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El último accidente aéreo mortal registrado en Navarra ocurrió por la deficiente planificación del vuelo

Tres franceses murieron en mayo de 2016 tras chocar su avioneta contra un buitre y caer en el casco urbano de Arbizu

La CIAIAC concluye que no tuvieron en cuenta el tiempo ni los imprevistos

Jesús Morales - Lunes, 16 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Casas marcadas donde se estrelló.

Casas marcadas donde se estrelló. (D.N.)

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Casas marcadas donde se estrelló.

PAMPLONA- El último accidente aéreo mortal registrado en Navarra, en el que murieron tres pilotos franceses al estrellarse su avioneta en Arbizu en mayo de 2016, se produjo por el choque contra un buitre, aunque la causa de fondo que ha identificado la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) es la deficiente planificación del vuelo, ya no tuvieron en cuenta las previsiones meteorológicas existentes ese día en la Comunidad Foral, con nubes bajas que obligaban a volar a baja altura, ni previeron rutas hacia aeropuertos alternativos en caso de que fuera necesario alterar su recorrido.

El informe técnico realizado por la CIAIAC, máxima autoridad en aviación civil de España, recuerda que el 19 de mayo de 2016 los tres pilotos efectuaban el vuelo de regreso desde el aeródromo de Coimbra (Portugal) al aeródromo de Dax/Seyresse en Francia. El vuelo visual directo había despegado a las 14.45 horas y tenía una duración estimada de tres horas y media, pero a las 18.10 horas se estrellaron en Arbizu.

La CIAIAC señala que después de pasar la mitad del trayecto previsto, los pilotos franceses encontraron dificultades por nubes para seguir su ruta cuando sobrevolaban la zona de control del aeropuerto de Vitoria, lo que les obligó a descender hasta los 3.500 pies. Las comunicaciones por radio en busca de apoyo y las decisiones que tomaron “les llevaron a volar en el valle del Arakil con techo de nubes inferior a la altitud de las cumbres a ambos lados del valle, una zona de frecuente acumulación de buitres leonados en vuelo de planeo en corrientes ascendentes, térmicas o de ladera”. El impacto en el aire con un ejemplar provocó que la tripulación perdiera el control de la aeronave.

La investigación oficial destaca que aquel día “las previsiones indicaban la probable presencia de nubes densas en altitudes bajas que podían dificultar el cruce de las montañas para pasar a Francia en la ruta del vuelo”. Teniendo en cuenta estas previsiones meteorológicas y “las dificultades que mostró la tripulación para tomar una decisión” respecto a dónde dirigirse como alternativa al destino previsto, “parece claramente que la tripulación no había preparado bien el vuelo”.

SIN AEROPUERTO ALTERNATIVOAl respecto, la CIAIAC indica en su informe que en el plan de vuelo “no se había elegido aeródromo alternativo en España como una opción de destino para un cambio del plan de vuelo por dificultades para progresar en visual hacia el destino”. Al no preverse dicha opción, “no se debió recopilar información de aeródromos y se desconocía el horario especial del aeropuerto de Vitoria así como la presencia del aeropuerto de Burgos”, que la avioneta acababa de sobrevolar.

El informe concluye que “si en la preparación del vuelo visual de largo recorrido se hubiera evaluado la información meteorológica disponible, se podían haber adelantado a las posibles dificultades para seguir hasta el destino preparando alternativas de desvío y con un mejor conocimiento de otros campos de destino posibles, como el triángulo formado por los aeropuertos de Vitoria, Pamplona y San Sebastián. O incluso un desvío o retroceso mayor para recobrar buenas condiciones meteorológicas y un aeródromo de destino alternativo para un aterrizaje con garantías”.

LA CIFRA

3.500

Los pilotos franceses encontraron dificultades por nubes para seguir su ruta, lo que les obligó a descender hasta los 3.500 pies en el entorno del aeropuerto de Vitoria. A esa altitud, chocaron contra un buitre sobre Arbizu.