El escorpión y el elefante

Javier Orcajada del Castillo - Martes, 17 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Dice un refrán hindú: “Un escorpión no puede matar a un elefante, pero le puede enloquecer a picotazos”. Hubiera sido oportuno que alguien explicara la metáfora a Rajoy, pero ahora ha perdido su cargo de presidente por rodearse de malas compañías. El 1-O fue una jugada maestra de los catalanes para internacionalizar el conflicto, y ha sido la perdición de su plan de domar a Catalunya. Puigdemont y varios consellers se exiliaron y lograron su objetivo: que el mundo se entere. El Gobierno español había sobrevalorado sus fuerzas y despreciado las del Govern. Para ello presiona a los jueces para que se salten todos los principios del derecho. El resbalón de la jueza Lamela ya es historia y empieza el drama. Porque le sigue Llarena con otra batería de errores, quedando en ridículo ante los tribunales belgas que rechazan la petición de extradición porque carece de base jurídica. Nuestro juez tiene que suspender la euroorden ante la presión de la opinión pública mundial. Puigdemont le pone banderillas viajando a Dinamarca incitándole a que le extradite a España. Pero en lugar de aplicar principios de derecho desarrolla sus dotes de adivino porque descubre que el president le ha puesto un cepo. El siguiente es un viaje a Finlandia. El CNI instala un seguidor al automóvil y la Policía alemana lo descubre, haciendo que la presión de la olla catalana aumente. También los tribunales alemanes rechazan la euroorden porque no se ajusta a las normas internacionales, lo que provoca en el CSPJ y en el Supremo impotencia y afán de venganza. En vista de ello, Llarena desarrolla sus dotes de adivino y anula la petición a Dinamarca de devolución de su presa. Más madera, pues aún faltaba que mordiera el anzuelo que le echa Anna Gabriel: se exilia a Suiza y no se presenta ante el juez. Por ello tendría que pedir la extradición, pero como Suiza no pertenece al organismo judicial europeo, no la presenta, con lo que de nuevo tiene que tragar bilis, pues sabe que Suiza no la autorizará. Un nuevo paso para popularizar la república catalana evidenciando que la justicia española está descontrolada. También Marta Rovira hace a Llarena una peineta desde Suiza y tampoco se presenta ante el juez, aunque no pide la extradición porque sabe la opinión de los jueces suizos sobre las fantasías españolas. Y todavía el Gobierno vasco le echa vinagre a la herida, pues rechaza apoyar los presupuestos del PP si no vuelve a activar el 155. Pensar que cinco humildes votos del PNV han llevado a Sánchez a la presidencia del Gobierno demuestra que no hay que despreciar al enemigo nunca. Así Rajoy se exilia en Santa Pola, el PP entra en descomposición a la espera de juicios por corrupción a los barones. Las laboriosas y voraces hormiguitas catalanas han inoculado el veneno al elefante español, que se revuelve incapaz de controlar sus ansias de solucionar el asunto a garrotazos como es habitual. En Europa los jueces españoles son los protagonistas de las tiras de humor más graciosas en la prensa. Y lo peor es que la ‘Roja’ quedó eliminada en octavos en el Mundial de Rusia.