Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra

La tripulación se rinde ante su capitán

Una plaza abarrotada despide a Padilla por la puerta grande en una tarde en la que ni la lluvia pudo aguar la fiesta

Un reportaje de Unai Yoldi Hualde. Fotografía Patxi Cascante - Sábado, 14 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

La tripulación se rinde ante su capitán Padilla.

La tripulación se rinde ante su capitán Padilla. (PATXI CASCANTE)

Galería Noticia

La tripulación se rinde ante su capitán Padilla.

Cuenta la leyenda que un célebre capitán pirata perdió un ojo en una terrible batalla y que tiempo después volvió a surcar los mares y en otra de sus aventuras acabó con una cicatriz que le cruzaba la cabeza. No obstante, aquel pirata no se rindió y volvió a navegar capitaneando a su tripulación favorita, esa que viste de blanco y rojo, que jamás le ha fallado y que ayer lo llevó en volandas en una tarde que difícilmente alguien olvidará.

Ayer, la plaza de toros de Pamplona se llenó hasta los topes para recibir a Juan José Padilla. Lo hacía, además, después de que el pasado 7 de julio el de Jerez de la Frontera sufriese una aparatosa cogida en Arévalo que le provocó una cicatriz en la cabeza de 50 puntos de sutura. Naturalmente, ni se le pasó por la cabeza cancelar su visita a Pamplona y, como no podía ser de otra manera, la tripulación sanferminera recibió a su capitán con un llenazo absoluto. Decenas de banderas piratas ondearon durante la faena del diestro y los mozos y mozas se entregaron como nunca en una plaza que ya se ha convertido en el buque insignia de Padilla.

Con el parche al ojo y un pañuelo atado a la cabeza, el pirata se encargó de la primera faena de la tarde que encendió a la plaza desde el primer minuto. “Illa, illa, illa, Padilla maravilla”. La grada echaba el resto. Y cuanto más arriba se venía la plaza más se crecía el torero que hasta bailó durante la lidia.

El coso taurino ha acogido siete corridas y en las últimas ya se notaba que las fuerzas de los pamploneses no son como al inicio de San Fermín. Pero ayer, Padilla insufló aire a los mozos con una faena espectacular que le valió dos orejas en su primer toro. La grada enloqueció y cayó rendida ante su capitán que tiró de épica tan solo seis días después de su último percance y que salió a hombros de la plaza tras conseguir tres orejas en total.

Quienes también estuvieron lúcidos en la tarde de ayer fueron el teniente y el contramaestre del barco. Andrés Roca Rey acompañó a Padilla por la puerta grande después de conseguir tres orejas y Cayetano Rivera cerró la tarde con una. Y eso que, aunque el ambiente fue inmejorable, la meteorología no acompañó. Pero está claro que quienes ejercen la piratería se crecen ante la adversidad. Como si se tratase de una película, los matadores tuvieron que faenar en medio de una tormenta de rayos y truenos, acompañada de una fuerte tromba de agua. Parte de la tripulación se refugió en los camarotes del barco donde aprovechó para aprovisionarse y coger fuerzas para afrontar la recta final de las fiestas. Otros siguieron fieles y aguantaron como pudieron la tempestad para apoyar a los matadores. Y es que ayer los mozos y mozas de las peñas lo dieron todo para crear un ambiente inmejorable en la zona de sol, pese a que ayer a este no se le vio aparecer por el coso pamplonés. La parte de sombra, que fue toda, también se entregó a fondo para despedir a Padilla en la que fue su última corrida en Pamplona que, a buen seguro, ni el ni su tripulación podrán olvidar.