Los 13 ‘jabatos’ de Tailandia cuentan al fin su ‘odisea’

Los niños y el monitor sobrevivieron bebiendo agua de la pared de la cueva

10 de ellos se ordenarán monjes por unas semanas en honor al buzo fallecido

Jueves, 19 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Los 12 niños rescatados y su entrenador posan junto a un retrato del buzo fallecido en la cueva.

Los 12 niños rescatados y su entrenador posan junto a un retrato del buzo fallecido en la cueva. (Foto: Efe)

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Los 12 niños rescatados y su entrenador posan junto a un retrato del buzo fallecido en la cueva.

bangkok- Los 12 chicos y el entrenador que permanecieron más de dos semanas atrapados en una cueva de Tailandia contaron ayer su “odisea” tras recibir el alta médica en la primera y única rueda de prensa que tienen pensado conceder.

Los trece vestían la camiseta del equipo de fútbol al que pertenecen, los Jabalíes Salvajes, y todos sonreían y presentaban un buen aspecto físico durante la rueda de prensa en Chiang Rai, la capital de la provincia homónima situada en el norte del país asiático.

Algunos de los chicos, de edades comprendidas entre los 11 y 17 años, actuaban con más soltura ante la cámara que otros, aunque el que más veces tomó la palabra para responder a las preguntas que formulaba un presentador (y que se eligieron entre el centenar que presentaron los medios) fue el entrenador, Ekapol Chantawong.

Fue él quien contó cómo quedaron atrapados en la cueva Tham Luang el sábado 23 de junio sin alimentos y cómo no dejaron de buscar una salida durante los nueve días que pasaron perdidos.

El grupo entró en la cueva tras un entrenamiento para celebrar el cumpleaños de uno de ellos, Peerapat Sompiangjai o Night, que cumplía 17, pero una tormenta imprevista anegó partes de la caverna y les cortó la salida.

lucha por sobrevivirRápidamente, los menores y el monitor cavaron en busca de un lugar seguro donde dormir, según contó uno de los Jabatos, aunque solo avanzaron “tres o cuatro metros”.

Ekapol indicó que, durante los nueve días que pasaron desaparecidos, el agua que se filtraba por las paredes de la cueva era lo único que podían beber.

Uno de los chicos, por su parte, relató que no notaron el hambre durante los primeros días, pero pasadas dos noches empezaron a sentirse cansados y débiles.

No obstante, cada jornada, animados por el entrenador, hacían algo para buscar una salida y no perder los ánimos ni la fe.

El 2 de julio, los buzos británicos John Volanthen y Rick Stanton les encontraron a cuatro kilómetros dentro de la cueva, un momento descrito por los Jabatos como “milagroso”.

A partir de ahí, la búsqueda había concluido y comenzaba el rescate: los buceadores intentaron levantarles la moral y les dejaron luces antes de partir para dar la buena noticia al resto de un operativo que llegó a contar con más de mil personas, entre ellas expertos de Australia, Estados Unidos, China, Dinamarca, Finlandia, Israel y Japón, entre otros países.

El doctor Phak Lonhanchun, del Ejército tailandés y que estuvo con ellos en el interior de la cueva, contó en la rueda de prensa que, dado que todos los chicos presentaban las mismas condiciones físicas y no había ninguno grave, dejaron que ellos mismos decidiesen quiénes saldrían primero.

El entrenador Ekapol, por su parte, reveló ayer que decidieron que los primeros en salir fuesen aquellos que vivían más lejos.

La extracción se dividió en tres jornadas: el día 8 sacaron a cuatro, el día 9 rescataron otros tantos y el día 10 se llevaron al resto, sedando a los chicos, y transportándolos en camilla en los tramos inundados, hasta la bocana de salida.

Los médicos que les han cuidado tras el rescate indicaron que ya han recuperado la suficiente fuerza mental y física para regresar a sus casas. En esta línea, el Gobierno ha recomendado al grupo que vuelva a su vida normal y que evite convertirse en el centro de los medios de comunicación, que han seguido muy de cerca todo el proceso.

Los chicos adelantaron que lo primero que harán será ordenarse monjes budistas durante unas semanas para, de acuerdo con la tradición, ganar méritos en favor de Saman Kunan, el veterano buzo tailandés que falleció durante las operaciones de rescate. - Efe

claves

Mayor precaución. El entrenador del equipo de Los Jabalíes Salvajes confesó que la lección que han aprendido es que tienen que ser “más cuidadosos” y “revisar sus actividades”.

Lección vital. Uno de los niños confesó que estaba “preocupado” por los deberes del colegio durante el cautiverio, mientras que el más pequeño de los jugadores, Chanin Wiboonrungrueng destacó que la experiencia en la gruta le ha enseñado a “valorar la vida”.

Mirada al futuro. Varios niños dijeron que quieren ser futbolistas profesionales y otros aseguraron que quieren convertirse en militares de la unidad de élite SEAL de la Marina tailandesa, los especialistas militares que lideraron la parte tailandesa del rescate.

Optimismo. Los niños explicaron que en la gruta jugaron con los buzos a las damas y apodaron a uno de ellos el rey de la cueva.