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Los encierros con menos heridos de los últimos 35 años

Solo dos corredores fueron corneados en unos encierros muy rápidos, ya que ninguno llegó a los tres minutos

M. Bernués/K. García/P. Gorría - Lunes, 16 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Final de la cuesta de Santo Domingo, con los mozos a punto de entrar en la plaza Consistorial durante la carrera del viernes 13.

Final de la cuesta de Santo Domingo, con los mozos a punto de entrar en la plaza Consistorial durante la carrera del viernes 13. (IBAN AGUINAGA)

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Final de la cuesta de Santo Domingo, con los mozos a punto de entrar en la plaza Consistorial durante la carrera del viernes 13.

pamplona- Hay que remontarse 35 años, hasta 1984, para encontrar otros Sanfermines con solo dos heridos por asta en los ocho encierros. Solo un joven de Sarriguren corneado en el glúteo el día 7 y un salmantino el 13 empitonado en la axila. Los de 2018 han sido también unos encierros rapidísimos, hasta el punto de que ninguno ha llegado a los tres minutos de duración. Solo se acercó el del día 8, cuando los toros de José Escolar tardaron 2 minutos y 56 segundos en hacer el recorrido bajo una intensa lluvia. Los más rápidos, un año más, los Miura del último día que pararon el crono en 2:12.


7 de julio

Primera cornada

La primera herida por asta de los encierros de 2018 no se hizo esperar;llegó el día 7 y nada más empezar, cuando el pitón de Pitinesco encontró en Santo Domingo al vecino de Sarriguren Eder Sanz, al que corneó en el glúteo. Fue el tramo más peligroso del primer encierro de fiestas, con un pequeño montón formado bajo la hornacina del santo contra el que arremetió Tanguistero, milagrosamente sin mayores consecuencias más allá del susto morrocotudo. Por lo demás, los bureles salmantinos de Puerto de San Lorenzo, en su segunda participación consecutiva en San Fermín, protagonizaron una carrera espectacular, con los dos toros negros antes mencionados -Pitinesco y Tanguistero- rezagados desde el principio y la manada completamente disgregada en Estafeta. Desde ahí hasta la plaza hubo huecos de sobra entre toro y toro para el lucimiento de muchos mozos, que pudieron desquitarse después de un año sin encierros.


8 de julio

No hubo cuarta

La lluvia que cayó el 8 de julio de manera incesante y un toro que rezagado en la cuesta de Santo Domingo caracterizaron el segundo encierro con toros de José Escolar, que se completó en 2 minutos y 56 segundos y sin corneados. Después de tres años consecutivos en los que uno de los toros de José Escolar se daba la vuelta en Santo Domingo, ésta vez los astados han protagonizado una carrera menos complicada. Tardaron en salir del corral, como con miedo, pero no se dieron la vuelta. La manada fue unida hasta Mercaderes y uno de los toros se descolgó a la entrada de la plaza Consistorial. La manada atravesó la calle Estafeta agrupada y sin perder la velocidad, lo que caídas diversas. Por detrás llegó el último toro, que obligó a los dobladores a esforzarse para conducirlo, dado que amenazó con darse la vuelta en el coso y posteriormente resbaló, antes de acceder a chiqueros.

La carrera dejó cinco corredores con contusiones, que fueron atendidos en el Complejo Hospitalario de Navarra.

9 de julio

Los ‘cebaditas’ cumplen siempre

El primer encierro con cielo soleado y el pavimento seco correspondió a la ganadería gaditana de Cebada Gago, que como siempre en Pamplona causa expectación. La peligrosidad que arrojan sus estadística (56 cornadas en 29 participaciones) aconsejan a la preparación y los corredores se aplicaron, dejando una distancia prudencial con la manada en todos los tramos. Fue una carrera veloz -la más rápida hasta ese día, con 2 minutos y 33 segundos- emocionante y con momentos de peligro por las caídas tanto de los astados como de los corredores, sin que se registrara ningún corneado. Desde Santo Domingo la manada comenzó a estirarse, lo que permitió el lucimiento de los corredores que más cerca se colocaron de los astados.


