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Crítica

El hechizo de Soleá

Por Javier Escorzo - Domingo, 15 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Concierto de Soleá Morente

Fecha: 13/07/2018. Lugar: plaza de la Compañía. Incidencias: concierto más intimista, con vocación más exquisita que los celebrados en la plaza de los Fueros. Varios cientos de personas se acercaron allí para disfrutar del concierto de Soleá Morente, penúltimo eslabón de una dinastía legendaria (hija de Enrique Morente, sobrina de nuestro Sabicas y hermana de Estrella y Kiki Morente). El público se emocionó y bailó con el arte de la granadina.

además de los multitudinarios conciertos de la plaza de los Fueros (el primer fin de semana congregaron a cincuenta y cinco mil personas), existen en San Fermín otras ofertas para los melómanos. La más exquisitas es la que tiene lugar en la plaza de la Compañía, que bajo el nombre de Jazzfermín y músicas del mundo ha reunido a figuras internacionales de diferentes países y géneros, como han sido Jean Toussaint Quartet, Carmen París, Kenny Garret o La Yegros, entre otros. El viernes 13, penúltimo día de las fiestas y último con actuaciones nocturnas, le llegó el turno a Soleá Morente, hija del iconoclasta cantaor Enrique Morente. La granadina venía a presentar su segundo disco en solitario, (antes formó parte, junto a miembros de Los Planetas y Lagartija Nick, de Los Evangelistas, banda que tenía por objeto realzar en clave de rock y dream pop el repertorio de su padre). Su nuevo trabajo, que ha sido publicado este mismo año, se titula Ole Lorelei y es un sabio compendio entre estándares flamencos y ropajes poperos, con pinceladas de funk, el jazz o incluso la psicodelia.

Segundos antes de salir, tras el telón de la parte trasera del escenario, pudo verse la silueta de la banda fundiéndose en un abrazo con Soleá mientras gritaban Ole Olelei, su grito de guerra. Aparecieron entre aplausos y comenzaron con La alondra, tema que abre su último álbum. En Pamplona lo despojaron de sus vapores electrónicos y acentuaron su vena oscura y dramática, recordando a sus trabajos con Los Evangelistas. Siguieron por alegrías, con unos versos que hacía referencia a nuestra tierra: “Navarrito, navarrito, qué bien te pega la gorra. ¿De que regimiento eres? ¡De Navarra soy, señora!”. No es de extrañar, pues se dice que este palo flamenco procede de la jota navarra y aragonesa, que llegó a Cádiz en la época de la ocupación francesa, la Guerra de la Independencia y la Constitución de Cádiz. Sea como fuere, el guiño local desató los aplausos de la concurrencia. Tras ese momento más tradicional, volvieron a lo contemporáneo, concretamente al funk en Anoche me preguntabas, con gran trabajo de bajo y teclados. En Ya no solo te veo a ti se acercaron tangencialmente a Las Grecas, momento que fue aprovechado por el público para bailar.

Aprovechando la versatilidad de su banda, en la que militan Eduardo Espín Pacheco (hijo de la cantaora Carmen Linares) como guitarrista flamenco y varios miembros de la banda de rock Napoleón Solo, además de tres coristas, Soleá se mueve de pasajes más puristas a otros llenos de distorsión y oscuridad, que recuerdan al mítico Omega que grabó su padre junto a Lagartija Nick. Sucedió, por ejemplo, en la bellísima Esta no es manera de decir adiós, versión de Cohen en la que combinaron taconeos con guitarrazos, en Dormidos, de su época con Los Evangelistas, o en Dama errante, nueva adaptación de Cohen con rock, baile y jaleos. Llegábamos a la recta final y la granadina seguía hechizando la noche sanferminera, a veces con rompedor autotune (La misa que voy yo), a veces cercana a Camela (Baila conmigo), o versionando a Las Grecas (Te estoy amando locamente). Los puristas se rasgarán las vestiduras, pero el resto lo disfrutamos a rabiar.