Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
Comentario

Justin

Por Patxi Barragán - Sábado, 14 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Galería Noticia

Un año más, las hermanas Echarren (gracias Maite) me abren su casa de Mercaderes 17 para poder ver el encierro desde el balcón del tercer piso. Este año me estrené con los de Fuente Ymbro y ayer repetí con los Jandillas, una de las ganaderías más rápidas, violentas y peligrosas de los últimos años.

Desde tan privilegiada atalaya se ve la carrera de perlas, oyes llegar a los toros por el griterío que de forma encadenada va pasando de balcón en balcón desde la plaza consistorial y llega un momento en el que te retumba en la cabeza el violento choque de esa gran cantidad de kilos de carne a toda velocidad cuando chocan con el vallado ciego que delimita Mercaderes con la Estafeta.

En la penúltima mañana de encierros pamploneses pude ver, en vivo y en directo, la carrera de Justin.

El chaval, posiblemente seguidor de la NFL, llevaba puesta una camiseta de los Giants de Nueva York;concretamente la del número 26 que luce durante la temporada el running back Saquon Barkley. Ayer eligió el peor de los caminos para enfilar la Estafeta y pago el precio de la inexperiencia.

Es verdad que el chaval, natural de Filadelfia, repetía fiestas después de visitarnos el año pasado y que corría su tercer encierro por lo que alguna idea de los que se cuece en las calles debía tener. Las dos veces anteriores se movió por la zona de Telefónica pero parece ser que tenía ganas de otro tipo de emociones y se bajó hasta Mercaderes para enfilar los primeros metros de la Estafeta lo más cerca posible de la torada.

El problema es que optó por el lado malo de la curva y ese negro bragado de 505 kilos que respondía al nombre de Incauto se lo llevó por delante aplastándolo contra el maderamen.

Al final todo quedó en un susto y el chaval se consolaba a las ocho y media de la mañana, solo en mitad del Bar Txoko, viendo la repetición de las imágenes y dando gracias porque no fue nada lo que paso para lo que podía haber pasado. Miraba la tele con una botella de agua entre las manos. Cuando hablé con él me dio la impresión de que aún le temblaban ligeramente.

Me quedé con las ganas de preguntar por su teléfono móvil, ese que salió despedido durante la tarascada que se llevó del rapidísimo Jandilla que abría la carrera pero, entre las pocas virtudes que me ha dado la vida, no está, desde luego, el dominio de la lengua de Shakespeare.

La verdad es que el yanqui tuvo suerte. Mucha más que J.G.M., un salmantino de 19 años a quien Incauto sorprendió junto a un grupito de corredores enfrente de la fachada de la casa consistorial. Viendo las repeticiones televisivas parece ser que intentaba ir hacia el centro de la calle, buscando la mole de toros y cabestros sin percatarse de que había un Jandilla separado de ellos y escorado hacia la zona de los tablones. El torico adelantado lo arrancó de la cercanía del vallado y lo arrastró durante varios metros en una cogida que, afortunadamente, resultó ser mucha más aparatosa que grave. Ver cómo lo zarandeaba, se lo pasaba entre los cuernos y cómo finalmente se alejaba llevándose la faja del tipo colgando de su cuerno derecho mientras abandonaba al chaval en el suelo hecho un guiñapo nos ha dejado una de las imágenes más espectaculares de SF18. Al final, una cornada sobaquera que visto lo feo de la embestida parece ser el mal menor.

PD.- Antes de empezar la feria, me aposté con mi hermano y mi cuñado Alfonso a que ningún encierro iba a llegar a los tres minutos y medio (eso cubriéndome porque a punto estuve de fijar la cifra en los tres minutos). A este paso, en los próximos años rebajaremos la apuesta no más allá de los ciento cincuenta segundos.