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Hasta el rabo todo es toro, o eso dicen

Las peñas se despiden de la plaza en una tarde con un ambiente inmejorable aunque con una insulsa corrida

Un reportaje de Unai Yoldi Hualde.| Fotografía Patxi Cascante - Domingo, 15 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

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Las peñas se despiden hasta 2019.

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Las peñas se despiden hasta 2019ReproducirTambién hubo momentos para reivindicar y durante el segundo toro varias personas desplegaron una pancarta en la que se podía leer Emakumeak gara, ez dugu etsiko, Solo sí es sí.

Allá queda el día 6. En cualquier otro mes del año, nueve días no son nada, pero en Sanfermines parecen toda una vida porque la situación con la que se empezó el día 6 es bien distinta a como se llega a hoy. Los mozos y mozas de sol probablemente hayan hecho nuevas amistades con la cuadrilla que tuvieran al lado y habrán ganado algún que otro kilo. Porque otra cosa no, pero comida y bebida no falta.

De hecho, ayer, la grada de sol no hizo otra cosa. Era la última corrida de las fiestas pero a nadie le interesaba la faena. Tampoco es que a los peñeros les apasione el toreo el resto de días, pero ayer menos todavía. La verdad es que los matadores no tuvieron su mejor tarde y cerraron la feria del toro de estos Sanfermines sin llevarse ninguna oreja.

Así, la plaza se dividió, como de costumbre en dos: la sombra y el sol, los que ven la lidia y los que se dedican a beber. La historia de siempre. La gente ayer estaba a lo suyo, era el último día y había que disfrutarlo por todo lo alto y así fue. Sonó Sigo siendo el reyy las gradas estallaron. Hasta Rafaelillo, que no tuvo ayer su mejor tarde, estuvo a punto de ponerse a cantar. También era día para que los mozos aprovechasen para hacer todo lo que no han hecho en las corridas anteriores. Mientras seguía sonando la canción, una cuadrilla de amigos desplegó una pancarta gigante de una de las andanadas: Con dinero o sin dinero, Pipa tú eres el rey. Siempre es buen momento para echar el rato a costa de algún amigo.

Mientras tanto, nadie de sol hacía caso a la corrida. Maquillero, el primer toro de Miura, no dejaba a Rafaelillo lucirse, que tuvo que recoger la muletilla del suelo hasta en tres ocasiones. Sombra pitaba ante una faena que no le gustaba y las peñas cantaban La chica yeyé por última vez. Sin novedad en el frente. A alguno todavía le quedaba la nostalgia del espectáculo del día anterior y ondeaba una gran bandera pirata. Para no perder la esencia. Y es que ayer la plaza fue un escaparate de banderas de todos los colores y países. La primera la de Corea la buena, la del norte, (no vaya a enfadarse Kim) que ondeaba bien orgullosa desde una de las andanadas. Al lado de ella también lucían la de Siria y la de Palestina, que alguien se quiso acordar de ellas en medio del horror que llevan años sufriendo. Después, seguían ondeando las de siempre, las que no fallan. También continuaron los disfraces con pelucas de todo tipo, faldas escocesas, novias de boda y algunas sevillanas también se dejaron ver, aunque no tuviesen de Sevilla ni la flor del pelo. Eso sí, con mucho arte.

Se dio muerte al tercer morlaco y en sol había mucho despistado: “¿Es el segundo o el tercero?”, se preguntaban en busca de confirmación para llenar el buche y seguir bebiendo en las últimas lidias, que tampoco fueron un gran espectáculo. Pepe Moral mató a Aguilito y con ello se puso punto y final a las corridas de estas fiestas. Pero solo a las corridas, porque hasta las doce todavía quedaban muchas horas y después toda una noche para disfrutar, aunque ya se haya cantado el Pobre de mí, y aguantar como se pueda hasta el encierro de la villavesa.