Memoria de Navarra y Andalucía

La ruta de la memoria recorre en moto los 1.000 km que separan ezkaba de la cárcel de la ranilla

Un reportaje de Mikel Bernués - Sábado, 21 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Salieron la madrugada del jueves desde el fuerte de Ezkaba. Algo más de 24 horas y 1.000 kilómetros de paliza después, la Ruta de la Memoria aparcó ayer sus motos en la antigua cárcel de la Ranilla de Sevilla, cuyos muros también fueron testigos de la represión: el día del golpe de estado franquista ingresaron 320 reclusos republicanos, y cinco días después ya eran más de 1.400, cientos de ellos ejecutados posteriormente.

Allí les recibió la secretaria General de UGT-A, Carmen Castilla, y la parlamentaria socialista María Márquez, ponente de la Ley de Memoria Histórica de Andalucía. En el 80º aniversario de la fuga de Ezkaba, este viaje sobre dos ruedas a los años 30 para divulgar la Memoria Histórica de Navarra y Andalucía -comunidades unidas desde ayer por una misma bandera- ha rendido homenaje a los 292 andaluces presos en San Cristóbal.

Antes Martín Zabalza, Jorge Mori, Javier Lecumberri, Ricardo Iriarte, Marce Manzano y Patxi Cascante, seis motoristas y cinco motos (a la Harley de Iriarte no le apeteció seguir a 40º C y se quedó en un taller de Talavera de la Reina), hicieron noche en el pueblo de Siruela. Una zona conocida durante el franquismo como la Siberia de Extremadura, destino habitual en las sentencias de destierro a republicanos.

La parada tenía como objetivo dar a conocer en su pueblo natal a José Rodríguez-Médel, jefe de la Guardia Civil asesinado en Pamplona en 1936 por intentar detener a Mola. También buscaban a familiares de Toribio Cendrero, oriundo de Siruela y uno de los cuerpos encontrados en el Cementerio de las Botellas de Ezkaba. El alcalde socialista Regino Barranquero se ha comprometido a celebrar un pleno extraordinario para reconocer la figura de Rodríguez-Médel, y por su parte el secretario municipal cotejará apellidos en el archivo en busca de familiares de Toribio. “Objetivo cumplido”, decía ayer satisfecho Martín Zabalza.

próximos proyectosMañana a la noche la expedición llegará a Pamplona. Pero no es el final del camino. “La idea es divulgar el viaje en casas de cultura y colegios con esta fórmula que mezcla memoria histórica y literatura de viajes”, dijo Zabalza, que recalcó que este proyecto busca además “crear sinergias entre direcciones generales de Memoria Histórica de distintas comunidades”.

En octubre, una vez concluida la fase de investigación, un nuevo viaje en moto unirá esta vez Pamplona con Eibar. Allí una fábrica de armas se fue a pique, sus trabajadores en cooperativa la convirtieron en la fábrica de máquinas de coser Alfa... y toda la dirección y su consejo de administración terminó en el fuerte de San Cristóbal. “Ahí hay una historia que queremos contar”, finalizó Zabalza.