'La fiesta del viejo'

Los argentinos Índigo Producciones adaptan ‘El Rey Lear’ y ‘Ran’


Ana Oliveira Lizarribar | Celeste Urreaga - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Escena del montaje de la compañía argentina.

Escena del montaje de la compañía argentina. (CELESTE URREAGA)

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Escena del montaje de la compañía argentina.

Pamplona- El Viejo, como el Rey Lear de la obra que escribió William Shakespeare, a principios del siglo XVII, cumple años y decide organizar una fiesta en la que anuncia que va a entregar todo lo que tiene en herencia a sus tres hijas. Y si el Rey dejó en herencia el reinado de Bretaña, el legado del Viejo de Fernando Ferrer es un club de barrio del que es presidente. El proceso no será, precisamente, fácil y enseguida saldrán a la luz las heridas de la propia familia. Es La fiesta del Viejo, la propuesta de los argentinos Índigo Producciones para esta noche, a las 22.00 horas, en el escenario de La Cava de Olite.

Después de la representación de ayer de Mendoza, que subía a las tablas una peculiar adaptación de Macbeth al estilo de Juan Rulfo, Shakespeare regresará hoy al festival navarro con otra versión, también muy personal, de El Rey Lear, una de las principales tragedias del bardo de Stratford Upon Avon. La obra original está basada en una leyenda inglesa del siglo XII protagonizada por Lear, un viejo monarca que quiso conocer el grado de afecto de sus tres hijas (Gonerilda, Regania y Cordelia) para designar sucesora. Dos se deshicieron en halagos y la menor le contestó que le quería como padre y nada más. Al rey le pareció poco y la castigó, pero el tiempo vendría a demostrar más tarde que era la única digna del trono. Tomando esta crónica, Shakespeare amplió la trama y aportó a la historia una visión muy personal, presentando una experiencia extrema de dolor, locura y destrucción expresada crudamente y sin reservas.

Por su parte, Fernando Ferrer también quiso imprimir un sello propio a la obra, planteando La fiesta del viejo como un montaje sobre las relaciones familiares y sobre la vejez, con un final sorprendente. Para ello, se inspiró, por supuesto, en El Rey Lear, pero también en la película Ran, de Akira Kurosawa.

En este caso, “el reino de nuestro Lear no es de hace siglos sino que está situado hoy y su territorio son un club de barrio y una fiesta familiar. Todas las disputas que se dan tienen que ver con los bienes materiales y simbólicos de esos territorios: la herencia y los valores del club, así como también las relaciones afectivas y sus distorsiones en el seno de lo familiar”. El Viejo, en el fondo, con la repartición de sus bienes busca un gesto de amor de sus propias hijas. Sin embargo, ¿las hijas desprenden verdadero amor hacia su padre o se mueven por simple interés económico?