Terror en la alta cocina vasca

Jon Alonso publica ‘En el bando de los buenos’, una traducción al castellano de ‘Zintzoen saldoan’

Amaia Rodríguez Oroz | Unai Beroiz - Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El escritor Jon Alonso sujeta el libro ‘En el bando de los buenos’.

El escritor Jon Alonso sujeta el libro ‘En el bando de los buenos’. (UNAI BEROIZ)

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El escritor Jon Alonso sujeta el libro ‘En el bando de los buenos’.

“Se pueden transmitir contenidos serios de forma amena y divertida sin recurrir a la simpleza”

pamplona- Enekoitz Ramírez es un exmilitante de ETA, expreso por diversas causas, antiguo marchante de arte y ladrón en la actualidad. En el momento en el que, junto a un pequeño grupo de mangantes, está saqueando los mejores restaurantes de la CAV, alguien asesina al cocinero Kepa Pedrotegui. La policía descubrirá que, la noche del crimen, Enekoitz se encontraba cenando en ese mismo local y no tardará en colgarle el muerto. Así comienza En el bando de los buenos, novela que el escritor navarro Jon Alonso publicó en euskera en 2012 -con el nombre de Zintzoen saldoan- y que ahora su editorial, Txalaparta, ha traducido al castellano.

“La gastronomía que tenemos hoy en día ha estado y sigue estando muy bien, pero estamos empezando a tener el problema de que, si seguimos así, moriremos de éxito”, apunta Alonso, señalando que esta es una de las reflexiones que se desprenden de la lectura de esta novela. “Pero este fenómeno, que ahora ocurre con la alta cocina, podría ocurrir con cualquier cosa que tenga un éxito horrible”, afirma. Y con la gastronomía como tema principal, arranca una novela llena de humor en la que el protagonista, recurrente en las novelas del escritor navarro, se ve involucrado, sin quererlo ni buscarlo, con un grupo de personas que le piden una serie de trabajos sucios. “Enekoitz es un desgraciadillo que no ha tenido mucha suerte en la vida y se dedica a sobrevivir como puede”, describe el autor, para quien su protagonista “convive con una serie de condicionantes comunes a mucha gente de aquí”.

En esta aventura, Enekoitz se rodea de otros personajes como una mujer que pertenecía a la banda con la que el protagonista asaltaba los restaurantes de lujo y con la cual más adelante tendrá una relación, pero también de un despacho de abogados que le pide que realice una serie de acciones ilegales y hasta de un empresario del mundo gastronómico que se encuentra con problemas en México y al cual Enekoitz tiene que ayudar. “Esta es la gente que, irónicamente, llamamos el bando de los buenos”, puntualiza Alonso, para quien, en el caso concreto de la novela, “estas son personas que permiten trabajos sucios, rastreros e ilegales para poder seguir luciendo sus magníficas sonrisas profident”.

lectura divertida y rápidaUno de los puntos fuertes de la novela es, sin duda, su lenguaje. Los diálogos permiten que la trama sea divertida y de rápida lectura, que además “plantea algunas reflexiones de interés actual”. Además, el autor consigue empatizar con el lector a través de expresiones típicas navarras. “No deja de ser una traducción, y por tanto siempre se distorsiona con respecto al original, aunque es cierto que el relato refleja nuestra forma de expresarnos y por eso el lector navarro se puede sentir identificado”, sostiene.

Por otro lado, Alonso manifiesta que, aunque En el bando de los buenos sea un relato completamente de ficción, no deja de tener ciertas similitudes con la realidad. “Si hoy en día a una persona exconvicta le acusan erróneamente de un asesinato y le meten en la cárcel únicamente por su historial, ninguno de nosotros nos sorprenderíamos”, lamenta, para después remarcar que “el hecho de que el protagonista haya sido militante de ETA es puramente accidental, porque la novela no es estrictamente política ni mucho menos”.

Y todo esto lo narra Alonso desde el humor, un elemento que intenta utilizar en todas sus novelas para transmitir “contenidos que la gente suele considerar serios de una manera amena y divertida. Ese es mi objetivo”, afirma el autor, quien busca “evitar la simpleza y decir cosas” con las que puede estar de acuerdo o en desacuerdo pero que “son relevantes”, y poder transmitir estas ideas “haciendo, al mismo tiempo, que el lector lo pase bien. Al final, el humor es la mejor forma de llegar a la gente”, concluye Alonso, quien espera que la traducción al castellano de la novela permita a más lectores acercarse a una historia que merece la pena.