la carta del día

San Fermín, una fiesta sin igual

Por Mónica Isaacs - Lunes, 16 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

el sábado 14 de julio de 2018 los pamplonicas se reunían en la plaza del Ayuntamiento de Pamplona para despedir unas grandes fiestas. Nueve días de alcohol, risas, noches en vela, toros, encierros, bailes, dolor de pies, resacas… pero, ¿qué son realmente los Sanfermines? Hace dos semanas, antes de que empezaran las fiestas, las redes sociales se llenaban de polémica acerca de las famosas fiestas de Pamplona. Miles de comentarios al estilo de: “San Fermín no debería existir” o “Esas fiestas son una vergüenza”, “Los Sanfermines se resumen en tauromaquia y agresiones sexuales”. Esa clase de comentarios hacían estallar a los pamplonicas que con tantas ganas esperaban ansiosos a que el reloj de Kukuxumusu marque las 00:00:00.

La gente habla, y es libre de hacerlo, pero únicamente si lo hace con conocimiento y razón. Debido a los sucesos ocurridos hace dos años en estas fiestas, las personas entienden San Fermín como unos días en los que la ciudad se llena de miles de personas borrachas y despiadadas y en los que puede ocurrir de todo. Eso es generalizar. Es cierto que, al ser una fiesta tan importante y conocida internacionalmente, hay muchísima gente y pasan muchas cosas, pero como en cualquier parte del mundo. La diferencia es que no nos molestamos en enterarnos. No nos molestamos en saber que como el caso de La Manada hay miles, y no ocurridos en Pamplona. El hecho de que sea 7 de julio no quiere decir nada. Las fiestas no son lo vergonzoso, lo vergonzoso es que la gente haga esas cosas, en las fiestas o en cualquier sitio. No es cierto comentarios como: “Nadie debería ir a San Fermín”, el problema es que gente como La Manada vaya a esas fiestas, y pongo ese ejemplo porque, al parecer, es lo que ha hecho movilizar a tanta gente. Y la verdad es que es triste que una cosa así tenga que hacerse tan viral para que actuemos. Pero voy a ir al grano: cualquier persona que conozca de verdad los sanfermines sabe que no es una fiesta en la que se pueda hacer de todo, en la que valga cualquier cosa, buena o mala. Es una fiesta en la que la gente disfruta, una fiesta que une a las personas. Solo hay que ver la ciudad cualquier día sobre las 21:30, cuando las peñas salen de la Plaza de Toros y las personas les siguen por detrás, personas que no tienen nada en común, pero que se juntan para cantar canciones y pasárselo bien.