Un piloto de carreras catalán la abrió en 1925

La gasolinera más antigua renueva su carburante

Antonio Telletxea cerrará la vieja gasolinera de la avenida Zaragoza, actualmente la más antigua de Iruña, para dar paso a la nueva de la calle Sadar

Miren Yoldi | Oskar Montero - Lunes, 16 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Detrás los trabajadores Nani Barace, Joseba Apostúa y Roberto Messa, y delante la gestora Susana Gurutxarri, el propietario Antonio Telletxea y el gestor José Luis Martínez.

Detrás los trabajadores Nani Barace, Joseba Apostúa y Roberto Messa, y delante la gestora Susana Gurutxarri, el propietario Antonio Telletxea y el gestor José Luis Martínez. (OSKAR MONTERO)

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Detrás los trabajadores Nani Barace, Joseba Apostúa y Roberto Messa, y delante la gestora Susana Gurutxarri, el propietario Antonio Telletxea y el gestor José Luis Martínez.

“Queremos que los clientes que vengan a la gasolinera quieran repetir”

pamplona- Cualquier persona de Iruña conoce la vieja gasolinera de la avenida Zaragoza, aunque solo sea de pasada. Pero pocos probablemente sepan que es la gasolinera más antigua de la ciudad que sigue en pie, aunque solo sea por un mes más.

Un piloto de carreras catalán la abrió en 1925. Cincuenta años después, en 1975, Antonio Telletxea -que es uno de los propietarios todavía hoy en día- consideró que el negocio podía funcionar y tras 42 años de pelea por mantenerla, la gasolinera sigue viva. Tal y como dijo Telletxea, o se cierra del todo un negocio o se abre otro para que continúe, y eso es lo que han querido hacer abriendo una nueva gasolinera a pocos metros de distancia, en la calle Sadar.

La antigua todavía funciona, pero en un mes cerrará para siempre, ya que está muy vieja. Nada tiene que ver con la nueva, un edificio gris impresionante con bastantes más servicios que el anterior. Además, aparte de mantener los puestos de trabajo, el equipo ha aumentado. Susana Gurutxarri, gestora del negocio, comentó que afrontan el nuevo proyecto con gran ilusión, pero que también le da pena dejar la vieja, porque han sido muchas horas de trabajo y esfuerzo las que han pasado ahí. “A esta gasolinera vienen generaciones: el abuelo, el hijo, el nieto... Y siguen siendo clientes, es muy bonito porque ellos también son parte de la historia de la gasolinera”, explicó. Telletxea cree que la mayoría seguirá yendo esta vez a la nueva, pero que al ser una zona diferente, habrá tráfico nuevo. “Todo dependerá de cómo hagamos las cosas, si se hacen bien funcionará”, agregó. La nueva gasolinera se abrió el 3 de julio, y según el propietario, los Sanfermines y agosto son unas fechas complicadas, así que ahora mismo no se puede valorar bien la situación hasta que llegue la normalidad otra vez.

A diferencia de la anterior, los clientes de esta nueva gasolinera tendrán la opción de repostar durante toda la noche por su cuenta.

otros tiemposCuando Telletxea compró la gasolinera no había casi coches por la calle. El 90% de los clientes eran camiones, ahora en cambio es al revés. Se podía circular en todas las direcciones, no había dirección prohibida ni normas. Los aparatos surtidores eran manuales y funcionaban con una palanca y dos vasos de cinco litros. Por aquel entonces el litro costaba tan solo dos pesetas. El gasto de esta gasolinera equivalía a trece pisos de San Juan, “parece imposible pero se amortiza, ya que entonces se trabajaba las 24h del día”, añadió Telletxea. A él le encanta su trabajo, y aseguró que seguirá hasta que la salud se lo permita.

Por otro lado, señalaron que lo más importante para ellos es la atención al público. “Tal y como eliges un restaurante para comer porque te tratan bien, queremos que vengan aquí y quieran repetir”, relató Gurutxarri.