Mesa de Redacción

De Camerún al infierno

Por Ana Ibarra Lazkoz - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

No he podido olvidar en toda la semana los ojos inertes y la mirada perdida de una mujer de color recién rescatada del mar con su cara petrificada entre las manos de un voluntario de la ONG Proactiva Open Arms. Aquel rostro repleto de pavor no era el de una superviviente sino el de un cadáver en vida. Ayer supe que se llama Josefa la camerunesa que encontraron milagrosamente con vida el pasado martes tras naufragar el barco en el que trataba de llegar a Europa, y que este sábado desembarcó en Palma. En aquel rescate en el Astral participó Marc Gasol, uno de los mejores jugadores de la NBA: “Estaba aguantándose solamente con un brazo a un trozo de madera que debía ser de medio metro. Había otra mujer y un niño muertos”, relataba antes de reconocer su “frustración, rabia y mucha impotencia. Increíble que se abandonen personas en medio del mar”. Para mí ésta es la gente verdaderamente admirable. Como todos los años, el incesante trasiego de pateras en verano parece dejarnos indiferentes. Desde el 1 de enero hasta el 15 de julio, 18.016 migrantes tomaron la ruta occidental (que une Marruecos o Argelia con España), mientras que 17.827 atravesaron el mar por la ruta central (entre Libia e Italia). Inmigrantes indocumentados que los lanzan, en muchos casos traficantes de personas a los que pagan una fortuna, para escapar del hambre y la guerra en países abandonados a su suerte. Y nosotros, desde Europa, seguiremos pensando en cómo devolverlos a los sin papeles... en una rueda loca.