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La mejor prevención: evitar la picadura

En verano, ¡cuidado con las garrapatas!

Salud Pública advierte del aumento de la población de estos artrópodos y de los riesgos asociados por sus picaduras

Un reportaje de M. Pérez Fotografía Unai Beroiz - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Javier Aldaz lee un folleto de Salud Pública para prevenir enfermedades por picadura de garrapatas.

Javier Aldaz lee un folleto de Salud Pública para prevenir enfermedades por picadura de garrapatas. (UNAI BEROIZ)

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Javier Aldaz lee un folleto de Salud Pública para prevenir enfermedades por picadura de garrapatas.

el pamplonés Luis Miguel Ruiz, de 49 años, asegura que tuvo “mala suerte porque no me fijé que la había cogido. No noté picotazo, ni nada. No me la vi, estuvo más de 24 horas adherida, me hizo una marca y tenía la bacteria Borrelia”, por lo que la garrapata le había contagiado la enfermedad de Lyme. Ese día, hace unos dos meses, este aficionado a correr y a andar por el monte había estado en Ezkaba preparando la prueba Hiru Mendi Trail y, tras ducharse, se fue a dormir. Fue al día siguiente cuando se percató de que la tenía en la zona de la ingle y él mismo se la quitó en casa con unas pinzas. “Tenía un moratón pero no le di importancia. Al mes, cuando me salió una especie de aro rosa alrededor, fui al médico, me hicieron los análisis y he estado 21 días tomando el antibiótico”, relata. No obstante, afirma que en su caso no ha tenido “ningún tipo de malestar, dolor de cabeza o problema” y que se encuentra bien, aunque tras lo sucedido se ha hecho consciente de lo peligrosos que pueden llegar a ser estos artrópodos y, por ello, considera que “está bien que las personas tengan un poco de cuidado. Prevenir siempre está bien”.

A comienzos de julio, la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (Anecpla) alertaba en una nota de prensa de una plaga de garrapatas este verano, incluso en las grandes urbes, como consecuencia del “aumento de la vegetación producto de las abundantes lluvias de la pasada primavera” y avisaba de “la facilidad de trasladar este parásito a las ciudades a través de las mascotas o de las propias personas”, por lo que recomendaba extremar las precauciones. Desde el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra, por su parte, se muestran más cautos. “Todos los años en verano hay una proliferación importante de garrapatas en los campos y se acercan al medio residencial, pero no es que este año sea algo especial. Yo no encuentro nada especial, salvo la vegetación, que ha proliferado más, y si hay más normalmente suele haber más garrapatas también”, explica el jefe del servicio de Seguridad Alimentaria y Sanidad Ambiental, Javier Aldaz, quien apunta que existen otros factores que afectan, como la temperatura.

Este experto advierte de los riesgos asociados a la mayor población de estos parásitos, que se produce a partir de la primavera y hasta el otoño. “Por una parte, la mordedura de garrapata es molesta, produce una irritación, puede ser dolorosa, pero el riesgo más importante es que puede transmitir enfermedades;puede no transmitir. Son arácnidos que se pueden infectar por una variedad importante de microorganismos patógenos para el hombre o para especies animales. Se alimentan de sangre y, lógicamente, si chupan sangre de una persona que esté infectada o de un animal, en concreto los perros pueden vehicular alguna infección vía garrapatas al hombre, si luego pican a una persona pueden inocular la enfermedad que tenga la garrapata dentro”, expone Aldaz. Entre las patologías más graves que pueden contagiar hay bacterianas, víricas y parasitarias: ricketssias, la enfermedad de Lyme, la fiebre exantemática mediterránea, la tularemia y la fiebre de Crimea Congo, si bien “afortunadamente son muy poco frecuentes”, comenta el especialista.