10 de julio

Fuente Ymbro, a toda pastilla

Dos minutos y 15 segundos fue el tiempo que emplearon los toros gaditanos de Fuente Ymbro en recorrer los 848 metros del encierro, lo que supone una velocidad de 22,6 kilómetros por hora. Aún podría haber ser sido superior de no ser porque uno de los astados cayó en mitad de la Estafeta y llegó un poco retrasado, no mucho, pero lo suficiente para retrasar el crono. La manada corrió agrupada y bien guiada por los mansos, que imprimieron un fuerte ritmo a la carrera, dificultando a los corredores llegar cerca de los morlacos. Fue imposible para la mayoría, con el añadido de que los mansos hicieron muy bien su papel protegiendo a la torada. Siete corredores fueron trasladados al Complejo Hospitalario de Navarra por diversos traumatismos de pronóstico leve.


11 de julio

Emociones con Núñez del Cuvillo

El quinto encierro con toros de Núñez del Cuvillo fue bastante más emocionante que el del día anterior, con huecos en la manada que dieron más opciones a los corredores. Se alargó hasta 2 minutos y 50 segundos por culpa de un rezagado que se hizo el remolón para entrar a los toriles de la plaza, pero tuvo la misma velocidad que el encierro protagonizado por los atléticos ejemplares de Fuente Ymbro. Ayer, la manada permaneció compacta hasta la plaza Consistorial, donde un toro jabonero se puso por delante y completó el resto de la carrera en solitario. En la curva de Mercaderes se produjo algún momento de peligro con varios mozos caídos por el lado malo junto al resto de la torada y en la bajada por el callejón, donde una pequeña montonera provocó la caída de tres toros, uno de cada color, aunque la nobleza de la que hicieron gala los morlacos de Núñez del Cuvillo hizo que no repararan en ellos y continuaran su camino. A uno de pelaje castaño le costó un poco más levantarse y luego se paseó despistado por la plaza, hasta que los dobladores consiguieron llevarlo a los chiqueros. Por cuarto encierro consecutivo, no hubo heridos por asta de toro.



12 de julio

Previsibles ‘victorianos’

El sexto encierro fue el que menos heridos dejó. Solo dos traslados al Complejo Hospitalario con heridas leves. Y es que los toros de Victoriano del Río cumplieron a rajatabla con el guión que se esperaba de ellos en su novena presencia consecutiva en Pamplona. Su carrera fue muy rápida, dos minutos y veinte segundos, en la línea de años anteriores. Hasta Mercaderes la carrera no tuvo historia. Toros y mandos llegaron agrupados y allí resultó herido un corredor de San Fernando de Henares al estrellarse contra la pared. En Estafeta la manada se abrió y permitió bonitas carreras ante dos toros que se adelantaron al grupo, aunque su velocidad hizo imposible que muchos corredores pudieran lucirse. Dos personas resultaron contusionadas en Estafeta, un turolense y un conocido corredor pamplonés. La carrera finalizó con la entrada en los corrales en dos grupos de tres toros separados por unos segundos.


13 de julio

Los Jandilla dejan la segunda cornada

El segundo corneado de los encierros no llegó hasta el día 13. Fue Jaime González Martín, un joven salmantino de 19 años que resultó corneado en la axila izquierda por el toro Incauto, el verdadero protagonista del séptimo encierro. Además de la cornada, este toro propinó un tremendo golpe con el costillar a un joven norteamericano en la barrera de la curva Mercaderes-Estafeta, y después siguió creando peligro en el callejón e incluso ya entrado en la plaza de toros, donde estuvo cerca de empitonar a un corredor que se encontraba caído en la arena. Siguiendo la tónica de los días anteriores, el encierro de Jandilla también fue muy rápido, 2:24 minutos y dejó otros seis traslados al Complejo Hospitalario de Navarra, todos ellos por traumatismos de pronóstico leve.


14 de julio

Récord de velocidad con los Miura

Igual que el año anterior, los toros de Miura fueron los más rápidos de los encierros. Completaron el recorrido en 2 minutos y 12 segundos tras una carrera acorde con lo que se espera de las reses de Lora del Río: los toros a lo suyo, sin hacer por los corredores y trotando siempre hacia adelante lo más rápido posible. Sin embargo, el encierro de Miura dejó uno e los momentos más emocionantes de las fiestas cuando el toro Aguilito enganchó a un mozo poco después de la curva de Telefónica por la camiseta y el pañuelo y lo llevó colgando más de 50 metros, hasta que la tela cedió justo al lado de las gateras del callejón. La paliza fue tremenda. Por sexto día en los encierros de 2018 no hubo heridos por asta y siete personas fueron trasladas a los centros hospitalarios.