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La presidenta destaca la estabilidad

Barkos avala con datos una gestión que fortalece una Navarra de economía más social y cohesionada

La presidenta destaca “la estabilidad como herramienta clave” para crear bienestar frente a quienes auguraban un “apocalipsis económico”
El Ejecutivo subraya su trabajo con la convicción de que las personas y sus derechos son lo primero

Daniel Burgui | Javier Bergasa - Viernes, 20 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La presidenta Barkos realiza un balance tras 3 años en el GobiernoVER VÍDEOReproducir img

Un momento de la intervención de la Presidenta Barkos.

(GOBIERNO DE NAVARRA)

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La presidenta Barkos realiza un balance tras 3 años en el GobiernoReproducir

pamplona- Hoy hace exactamente tres años que Uxue Barkos Berruezo asumió, el 20 de julio de 2015, el mandato de liderar “nuevo tiempo político, el tiempo de un cambio y de profundas reformas”, pero sobre todo, “construir una Navarra en la que la excelencia y el esfuerzo sean valorados y respetados” y “donde el espíritu de empresa sea lo suficientemente fuerte, ético y equitativo como para vencer al desempleo”. Lo que entonces eran palabras, hoy son hechos. Al menos, así lo expuso ayer la presidenta del Gobierno de Navarra con el apabullante rigor de los datos en la mano, sin excesivos triunfalismos e incluso con dosis de humildad, reconociendo una clara “ambición de mejorar”.

La presidenta Uxue Barkos presentó ayer ante la opinión pública -“a quien realmente se debe”, según dijo- el balance de sus 1.096 días al frente del Gobierno de Navarra. Pero la jefa del Ejecutivo foral también quiso dar respuesta “con trabajo y resultados, datos reales” a todos aquellos que “auguraban un apocalipsis económico” y les da réplica “superando su inacción cuando no su desidia para hacer frente a la crisis”. Unas cifras que avalan una gestión estable, en la que se han ordenado las cuentas de la Comunidad Foral para construir en tres años “una Navarra que está haciendo frente a la crisis, a la desigualdad social y territorial y al aislamiento al que había sido sometida”. En definitiva, remarcó la jefa del Ejecutivo foral, “trabajamos por una economía de futuro que dé sustento real a la Navarra del bienestar más ambiciosa y solidaria, siempre en la convicción de que las personas y sus derechos son lo primero”.

acción y agenda socialPero quiso subrayar la presidenta que este logro “no ha sido cuestión de azar ni una circunstancia sobrevenida por la marcha de la economía, ha sido una cuestión de responsabilidad política y esfuerzo del conjunto de la sociedad”.

Destacó “la nunca cómoda pero necesaria reforma fiscal, el respaldo del Gobierno al trabajo brillante del equipo de la Hacienda Foral de Navarra, en una novedosa lectura del Convenio que ha reconducido una senda de varios cientos de millones de euros que Navarra estaba aportando de más al Estado y el trabajo riguroso renegociando la deuda de Navarra”.

“Esto y no otra cosa es trabajar por el interés general, que nos permiten sanear cuentas y también hacer frente a los recortes que hasta hace bien poco se le infringieron a la sociedad navarra en el seno del Estado de Bienestar. Llevar a cabo recortes es bastante más sencillo, desde luego no grato, que revertirlos”, recalcó. Y añadió con contundencia: “Como ven, quienes acusan a este gobierno de trabajar por una agenda nacionalista, mienten y mienten con los datos en la mano a conciencia, no son opiniones, son datos reales”. “Esta es la senda en la que va a seguir trabajando el Gobierno de Navarra en este último tramo de la legislatura”.

la clave: estabilidadEn la sobria y somera presentación de la Memoria de acción de Gobierno 2015-2018 destacó la presidenta Barkos “la estabilidad en el encuentro político y parlamentario”, social, presupuestaria “en tiempo y forma” para acometer los cambios sustentados en tres principios: convivir, construir y avanzar”. E incidió en numerosas ocasiones en este asunto, en la palabra clave, en la que ha sido la sorpresa política, la “herramienta fundamental” para engrasar, conducir y aplicar las políticas sin estridencias: la estabilidad.

Un escenario de calma y regularidad gubernamental absolutamente inédito. Primero, por los precedentes: jamás se había experimentado la construcción de un gobierno con el apoyo de cuatro fuerzas parlamentarias que no participan en el reparto de carteras pero que, sin embargo, ha sido una fórmula eficaz de gestión. Por otro lado, insólito por las dos legislaturas previas de gobiernos forales en minoría y, en especial, el último mandato de Yolanda Barcina (2011-2015) que lideró un gabinete con extrema dificultad para llevar a cabo ninguna acción ejecutiva, renqueante hasta sus últimos días y caracterizado precisamente por su inestabilidad.

Y por último, tal y como destacó la presidenta Barkos su Ejecutivo foral se ha mantenido sólido estos tres años rodeado de un ecosistema político absolutamente volátil: ha convivido con tres periodos legislativos diferentes en las Cortes españolas y ha mantenido relación con cuatro Gobiernos de España diferentes (el mandato de Rajoy con mayoría del PP en el Congreso y el Senado, el largo Gobierno en funciones, el breve y efímero último gabinete de Mariano Rajoy en minoría y ahora el nuevo Gobierno socialista de Pedro Sánchez).

retos por resolverEn esta recta final de la legislatura en la Comunidad Foral, señaló la líder del Ejecutivo que “interesa reforzar las relaciones con el nuevo Gobierno” en Madrid y “trabajar por diferentes asuntos que quedan por resolver”, como competencias por transferir y hacer una lectura flexible de la Ley de Estabilidad Presupuestaria que permita a Comunidades con superávit como Navarra reforzar sus inversiones. En el ámbito que compete a su Gobierno, Uxue Barkos señaló los retos que quedan pendientes de acometer para los meses que restan de mandato: la ley de presupuestos para 2019, que no duda en que saldrá adelante, y la tramitación de normas en el Parlamento que aun tendrán su recorrido como el nuevo mapa de la Administración local, la ley de Derechos Culturales o la ley de Ciencia y Tecnología.

A las preguntas de las periodistas -que ocuparon la mayor parte del tiempo de la comparencia de la presidenta-, Barkos señaló que los escasos lamentos que puede expresar es, en ocasiones, “no acertar en las formas para comunicar, en no llegar a todas las capas de la sociedad a la hora de poder explicar o trasladar un mensaje más claro”. Puso como ejemplo la presidenta la manifestación del 2 de junio contra el euskera: “Me apena profundamente que los datos que apuntan que es absolutamente incierto que se impone en euskera en Navarra no llegasen a todas las navarras y navarros. Y esto es también una de las cargas, no tener la capacidad siempre de ilustrar con rigor lo que es la voluntad de un gobierno”, señaló.

“Hay claroscuros, por descontado. Hay elementos que no han terminado de resolverse de forma satisfactoria, pero nunca dijimos que en una legislatura nadie fuera ser capaz de revertir todas esas circunstancias. Hay una ambición global de mejorar todo aquello que queda por hacer. ¿Está satisfecha el conjunto de la sociedad con la acción del Gobierno? Yo digo que hay datos que permiten la satisfacción, no he dicho que haya datos que permitan decir que ha terminado todo. De ninguna de las maneras, queda mucho trabajo por hacer”, recapituló Barkos a modo de conclusión. “Debemos acometer el grueso de los retos que tenemos a futuro, no basta con los que yo he señalado. Pero hay motivos para la satisfacción de todos”.