PREVENCIÓN

La mejor forma de prevenirlas es evitar la picadura. Para ello, sostiene, “lo importante es protegerse. Sobre todo si salimos al campo, donde hay vegetación y podemos estar en contacto con animales, hay que utilizar prendas que dejen la menor superficie del cuerpo posible al aire. Utilizar mangas largas;pantalones largos;ropa de color claro, porque es más fácil verlas;no usar sandalias o calzado abierto;caminar por las zonas centrales de los caminos;evitar sentarse en el suelo en las zonas con vegetación;es importante usar los repelentes autorizados -para lo cual hay que mirar la etiqueta- y, si tiene un animal de compañía debe estar desparasitado siempre y cuando sale con él aplicar algún antiparasitario, tanto antes como después de salir”. Una vez finalizada la actividad al aire libre, conviene revisar la piel para detectar picaduras y, en el que caso de que halle una garrapata adherida al cuerpo, aconsejan extraerla lo antes posible, preferiblemente por un profesional sanitario.

Por ello, desde Salud Pública recomiendan acudir a un centro de salud, “porque puede ser que no la arranquemos bien”. Para hacerlo, se utiliza una pinza roma, que no sea puntiaguda, y se extrae cuidadosamente sujetándola firmemente lo más cerca posible de la piel y tirando suavemente hacia arriba evitando su aplastamiento. A continuación, se desinfecta y se conserva la garrapata en un bote con papel húmedo por si es necesario analizarla. Además, en el centro de salud informan al paciente del riesgo que puede haber de desarrollar una enfermedad, que “es mínimo”, y le proporcionan una serie de pautas, de manera que, si en los días siguientes aparece fiebre o erupción en la piel, busque asistencia médica indicando el percance que ha tenido.

Por una picadura, incide Aldaz, “puedes tener una irritación más o menos dolorosa, más o menos grave, se puede sobreinfectar por picor y rascar, pero es infinitamente menos frecuente que te transmita una enfermedad que puede llegar a ser muy grave”. No obstante, hay casos. En 2016 un hombre falleció tras ser contagiado en Ávila de la fiebre hemorrágica Crimea Congo. Luis Miguel Ruiz ha tomado nota y ahora, cuando va a correr, utiliza pantalones ajustados, repelente y al llegar a casa se vigila mucho más. “No es para cogerle miedo, pero sí más respeto”, concluye.

las garrapatas

¿Qué son? Son artrópodos, parásitos de un gran número de animales silvestres. También parasitan a los animales domésticos y de forma accidental pueden picar a los humanos. Todas las garrapatas se alimentan de sangre. Pueden ser tan pequeñas como una cabeza de alfiler (larvas) o tan grandes como una alubia (las hembras repletas de sangre).

Pueden transmitir enfermedades. Algunas garrapatas pueden estar infectadas con una amplia variedad de organismos patógenos, que son transmitidos durante el proceso de ingestión de sangre. En el Estado las patologías trasmitidas por estos animales más frecuentes son algunas ricketsiosis y las borreliosis de Lyme. De forma ocasional se han descrito casos de anaplasmosis, bebesiosis, tularemia y fiebre de Crimea Congo.

Recomendaciones. Para evitar la picadura de garrapatas, Salud Pública recomienda a las personas que por su trabajo puedan estar en contacto, que hagan senderismo, caza u otras actividades en la naturaleza, utilizar manga larga y pantalón largo, evitar el calzado abierto y usar botas cerradas con calcetines que cubran la parte inferior de los pantalones, llevar ropa de color claro, caminar por la zona central de los caminos, evitando el contacto con la vegetación -porque suelen estar ahí adheridas-, no sentarse en las zonas con vegetación, utilizar repelentes autorizados y, si sale con un animal de compañía, conviene aplicarle algún antiparasitario externo autorizado, así como revisarlo después.

Revisar la piel. Al finalizar la actividad, examine cuidadosamente todo el cuerpo, lave siempre la ropa con agua caliente y revise a los niños. Especialmente hay que fijarse en las axilas, ingles, cabello, detrás de las rodillas, por dentro y fuera de las orejas, dentro del ombligo y alrededor de la cintura.

Extraerla cuanto antes. La mayoría de las enfermedades que transmite requieren que el parásito se adhiera e ingiera sangre durante algunas horas antes de que la persona se infecte. Por eso, es tan importante quitarla cuanto antes, preferiblemente por un sanitario.