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Bruselas perfila otro parche migratorio

Voluntarismo y cooperación serían claves en la estrategia
Juncker afirma que es una solución a corto plazo

M. G. Zornoza (Aquí Europa) - Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Varios inmigrantes de origen subsahariano son rescatados en aguas del estrecho.

Varios inmigrantes de origen subsahariano son rescatados en aguas del estrecho. (Foto: Efe)

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Varios inmigrantes de origen subsahariano son rescatados en aguas del estrecho.

Bruselas- En Bruselas lo saben: cualquier medida que no sea una reforma común de asilo es solo un parche temporal. Pero ante el caos que impregna el mar Mediterráneo, la Comisión Europea prepara una propuesta migratoria para, al menos, capear el temporal durante el verano. Todo apunta a que será en base a una acogida voluntaria entre Estados miembros con mediación comunitaria. Pero todavía son muchos los interrogantes que despierta.

El Aquarius fue el primero. Poco después se multiplicaba el número de barcos con inmigrantes y refugiados a bordo que quedaban a la deriva en alta mar a esperas de la asignación de un puerto seguro. El Gobierno populista italiano, formado por el Movimiento 5 Stelle y la Lega Nord, impuso su mano de hierro migratoria nada más hacerse con el poder. Y los buques que patrullaban el Mediterráneo sufrieron sus consecuencias de forma inmediata. El principal objetivo fue persuadir y amenazar a las ONG para que abandonasen un mar que se ha convertido en el mayor cementerio marítimo del mundo. Ahora les ha tocado el turno a los propios buques europeos que patrullan el Mediterráneo bajo la bandera de la Operación Sofía, creada en 2015 para frenar a los traficantes de personas y reducir las muertes en el mar.

Roma ha ayudado a consolidar una línea dura con la migración que no ceja de ganar adeptos entre los Estados miembros. No solo entre Visegrado, también entre los nórdicos. Pero su papel es fundamental: durante los últimos años ha sido la principal puerta de llegada de personas a las costas europeas. El mensaje del Ejecutivo que lidera Giuseppe Conte no admite concesiones: no quiere dejar atracar a ningún barco con migrantes. Para dolor de Bruselas. Bruselas no tiene en este escenario un papel sencillo. Su marco de acción está limitado por sus competencias.

No puede decidir sobre las operaciones de rescate ni asignar puertos seguros para el desembarco. Son competencias que pertenecen plenamente a los Estados miembros. Así, el equipo que capitanea Jean-Claude Juncker prepara una propuesta para salvar el tipo al menos este verano, ya que insiste en que la única solución a largo plazo pasa por fijar la Política de Asilo Común.

diálogoEsta semana ha habido un intercambio de cartas entre Bruselas y Roma. Filtradas a los medios italianos, las misivas piden a la Unión Europea la creación de “células de crisis” para coordinar la acción de los Estados miembros. La Comisión trabaja a contrarreloj para perfilar este grupo de crisis. No han trascendido muchos detalles sobre qué forma tomará esta propuesta. Pero todo apunta a que será un espejo del marco de actuación que se llevó a cabo el pasado fin de semana: un barco europeo desembarcó en el puerto italiano Pozzallo. La Comisión Europea hizo entonces de interlocutor llamando a las capitales europeas para que recibiesen a las personas a bordo. Y finalmente los migrantes fueron repartidos entre Francia, Alemania, Malta, España, Portugal e Irlanda.

otros apuntes

Una máquina de votos¿Histeria? ¿Crisis? En la Unión Europea se ha instaurado una especie de histeria por una “crisis” que las cifras desmienten: en el año 2015 llegaron un millón de personas;en lo que va de año, apenas 43.000, según la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur). Pero el tema migratorio es una máquina de votos para los gobiernos populistas, que están empujando también a partidos de centro-derecha a tomar medidas cada vez más severas para contrarrestar su auge.

Las incógnitas. Voluntarismo, cooperación regional y mediación comunitaria vendrían a ser las palabras de una estrategia que a priori presenta más incógnitas que certezas. ¿La Comisión iniciaría su acción antes o después de desembarcar? ¿Estaría dispuesta Italia a dejar a todos los barcos atracar en sus puertos? ¿Se trataría de un grupo cerrado? ¿Habrá consecuencias para los Estados miembros que no se suban al barco? Y más preguntas sin respuesta.