Mesa de Redacción

La última trinchera

Por Rafa Martín - Jueves, 19 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

tenía uno ya olvidada la ominosa efeméride del 18 de julio cuando la alargada sombra del dictador reaparece de nuevo 42 años después de su muerte convirtiéndose de nuevo en epicentro del debate político. El firme compromiso del nuevo presidente del Gobierno para exhumar los restos del dictador de manera inmediata choca con el atrincheramiento de sus siete nietos y el prior del Valle de los Caídos, que han amenazado al Ejecutivo con una denuncia por profanación de tumbas si se entra en la basílica. La propia Iglesia está presionando, sin éxito, para que cedan y lo que debería ser un símbolo de memoria histórica y reconciliación sigue siendo un estandarte ultra de quienes se niegan a cualquier solución negociada. En Europa se estarán tronchado de risa al ver que los restos de un dictador sanguinario siguen siendo ensalzados en un mausoleo preeminente. ¿Se imaginan algo así con Hitler o Mussolini? Urge ya una decisión fundamentada en derecho para acabar con este anacronismo, enterrar el pasado con normalidad y avanzar hacia el futuro sin rémoras. Y si los nietísimos se niegan a reclamar los restos para torpedear la retirada, que los echen al osario del mayor cementerio de Europa, La Almudena, que es donde acaban los cuerpos que nadie reclama.