El paseo inundable de San Miguel estará listo en menos de dos semanas

La obra finalizará tras la limpieza y la colocación de vallas, bancos, contenedores y una puerta

Julen Azcona - Sábado, 14 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Labores de limpieza ayer en el paseo inundable, con el puente del Azucarero al fondo.

Labores de limpieza ayer en el paseo inundable, con el puente del Azucarero al fondo. (JULEN AZCONA)

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Labores de limpieza ayer en el paseo inundable, con el puente del Azucarero al fondo.

Estella-lizarra- El paseo inundable a orillas del Ega en el barrio de San Miguel estará terminado antes de las fiestas patronales de Estella-Lizarra. El Ayuntamiento ha finalizado ya las obras de repavimentación y retirada de escombros y se encuentra ahora en pleno proceso de limpieza.

Los siguientes pasos, que se ejecutarán en los próximos días, consistirán en colocar barandillas de seguridad en algunos puntos del recorrido, además de bancos, contenedores de basura y el broche de oro: una puerta que cierre por la noche la entrada de la calleja de Chapitel.

El camino inundable -que va desde la calleja y la plazoleta de Chapitel hasta llegar a los traseros de la biblioteca- fue la propuesta que más apoyos obtuvo en la votación de los Presupuestos Participativos del año pasado. La presentó la asociación de vecinos de San Miguel, que ha participado desde entonces en todas las fases del proyecto, a través de comisiones junto al área de Participación Ciudadana -presidida por el edil Unai Errazkin (EH Bildu)-;el arquitecto municipal;la constructora;y también vecinos directamente afectados por la obra.

“Ha habido coordinación desde el minuto uno”, aseguró Mikel Roig, de la asociación de vecinos. “El plan suponía un reto y ha tenido modificaciones pero el proceso ha sido ejemplar”. Desde el propio Consistorio aseguran que se ha hablado con los vecinos “en todo momento” y atendido a sus demandas “en la medida de lo razonable”.

ANTES Y DESPUÉS Desde el Ayuntamiento destacaron el estado de abandono en el que se encontraba la zona. “Era impresionante, una selva impracticable”, aseguraron. La idea de la asociación de vecinos de San Miguel era recuperar con este proyecto la orilla original que existía en la década de 1950, cuando ese acceso al río era imprescindible para curtidores, artesanos y lavanderas. De esa necesidad se crearon losas de piedra alargadas que se han encontrado ahora debajo de la maleza y que se han recuperado con la obra.

Para lograrlo se han tenido que retirar 1.500 toneladas de escombros, tierra, arbustos y otros materiales, que formaban un sedimento de hasta metro y medio. Al excavarlo, se han tenido que construir peldaños que comuniquen la antigua orilla con la actual. Así se ha ampliado de paso el cauce del río, invadido por unos diez metros de maleza.

Uno de los elementos más característicos del nuevo paseo es su inundabilidad. Se trata de un factor imprescindible, según explicaron desde el Consistorio, debido a que el nivel del río sube todos los años. “Cualquier cosa que hagas allí, has de asumir que va a estar bajo el agua una o dos veces al año”, aclararon. Por eso, las barandillas de protección se colocarán en sentido longitudinal, paralelo a la corriente del Ega. “Si lo pusiéramos perpendicular, podría ser tirado por los materiales que traiga la corriente”, señalaron.

De cara al futuro, ya hay vecinos que reclaman continuar con la adecuación del resto de tramos del Ega, hasta llegar a la iglesia del Santo Sepulcro.