Festivales, el turismo de los millennials

Es una opción que cada vez le hace más competencia al tradicional modelo de sol y playa atrayendo a más jóvenes

Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 11:22h

Una joven disfruta de un festival veraniego entre la multitud de la gente.

Una joven disfruta de un festival veraniego entre la multitud de la gente. (EFE)

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Una joven disfruta de un festival veraniego entre la multitud de la gente.

El turismo de festivales le hace cada vez más competencia al tradicional modelo de sol y playa, convirtiéndose en la opción más elegida entre los millennials (la generación que nació en las dos últimas décadas del siglo XX). Es a principios de año cuando los festivales comienzan a poner las cartas sobre la mesa. A cuentagotas van llenando sus carteles con los nombres de los artistas del momento. Algunos de ellos cuentan con presupuestos millonarios, otros con una economía mucho más limitada. Propuestas que cada año atraen a más jóvenes a recintos que se reparten por toda la geografía del Estado.

Hay muchas opciones para asegurar la diversión de la generación millennial pensando en los distintos gustos: música electrónica, reggae, rock, música celta, indie, pero sobre todo para todos los bolsillos. Entre los más conocidos se encuentran el MadCool Madrid, que tiene lugar en junio tras el Orgullo, y reúne en su cartel artistas del rock, estandartes del pop contemporáneos y la electrónica y bandas que suponen el futuro de la música tanto a nivel nacional como internacional. Otro de los más destacados es el Primavera Sound, que se celebró el 30 de mayo y 1 de junio en Barcelona. El festival aúna en sus carteles las últimas propuestas musicales del ámbito independiente apostando esencialmente por el pop, el rock y las tendencias más underground de la música electrónica y de baile.

Más cerca de Navarra se puede disfrutar del BBK Live, un festival de música pop y rock que se celebra con carácter anual en el mes de julio en la ciudad de Bilbao. Siguiendo en el norte, en Asturias se celebra el Aquasella, un evento de música electrónica que nació alrededor del Descenso del Sella, organizado por la Federación de Piragüismo desde 1930, que se ha convertido ya en una tradición declarada como Fiesta de Interés Turístico Internacional. En Donostia tiene lugar a finales de julio el Festival de Jazz con multitud de escenarios por varios rincones de la ciudad, todos ellos gratuitos, excepto los albergados en edificios muy emblemáticos como el Kuursal o el Teatro Vitoria.

En agosto comienza la época de festivales por excelencia. El Arenal Sound, que tiene lugar los primeros días de mes, mezcla de música independiente, electrónica y un aire de mestizaje con trap o reggaeton, con uno de los escenarios sobre la arena de la playa, que lo hacen totalmente diferente al resto. Bud Bunny, Steve Aoki, Maldita Nerea, Dorian, Lost Frequencies y Crystal Fighters son algunos de los artistas de esta edición. También al lado de la playa se celebra el Rototom Sunsplash es el mayor festival europeo de música reggae. También incluye actividades culturales con clases de meditación, de percusión, de danza africana, capoeira, exposiciones de arte y fotografía e incluso un mercado bio con productores locales que te venderán todo lo que necesites.

En este momento se celebra otro de los más destacados, el Festival Internacional de Benicassim (FIB), donde tienen lugar más de 100 actuaciones de grupos con diferentes estilos de música, amplia oferta gastronómica y una extensa zona de acampada.

VACACIONES DE VERANO

Aumento del beneficio

Los festivales se convierten para muchos en sus vacaciones de verano, en su inversión estival. Este nuevo turismo ha influido también en la actividad de las agencias de viaje, cuyas ventas han crecido un 10%. Este turismo no solo es nacional, entre los extranjeros que eligen España para sus vacaciones, el 18% ya elige estos festivales como destino, según explica el presidente de la Unión de Agencias de Viajes (UNAV), Carlos Garrido.

Los festivales ponen el foco a una nueva estrategia turística que se centra en la "calidad" de los turistas que realizan un gran desembolso en el propio evento, en tiendas, alojamiento o restaurantes. Este turismo de festivales tiene un importante impacto económico. Así, la industria de la música en vivo en España facturó 269,2 millones de euros en 2017, un 20% más que en el año anterior, con récord histórico que consolida a España como un destino en las grandes giras de música internacionales, según Fitur. Para elegir el alojamiento, los hostales son una de las opciones preferidas. Pero también se han registrado aumentos de ocupación y de precios en los pisos turísticos, otra de las alternativas elegidas.