no es así. Los que hace más de una década cantaban a Pepín fueron los primeros en reivindicar su figura. Eso sí, más de uno se sintió rejuvenecido y, realmente, recordaron otros tiempos.

Pepín Liria demostró, una vez más que, a pesar de llevar diez ferias del toro inactivo, conoce a la perfección el ambiente que se vive en Pamplona. Fue el encargado de lidiar al primer toro de la tarde, y al cuarto. Desde el principio dejó clara su intención de hacerse con la plaza y comenzó de rodillas en la parte de sol.

No le salieron las cosas como él quería en el primero, pero en el cuarto de la tarde dio un recital que apunto estuvo de costarle un disgusto. Tras cortar la única oreja de la tarde, la Monumental pamplonesa rindió homenaje a un torero muy querido en la ciudad. Por si fuera poco el espectáculo taurino que ofreció en la tarde de ayer, mientras daba la vuelta al ruedo imitó a su colega Roca Rey y ondeó la bandera de Osasuna, algo que hizo levantar a los presentes de sus asientos y que se está convirtiendo, poco a poco, en un ritual sanferminero.

Pepín supo conquistar a las peñas y también inspiró a un mozo, quien sí que salió por la verdadera puerta grande al recibir el “sí quiero” de su novia tras pedirle matrimonio en una tarde de toros.

Más de uno fue prevenido y desde el primer minuto previó el chaparrón que se le venía encima, por lo que varias personas desplegaron algún que otro paraguas y vieron el primer toro en formación tortuga.

En diferentes localidades, por continuar con las felicitaciones y los festejos, se celebraron cumpleaños, de esos que al cumpleañero o cumpleañera no le hacen tanta ilusión.

En definitiva, fue una tarde para todos los gustos. El público disfrutó durante los tres primeros toros con los habituales temazos y los más veteranos rejuvenecieron más de diez años. Eso sí, los cuerpos, conforme avanza la fiesta, van valorando la tranquilidad en momenticos como el de la merienda.

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