Estado anímico

Antxon Villaverde - Sábado, 21 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Los más frecuentes son los que generan la tristeza y la alegría, siendo el primero fruto de las preocupaciones, y el otro el del optimismo. Hoy quizás, estamos más tristes que alegres, dado que son pocas las buenas noticias que nos llegan, habiendo una sobrecarga de las malas, con el agravante de que además nos cebamos en ellas, creando un ambiente que recuerda al que se vive en una cartuja, donde el diálogo entre los cartujos se limita a decirse entre ellos: “Hermano: ¡morir tenemos!”, y la respuesta es: “¡Ya lo sabemos!”. Y no es el caso, porque el mundo sigue, y en lugar de mortificarnos al escuchar lo mal que estamos, tomar las medidas necesarias para salir de esta situación. ¿Cómo? Copiando a los países que funcionan, contratando a personas capacitadas que nos ayuden a marcar esa hoja de ruta (frase que leemos en titulares hasta la saciedad) y viene a mi memoria, por ejemplo, Grigori Perelman, el ser humano más inteligente del planeta, capaz de desarrollar elteorema de Poincaré, y de las conjeturas de geometrización. ¿Por qué no contactar con él? Algunos pensarán que es exagerado, pero todo nos hará falta. Otro estado anímico que se da hoy es el de estar cabreado, pero a este se le combate;los pudientes con una buena cigala y un buen txakoli, y los no tan pudientes, con un chicharro y sidra, y los más resignados, recordando a Cantinflas, que haría célebre aquello de: “Al mundo vine desnudo, y lo que tengo lo traigo de ganancia”. Y entrando en la filosofía, recordemos el principio de la polaridad, en que todo es doble, todo tiene dos polos;todo su par de opuestos;semejantes y antagónicos son lo mismo;y abreviando: que todas las paradojas pueden reconciliarse, por ello dejemos la tristeza y seamos alegres.