‘El nuevo pulso’

Julen Lizaso Aldalur - Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Es uno de los chef de cocina con más renombre del mundo, gran divulgador del ecoconsumo local. Dan Berber anuncia que, en potencia, somos el país de los grandes recursos agroalimentarios y piscícolas. El ecochef estadounidense reconoce a España como potencial en calidad bioalimentaria, y pone el ejemplo de las granjas piscícolas en las marismas del Guadalquivir con criaderos de peces alimentados solo de mar y piensos sin contenido animal ni de aves...., a diferencia de lo que conoce de su país y del resto del mundo.

Qué bueno, así en todo. Sería como darle la vuelta al calcetín de lo que hoy nos enseña lo global del país como un dibujo.... a borrar. Que aún se dificulte la producción eléctrica fotovoltaica para autoconsumo, al imponer un gravamen a nuestro sol, a cambio de mantenernos enfangados en el lodo petrolero, es hoy una de las partes mas feas de ese dibujo.

Para fomentar el empleo y ahorro energético, en años, han dotado a empresas y usuarios de ayudas económicas en planes Renove para todo (fachadas, compra de coche nuevo, electrodomésticos, ventanas..), pero poco o nada en reutilización como alargamiento del ciclo de vida y ahorro energético global.

Hoy España también comienza a ser señalado como país cuyos gobiernos ponen dificultad al desarrollo tecnológico autónomo, para convertir en eléctrica la tracción de vehículos usados con motor de explosión. Incentiva poco y aplica costos elevados a la hora de homologar ingenierías y talleres para estandarizar vehículos convertidos en eléctricos, aunque pasaran la ITV como uno nuevo.

Así, se nos presenta un nuevo gran problema de conciencia económica y medioambiental: ¿qué hacer con nuestros coches diésel? Miles de vehículos podrían pasar a ser un todo chatarra, cuando como mínimo el 70% de su mecánica y equipamientos sería reutilizable para prolongar su vida útil.

Si la decisión la reducen a la política partidista, quizás no reparen en que con la conversión se reduce la huella de CO2, se evitan prácticas extractivas de materias primas y combustible..., y se generarían miles y miles de puestos de trabajo estable, creando riqueza social a partir de la economía circular.