EMPRENDIMIENTO SOLIDARIO

Sistema para controlar la diabetes sin pinchar

celia gómez, ingeniera en tecnologías de telecomunicación, crea una solución innovadora para medir la glucosa en sangre

Un reportaje de Erik Mugarza. Fotografía Oskar Montero - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Celia Gómez, de Huéscar (Granada), en el Monumento a los Fueros.

Celia Gómez, de Huéscar (Granada), en el Monumento a los Fueros. (OSKAR MONTERO)

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Celia Gómez, de Huéscar (Granada), en el Monumento a los Fueros.

celia Gómez, una joven granadina de 23 años estudiante en Ingeniería en Tecnologías de Telecomunicación por la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y apasionada por el espacio y las telecomunicaciones, confiesa que nunca había pensado en emprender. Sin embargo, todo cambió cuando a su hermana Julia, de diez años, le diagnosticaron diabetes en agosto del año pasado. En ese momento, empezaron los incómodos controles de glucosa y los pinchazos diarios que provocaron una preocupación extra a sus hermanos Celia y Eduardo, médico residente en medicina familiar y comunitaria en Granada. Ambos se dieron cuenta de que no existía una alternativa al actual sistema de medición por lo que unieron sus conocimientos, de ingeniería de telecomunicaciones y de medicina, para intentar aportar un mayor confort a Julia ideando así, un sistema de medición continua no invasivo, capaz de controlar la glucemia (glucosa en sangre) en cualquier diabético con una autonomía 24/7.

A esta iniciativa se sumaron otros nombres propios como el de Israel Arnedo Gil, profesor en la carrera y tutor de Celia en su Trabajo de Fin de Grado (TFG), y de Jon Mikel Percaz, estudiante de doctorado, encargado de desarrollar este sistema junto con Celia, además de pertenecer al grupo de investigación MCG (Microwave Components Group) en la UPNA. La joven emprendedora reconoce que, de no ser por Israel, no se hubiera atrevido “a lanzar tal idea”.

Celia explica que “el sistema Wireless (inalámbrico) se compone de una comunicación entre el sensor y una pulsera inteligente: el sensor funciona como un radar de pequeño tamaño que hace la medición en alta frecuencia. Gracias a estas ondas, se obtiene una buena resolución de la medición, mandando ésta a la pulsera correspondiente mediante BLE (Bluetooth Low Energy), que a su vez procesa los datos y los muestra en su pantalla OLED”. Este sistema se puede configurar para cada paciente de manera individual, es decir, “una vez introducido el rango óptimo donde el paciente se encuentra estable, el sistema alerta de cualquier anomalía, como una hipoglucemia o hiperglucemia”. Con esta solución “el paciente recibe una alerta indicando que su glucemia está fuera de su rango óptimo y que puede sufrir una hipoglucemia o una hiperglucemia”.

apoyo financiero Inicialmente los promotores de esta idea llamaron a esta solución BeEasy, pero en el momento de registrar la marca pasó a denominarse Glucoembrace. El año pasado la joven ingeniera presentó esta propuesta al concurso Iníciate 2017 convocado por Cein, obteniendo el primer premio. A través de este certamen, la empresa pública apoyó el proyecto en su lanzamiento, con 10.000 euros y con asesoramiento empresarial. Además, la estudiante relata que este año se presentó a Impulso Emprendedor, edición en la que también fue escogida. A partir de ese momento comenzaron “a añadir más gente al grupo (estudiantes de Telecomunicación) y a avanzar más rápido”. Con Impulso Emprendedor, este proyecto ingresará 8.000 euros y durante seis meses, a partir de septiembre, recibirá formación de Cein y de los mentores que le apadrinan, como Cinfa y Caja Rural. Así, en noviembre prevé constituir la empresa junto a Israel Arnedo, que ha pasado de profesor y tutor a socio.

objetivos El sistema propuesto por estos emprendedores “va destinado a los niños diabéticos, ya que son los que no controlan su cuerpo aún y a los que más les puede afectar sufrir una hipoglucemia, siendo ésta, la más peligrosa de las alteraciones posibles”. Este producto controla la glucemia sin necesidad de que un paciente se pinche o tenga que llevar algún parche adherido al cuerpo. “Nuestro usuario es cualquier paciente diabético con dicha necesidad”, añade. Celia Gómez califica de “innovador” este mecanismo “por la manera en la que se mide la glucemia”. De esta forma, han logrado realizar una medición no invasiva, ya que se realiza a través de “radiofrecuencia, mediante ondas microondas”. Por otro lado, “el sensor se ajusta a un nivel de potencia óptimo para conseguir una medición continua cada cinco o diez minutos, dependiendo de la configuración que se le haya realizado”, especifica. Con ello, se obtiene “la total independencia del paciente”.

Actualmente, tanto en niños como en niñas, los padres son los primeros que controlan y avisan a sus pequeños de cuándo deben pincharse o medirse para saber su nivel de glucemia. “Con este sistema, el sensor mide cada cierto periodo de tiempo, y en el caso de encontrar alguna alteración puntual, alerta al paciente para que pueda corregirlo cuanto antes”.

Celia Gómez destaca que en la actual fase de desarrollo no han encontrado “muchas dificultades, al fin y al cabo, están en la etapa de desarrollo”. Sin embargo, esta joven es consciente de lo que le queda: “Nuestro sistema biosanitario va a tener que ir con cuidado para afrontar todos los test clínicos. Además, la burocracia tanto sanitaria como farmacéutica no resulta sencilla, es aquí donde vamos a encontrar más obstáculos ya que son entornos que no controlamos”. Celia piensa que “éste ha de ser un proyecto continuo más que puntual, para estos pacientes que sufren una de las enfermedades más comúnmente diagnosticadas”.

próximos mesesCelia Gómez afronta unos meses intensos con su participación en Impulso Emprendedor, la constitución de la empresa y alcanzar la fase de las pruebas clínicas “para ofrecer cuanto antes una solución para estos diabéticos”;aunque confiesa que su verdadera vocación es la ingeniería espacial, “concretamente los satélites”, detalla. Aun sabiendo que va a quedarse por un tiempo más en Navarra, reconoce que piensa mover otros horizontes y entornos. “Terminar en Pamplona siendo de Granada fue algo inesperado”, declara, pero no se arrepiente de haber “estudiado en el norte”, concluye.