Máxim, Julen, Iñaki

Javier Orcajada del Castillo - Domingo, 15 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Decididamente este país es de trileros cuya gloria es vivir del cuento dando pelotazos y tratando de que los impuestos los pague el vecino. Son ellos, sin embargo, los que más protestan contra la corrupción y por las ayudas otorgadas a la banca. Aunque ya no son agudos como los personajes de las novelas de la picaresca. Son muy torpes a la hora de chutar, pues nunca va su balón a portería. El primer ministro de Cultura de Sánchez no sabía que tan pronto fue nombrado, todos los periodistas se pondrían a investigar en su currículo. Qué ingenuo. Que una vez descubierto quiera darle un tono épico muestra que es un bendito y sin recorrido, sólo le queda el honor de ser el ministro que menos tiempo ha durado. Lopetegi es otro ejemplo de gestor público que va sobrado, pues convirtió a La Roja en su huerto particular, jugando dos partidas al mismo tiempo: pedía sacrificio y concentración a los jugadores, pero él se ocupaba de buscarse un acomodo dorado para el futuro con la colaboración de un club “señor”, el Real Madrid. Julen no sabía que siendo en esos momentos el personaje más mediático de España, se creía que todos los periodistas no le buscarán trapos sucios y no le investigarían.

Iñaki no ha podido eludir la cárcel: ni la Casa Real, ni el juez Horrach ni todos los del Supremo le han podido salvar como han hecho con su esposa. Que no se queje demasiado de su infortunio, pues ha pasado de 20 años de petición inicial, a los 5 años que tendría que estar entre rejas. Urdangarin es otro ejemplar de trilero que desacredita la buena fama tradicional de los prestigiosos sablistas carpetovetónicos que siempre se las han arreglado para vivir sin trabajar y con esa dignidad que han acumulado a lo largo de la historia de los caballeros andantes que vienen magistralmente descritos en la literatura de los pícaros que se ha convertido en la más acreditada de los géneros. Como dejó dicho Fernando Pessoa: “Qué difícil es ser sincero cuando se es inteligente. Es como ser honrado cuando se es ambicioso”.