‘Macbeth’ en la revolución mexicana

La compañía Los Colochos de México pondrá en escena esta noche (22.00 horas) en La Cava una adaptación de la tragedia clásica más próxima a Juan Rulfo, pero con la esencia de Shakespeare.

Un reportaje de Ana Oliveira Lizarribar. Fotografía Zaba Zantcher - Sábado, 21 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Escena de ‘Mendoza’, en la que el público estará muy cerca de los actores. A la derecha, Juan Carrillo, director del montaje.

Escena de ‘Mendoza’, en la que el público estará muy cerca de los actores. A la derecha, Juan Carrillo, director del montaje.

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Escena de ‘Mendoza’, en la que el público estará muy cerca de los actores. A la derecha, Juan Carrillo, director del montaje.

corren los tiempos de la revolución mexicana (1910-1920) y la ambición por el poder es casi una epidemia. En este contexto, el general José Mendoza recibe tentadores vaticinios de una vieja bruja, augurios que son exacerbados por su mujer. Así comienza una cadena de sangre que parece no tener fin. Suena a Macbeth, y lo es, solo que con sabor a Juan Rulfo y a Pancho Villa. Y a Trono de sangre, de Akira Kurosawa, según explica Juan Carrillo, el director de Mendoza, el montaje de la compañía Los Colochos que se representará esta noche en el escenario de La Cava dentro del Festival de Teatro de Olite.

Carrillo se adentró por primera vez en la tragedia original en 2001, con motivo de un trabajo de fin de curso en la escuela de interpretación. Entonces ya le surgieron “preguntas acerca de Shakespeare y la dificultad de sus obras”. Más tarde, en 2008, volvió a enfrentarse al personaje escocés, esta vez como asistente de dirección, “y es ahí, a fuerza de observar, cuando se me ocurre la idea de hacer un Macbeth situado en la revolución mexicana con la finalidad de acercar el texto a un público mexicano, popular y no necesariamente próximo al arte o la cultura”, comenta Carrillo, que realizó la adaptación junto a Antonio Zúñiga, estrenando en 2012 un montaje que ha tenido un enorme éxito internacional y que se representará esta noche por última vez fuera de México.

teatro en casas particularesUno de los aspectos más interesantes de Mendoza es su proceso de gestación dentro del proyectoSalas de Urgencia llevado a cabo entre 2007 y 2013 por los dramaturgos Alfonso Cárcamo y Luis Ayhllón, que utilizaba espacios no convencionales (casas, patios, plazas, cantinas) durante la fase de ensayos, pero se convirtió también en una forma de promocionar el teatro en barrios periféricos. “De esa manera se producía un intercambio de opiniones con el público antes de tomar las decisiones finales”, indica Carrillo, para quien la riqueza de esta iniciativa radicaba en que ofrecía la oportunidad de compartir sensaciones “con gente que no tenía relación directa con el quehacer teatral”, de modo que estas procedían de “un terreno mucho más virgen, más puro, sin elitismos ni prejuicios culturales”. Fruto de esa experiencia, Los Colochos optó por un montaje “sencillo, sin rodeos y con una reescritura completa”. Un teatro, en definitiva, “íntimo” que integra a los espectadores “todo el tiempo y de diferentes maneras”.

En cuanto a la relación de Mendoza con el texto original, el director comenta que “de Shakespeare hay todo;la estructura sólida del texto, su conflicto y la manera magistral de ir plasmando todo un universo alrededor del tema del poder”. Y de Juan Carrillo está “el gusto por los mexicano y lo rural, la herencia del entorno en el que crecí y un tipo de teatralidad que responde a una búsqueda personal sobre la complejidad de la sencillez y la metáfora”.

De la puesta en escena, el responsable de Mendoza subraya que es “íntima”, con el público a cuatro frentes, de modo que está muy cerca de los intérpretes. “Es una obra que hace uso de recursos sencillos y actuaciones potentes y a la vez mesuradas”, apunta. Y sigue: “Es un trabajo que puede llegar a ser perturbador y catártico”, cuyo texto “se recarga en la poesía y se inspira fuertemente en la escritura del novelista Juan Rulfo”. La escenografía consta de ocho sillas y una mesa plegables, “mobiliario típico de una cantina de cualquier barrio popular de México” y “con el manejo y desplazamiento de estos objetos se sugieren diferentes atmósferas”. Al mismo tiempo, la iluminación, obra de Mario Eduardo D’León, “soporta la idea de austeridad y el campo de espacios y tiempos un tanto surrealista”. El vestuario -de Libertad Mardel- “se aleja de la literalidad histórica y responde más a una idea contemporánea”, ya que se trata de una ropa cotidiana y actual que “visualmente permite a los intérpretes confundirse con el público”, abundando, así en el concepto de que “los personajes y el público son iguales y esta historia podría surgir de cualquier parte, ya que la ambición está en todos nosotros”, insiste Carrillo.

una mirada al méxico actualHasta la fecha, la obra se ha representado en México, Ecuador, Colombia, Cuba, Reino Unido, Alemania y España, donde fue premio Almagro Off en 2014. “En general ha sido bien recibida y, como común denominador, el público ha sentido empatía por la crudeza del montaje y su fuerte relación con México”, dice el director, que anima a los potenciales espectadores del Festival de Olite a aprovechar “una oportunidad de ver un trabajo 100% mexicano” que reinterpreta un clásico y ofrece “una experiencia cercana y contundente”, desde “una mirada a México y a su situación actual”. Y es que la búsqueda de Los Colochos se centra en la “búsqueda de discursos nacionales” y de “relecturas de los textos clásicos”, creando “siempre de la mano del público” y brindando “actuaciones verdaderas en escena”.