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“No he visto al toro venir, pensaba que era otro corredor el que me había empujado”

Jaime González, con experiencia en encierros, fue sorprendido cuando esperaba para comenzar la carrera

Leticia de las Heras - Sábado, 14 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Jaime González Martín, descansando en la habitación del CHN en la que permanece ingresado.

Jaime González Martín, descansando en la habitación del CHN en la que permanece ingresado. (LETICIA DE LAS HERAS)

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Jaime González Martín, descansando en la habitación del CHN en la que permanece ingresado.

Pamplona- Jaime González Martín corría ayer por segundo día consecutivo desde la plaza del Ayuntamiento, pero mientras que en su primera carrera de estas fiestas encontró un buen hueco, ayer fue alcanzado por Incauto, que con una velocidad endiablada entró en la plaza por la parte exterior de la curva y se lo llevó por delante, asestándole una cornada en la axila y arrastrándolo unos metros del fajín hasta arrancárselo. “Yo sabía que el toro venía por ese lado porque vi a la gente moviéndose -recordó-, pero cuando me quise dar cuenta lo tenía encima, no lo vi”.

A pesar de lo sucedido, este salmantino de 19 años se encontraba muy tranquilo en el hospital unas horas después de ser ingresado tras la operación. Más que la cornada en sí, comentó, le dolía no haber corrido bien. “Me fastidia la mala imagen que he dado, que en vez de un corredor parecía un guiri ahí parado”, bromeó. A pesar de que reconoció que no estaba bien colocado, aseguró que se puso ahí a propósito para poder situarse delante de los toros. “Yo veía por la televisión que ahí hay un hueco muy bueno y ayer que había menos gente lo controlé bien, pero hoy no he visto al toro venir”, explicó apuntando que en un principio pensaba que lo que le había empujado era otro corredor. “Creía que me estaba empujando para tirarme, pero cuando ya estaba en el suelo vi que no, que lo que me había tirado era el toro”, afirmó.

En un primer momento no fue consciente de que el astado le había alcanzado con el pitón. Cuando se levantó se miró y no se vio sangre y salió del recorrido saltando la valla porque se lo dijeron unos agentes de Policía Foral. “Salté sin ningún dolor, me atendieron y ahí ya me dijeron que tenía una cornada, pero yo ni me enteré”, comentó.

Además de la mala sensación de la carrera, señaló que se le queda también una espinita por no poder correr hoy. “Es lo primero que pregunté cuando me montaron en la ambulancia”, aseguró. No iba a ser un encierro más para él, ya que le hacía especial ilusión poder correr frente a los Miura en Pamplona. “Hay una especie de tradición de correr con una americana y yo me había traído una con la que pensaba ir mañana, pero parece que no va a poder ser”, se lastimó.

La previsión es que González permanezca ingresado durante unos días mientras se cura su herida. Aunque no conoce con exactitud la longitud de la cornada, el médico le informó de que es profunda, pero limpia.

fanático de san FermínPara este salmantino venir a correr los encierros de Pamplona era prácticamente un sueño, y aunque le habría gustado haberse podido estrenar antes, al ser menor de edad lo tenía prohibido y corrió su primer encierro el año pasado, cuando disfrutó de dos carreras en la parte final de Estafeta. “Siempre me han gustado los encierros de Pamplona, desde pequeñito me levantaba a verlos en la tele y sabía que quería correr ahí como ellos”, aseguró.

La afición, comentó, le viene por parte de su padre, que era corredor habitual de los encierros de Aldeadávila de la Ribera, su pueblo, y ya desde los 13 años lleva corriendo delante de vacas. No tiene ninguna duda de que este incidente no le quitará las ganas de seguir poniéndose frente a las astas. En este sentido, se mostró rotundo al señalan que un corredor tiene que ser consciente de lo que supone ponerse delante de estos animales. “El que no quiera que le coja que no se meta -advirtió-. Uno tiene que tener claro que el toro mata”.

No solo el encierro enamora a este corredor, y es que también ha disfrutado mucho de las corridas de la tarde, tanto desde sombra como desde sol. “El primer año fui a la sombra y me gustó mucho, pero este año quise probar a verlo desde sol y me encantó, es increíble el buen ambiente que hay”, afirmó destacando la amabilidad de todos los que allí se encontraban.