Entusiasmos excesivos

Por Tomás de la Ossa - Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Polémica recurrente en el ciclismo la del exceso de entusiasmo (unos) o escasez de neuronas (otros) de algunos aficionados que molestan a los ciclistas en los grandes puertos e, incluso, como le ha pasado a Nibali, le tiran al suelo y le rompen una vértebra. Descartadas, no sé porqué, las interesantes opciones de que los ciclistas lleven pistola eléctrica o spray antiviolación (o el copiloto de la moto acompañante una escopeta con cartuchos de sal para tirarle a los descerebrados, sobre todo a esos que corren a la par o por delante de los corredores, como si estuvieran en un encierro sanferminero), solo se nos ocurre la prevención, en forma de normas básicas, y la sanción, en forma de multas cuantiosas, o una noche en el calabozo, o algo. Una ascensión a un puerto mítico sería un triste espectáculo sin aficionados, pero no todo puede valer, y el respeto a la integridad física de los ciclistas, que suben al límite de sus fuerzas, debe prevalecer.