Noticias de NavarraDiario de Noticias de Navarra. Noticias de última hora locales, nacionales, e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Diario de Noticias de Navarra
Comentario

Esto es lo que hay

Por Patxi Barragán - Domingo, 15 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Pues ya está. Se acabó. Los encierros de SF2018 ya son historia y, además, marcan un antes y un después en el devenir de la carrera.

Han sido, sin lugar a dudas, los más rápidos que se conocen y me parece que esa va a ser la tónica de los próximos años (si todos los colectivos antitaurinos no se ponen antes de acuerdo y acaban con este espectáculo de forma prematura). Los toros vienen cada vez más entrenados, aquí se les azuza sin perdón y todo ello está obligando a que quienes quieran correr tenga que ser gente con una forma atlética descomunal.

Ya sabíamos que en Santo Domingo se corren pocos metros y, además, no puedes elegir pero a partir de ahí es la guerra. Y el final de la Estafeta y la bajada al callejón, la primera línea del frente. Siempre es complicado ponerse delante de un toro, pero -por lo menos antes- existían unos valores y respetabas al que se había metido en la cara del animal. Ahora es una lucha sin cuartel que genera tensión, golpes, zarandeos y múltiples caídas a cada cual más aparatosa.

Que no me oigan quienes corren al principio del recorrido, en la zona de la cuesta, pero a vista de tirolina, creo que hoy por hoy el mejor lugar para correr los toros es precisamente Santo Domingo.

Me consta que estafeteros de toda la vida han decidido irse hacia allí para evitar esa pelea del último tramo de la carrera en la que, a la vista está, no se hacen prisioneros.

Y con los miuras no hubo excepción alguna. Manada altiva, totalmente desentendida de los corredores y galope voraz para plantarse en la plaza en dos minutos y doce segundos, marcando así el encierro más rápido de estas fiestas.

Aún tuvieron tiempo los de Lora del Río de poner su puntito picante, básicamente cuando Aguilito, el colorado chorreado de 585 kilos de peso, agarró por el pañuelo a un gabacho (quel domage!) cuando apenas quedaban cincuenta metros para entrar en el callejón. Lo llevó arrastrando justo hasta donde el 12 de julio de 2004 el jandilla Trigueño corneó hasta en cinco ocasiones al fallecido Julen Madina y ahí se deshizo de él continuando con su trote acompasado hasta el arenal de la plaza.

El pobre franchute (oh la lá!) seguro que tenía ya planificado todo el fin de semana con sus colegas (salut les copains!): vamos a Pamplona, corremos el encierro, nos ponemos hasta la bola de fritos, vino y cerveza y luego gritamos y cantamos todo lo que podamos, que para eso es 14 de julio y es nuestra fiesta nacional. Al final, afónicos y resacosos, volvemos a cruzar la muga y a ver como Griezmann y Mbappé intentan doblegar a los croatas y reeditar su copa del mundo de 1998.

Mon Dieu! Casi le sale mal y aunque ahora podamos contarlo como anécdota, el garçon se vuelve a casa (chez lui) con una pequeña erosión en el cuello y más sacudido que una estera, pero nada más.

Poco para la tragedia que pudo haber sido. Y tras la tempestad, la calma con tan solo dos cornadas como balance final, una cifra que seguro pone de buen humor al Consistorio porque no hay nada pero que organizar unas fiestas sin igual (riau, riau) y que acabes recibiendo una demanda de algún sesudo abogado norteamericano reclamándote daños y perjuicios por el destrozo que un toro ha hecho en el cuerpo de su cliente.

Por cierto, ya falta menos para SF2019.