NACIÓ EN PERALTA HACE 84 AÑOS

Fallece José Ignacio Martínez Zabaleta, impulsor del Conservatorio Superior

Dirigió el Conservatorio Pablo Sarasate y fue socio fundador de la Asociación Navarra de Amigos del Órgano

Ana Oliveira Lizarribar - Domingo, 15 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Martínez Zabaleta sentado ante un órgano, su pasión.

Martínez Zabaleta sentado ante un órgano, su pasión. (CEDIDAS)

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Martínez Zabaleta sentado ante un órgano, su pasión.

pamplona- José Ignacio Martínez Zabaleta, que dirigió el Conservatorio Pablo Sarasate y fue uno de los principales impulsores de la creación del Grado Superior de Música en Navarra, falleció el pasado viernes en Pamplona a los 84 años. La cremación tendrá lugar esta mañana, a las 8.45 horas, en el cementerio de la capital navarra. Amigos, colaboradores y exalumnos del músico preparan un funeral especial, con concierto, para la próxima semana. La fecha está por confirmar, pero seguramente será el martes, 17 de julio, en la iglesia de Santo Domingo.

Nacido en Peralta en 1934, Martínez Zabaleta fue precisamente en su localidad natal donde se inició en la música junto al organista Vicente Martínez, tal y como cuenta a este periódico Raúl del Toro Sola, organista, profesor de Órgano del Conservatorio Superior de Música y vocal de la junta directiva de la Asociación Navarra de Amigos del Órgano (ANAO). Posteriormente, la familia se trasladó a Pamplona, donde el joven continuó su formación con Gregorio Alegría, organista de San Lorenzo. Y durante años “formó parte de la pujante Schola Cantorum que entonces existía en el Seminario Conciliar de Pamplona, ejerciendo repetidas veces de solista por su destacada voz de tiple”, añade del Toro. Ya fuera del seminario, estudió piano y armonía con Pío Iraizoz, organista de la Catedral, y, más tarde, dado su gran interés en la interpretación organística, fue alumno del prestigioso Miguel Echeveste, profesor entonces de la Escuela Municipal de Música de la ciudad. En aquella época fue organista en la antigua parroquia de Jesús y María y más tarde en la nueva parroquia de San Miguel.


australiaDurante la posguerra, dada la precaria situación en España y buscando un futuro más próspero, Martínez Zabaleta emprendió viaje a Australia junto a varios familiares. Cuenta Raúl del Toro que el que fuera años después maestro de organistas había aprendido inglés a través de un programa de radio, lo que le permitió integrarse con rapidez en su nuevo destino. Allí continuó sus estudios en la Universidad de Melbourne y “trabajó en un taller de organería, ejerció como organista y se instaló prósperamente como docente de un prestigioso colegio”. Asimismo, formó parte de diversas instituciones musicales, “lo que le permitió relacionarse directamente con grandes figuras musicales que acudían a sus conciertos”. “Hombre observador, captó muy bien el carácter australiano, y en su conversación se multiplicaban las referencias a aquella cultura”, agrega del Toro, que cuenta, asimismo, que, en la década de los 70 del pasado siglo, Martínez Zabaleta realizó varios viajes por España y tomó la decisión de regresar a su Navarra natal, estableciéndose como organista en el convento de los Dominicos de Pamplona y finalizando sus estudios de órgano en el Conservatorio Pablo Sarasate junto a Luis Taberna, a quien sucedió como profesor.

En 1984 fue socio fundador de la Asociación Navarra de Amigos del Órgano (ANAO), cuya junta directiva presidió entre 1995 y 1999. Conocedor del arranque del historicismo en la interpretación de la música barroca, al volver a casa comprobó que aquí seguía vigente el romanticismo que aprendió con Echeveste y decidió actualizar la formación de los estudiantes acudiendo a cursos y adquiriendo conocimientos que luego aportó a su actividad docente y a la ANAO, promoviendo la “acertada” política de restauraciones de órganos históricos que se llevó a cabo en Navarra entre 1984 y 1994 “con el apoyo del Gobierno foral”.

grado superiorDirigió el Conservatorio Pablo Sarasate entre 1998 y 1991, periódico durante el cual impulsó el establecimiento en Navarra de los estudios superiores de música junto a un equipo directivo en el que también estaban Salud Bueno y Raúl Madinabeitia, que destaca su carácter afable y sereno, aunque determinado, y la “profundidad” con la que interpreta el repertorio de Bach y Händel, seguramente debido a la influencia del mundo anglosajón. Asimismo, apunta la “cantera de organistas” que generó en Navarra y recuerda los conciertos que organizaba en la festividad de Santa Cecilia. Raúl del Toro subraya también las mejoras que realizó en el Pablo Sarasate, adquiriendo un piano Steinway de gran cola, instalando otros en las aulas de este instrumento y aprobando la construcción de un órgano de transmisión mecánica y estética barroca.

“Amante de la naturaleza y el silencio, una vez retirado de la enseñanza, buscó establecerse en lugares tranquilos”, indica del Toro. Así, fue organista en Roncesvalles, residiendo después en diversas localidades navarras. “Conversador generoso, siempre aportaba perspectivas originales, detallistas y a menudo inesperadas, así acerca de cuestiones musicales como de los sucesos cotidianos”, agrega el profesor, que sigue: “Movido quizá por el amor a la lengua vasca que escuchó de labios de su madre y que lamentaba no haber llegado a aprender, acabó instalándose en Elizondo, donde unos buenos amigos le han acompañado y ayudado generosamente en el atardecer de la vida”. Y termina: “José Ignacio, te deseamos que encuentres la paz que siempre buscaste”.