La accesibilidad universal, “invitada olvidada” de los Sanfermines

Cermin Navarra denuncia la “falta de respuesta” en lo que considera la “asignatura pendiente” en las fiestas

Virginia Urieta Oskar Montero - Viernes, 20 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

pamplona- Cerrados prácticamente todos los balances de los pasados Sanfermines, toca hacer uno desde una perspectiva diferente. Desde un punto de vista que no se acostumbra a tener en cuenta, que pasa para muchos desapercibido pero que genera, además, una serie de problemas que conviene tener en cuenta. Y es que resulta difícil imaginarse, durante las fiestas, acudiendo a un baño convertido en almacén y con un acceso imposible;pasear por un paso de cebra y darse de bruces contra un murete de hormigón;o enfrentarse a una barra de bar en la que, desde una silla de ruedas, se torna inviable pedir un trago. La imposibilidad de utilizar aplicaciones móviles, de leer un simple programa de actos o de conseguir sitio para ver el encierro o la procesión son sólo algunos de los problemas -y hay muchos- a los que se tienen que enfrentar las personas con discapacidad.

Desde Cermin, el Comité de Entidades Representantes de Personas con Discapacidad de Navarra, hicieron ayer hincapié en todas esas dificultades que los Sanfermines todavía no han salvado. Unas barreras que -“y no será por falta de insistir”-, se antojan todavía insalvables. “La accesibilidad universal es la gran asignatura pendiente de los Sanfermines, y urgimos a que esto sea corregido”, señalaba ayer el secretario de Cermin, Valentín Fortún. Junto a la presidenta, Mari Luz Sanz, ambos insistieron en la necesidad de poner el foco en este asunto, para el que demandaron medidas “más serias” por parte de la Administración. Y es un tema en el que son “beligerantes” porque “se han pasado todos los plazos. Y es un objetivo porque la accesibilidad es la llave que permite nuestra participación”.

Entre los aspectos que se tendrían que tener en cuenta para la inclusión de las personas con discapacidad, señaló Sanz, sería necesario “que se reserven espacios en las diferentes actividades que se celebran, se mejorara la participación con pictogramas, información accesible y programas de lectura fácil, y las campañas fueran accesibles”. Y es que como denunció Fortún, existe “un déficit” en cuanto al acceso a la información”, ya que aplicaciones como AgreStop/EraStop, o la del programa de San Fermín, “no pueden ser utilizadas por las personas con discapacidad por no haber sido concebidas bajo un diseño para todas las personas”.

Más visibilidad Desde Cermin señalaron también que “en dos de las tres patas” están “moderadamente satisfechos”. Fortún se refirió a que “cada vez son más espacios los que se nos reservan para que podamos disfrutar las fiestas en primera línea” e indicó que se sienten satisfechos por estar “plenamente integrados” en los foros de participación. Pero ayer tocaba cargar las tintas en la gran asignatura pendiente de los Sanfermines, la accesibilidad universal, “que no depende de la mayor o menor proximidad de los gobiernos, es una obligación, reconocida como derecho universal y asumida por el Parlamento de Navarra en 2008”. En ese sentido, recalcaron el “déficit” en el acceso a la información, en cuanto a la libre movilidad de las personas, y otro relacionado con la infancia, “que deja a nuestros niños y niñas en situación de inferioridad en cuanto al disfrute de las actividades lúdicas”.

Demandaron medidas en este sentido, aunque asumieron que se han producido avances y agradecieron la colaboración del Ayuntamiento de Pamplona y la Casa de Misericordia en determinados aspectos con los que ha contribuido a que la fiesta sea, al menos, un poco más inclusiva. Valoraron además positivamente su participación en las Mesas de Sanfermines, en las que hacen hincapié sobre estas problemáticas. “Para nosotros ha sido muy importante la visibilidad este año, con el lanzamiento del Chupinazo por parte del colectivo de Motxila 21, que ya dijeron que representaban a todas las personas con discapacidad”.