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En 2017 llegaron a España 2.500 menores, y en lo que va de año, 1.800

Algunos jóvenes han recibido el billete de bus o tren para viajar a “buscarse la vida” en el norte del Estado

Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

pamplona- En 2017 llegaron a España 2.500 menores no acompañados, un 60% más que el año anterior, y ya son 1.800 las entradas en lo que va de 2018. De seguir la tendencia, este año concluirá con el mayor incremento de la historia de migrantes adolescentes que viajan solos. La organización no gubernamental Save the Children encendió las alarmas hace un par de meses cuando puso de manifiesto que la llegada de menores migrantes no acompañados a las costas andaluzas se ha disparado estos últimos meses y que los 2.500 registrados en 2017 supuso un incremento del 60% respecto a los llegados el año anterior.

En lo que va de año, según datos de la Subdirección de Familia y Menores del Gobierno de Navarra, ya han accedido al Estado español 1.806 menores no acompañados. Esta realidad está desbordando a los servicios sociales autonómicos que se ven incapaces de atender a estas personas como debieran. De hecho, ya se ha comenzado a proponer una conferencia estatal para distribuir a estos jóvenes de manera proporcional, acorde a los recursos y, sobre todo, afrontar “una posible unidad de acción” interautonómica, apunta Mikel Gurbindo.

con billete pagadoAunque es prácticamente imposible demostrarlo, lo cierto es que a algunas de estas personas adolescentes se les paga el billete de bus o tren desde centros y comunidades que están saturadas para que se busquen la vida donde puedan. Ésta, y el tránsito por libre con los riesgos que ello entraña de ser detenidos o de adentrarse en el mundo de la delincuencia, son los viajes más habituales de estos jóvenes que solo buscan una vida normalizada para ellos y sus familias.

Cuando Save the Children presentó los escalofriantes datos hace un par de meses, se acompañó del testimonio de un joven, Omar, de 17 años, que en 2006 abandonó su pueblo en Senegal y se subió a una patera con rumbo a España. Llegó a Tenerife y allí acabó en un centro de menores que más bien parecía “un complejo militar”, relató. Pasó dos meses sin saber qué iba a ser de él y entonces lo metieron en un avión camino a Madrid. Tuvo suerte: otros como él acabaron de vuelta en sus países. La historia de Omar sirvió para poner cara a Los más solos, último informe de la citada ONG.

de magreb y subsaharianosSegún datos de la ONG del Estado español, el 90% de los jóvenes menores de 18 años no acompañados que arribaron a las costas andaluzas son varones y el 10% de mujeres es el más vulnerable porque suele sufrir abusos de todo tipo. La mayoría de los menores migrantes procede de Marruecos y Argelia, pero también del África subsahariana. Viven en Andalucía y Melilla (aunque también en el resto de las comunidades) y vinieron a España para cumplir sus sueños, escapar de sus familias o para ayudarles económicamente, o huyen de países en guerra.

“Utilizan las rutas de los adultos, así que suelen ir mal acompañados;su viaje dura entre meses y años, de manera que pasan largas estancias en países de tránsito, donde son explotados, y si son subsaharianos, sufren discriminación en Argelia y Marruecos”, denunció el director de Save the Children, Andrés Conde.

Una vez en España, no acaban las penalidades. La directora de Sensibilización de la ONG, Ana Sánchez, subrayaba los obstáculos a los que se enfrentan los jóvenes cuando llegan al país de acogida. “Primero, pueden sufrir una devolución en caliente. Después, son sometidos a pruebas de edad que no tienen el aval de la comunidad científica, que consisten, entre otras cosas, en la exploración de sus genitales y que les expone a prolongadas detenciones. Y finalmente, conseguir el permiso de residencia es un proceso tan complicado que muchas veces no es posible”, explicaba Sánchez. “Nuestro país no está preparado para garantizar la integración”, aseveraba. Ahora, desde las CCAA se reclama “una unidad de acción”, una estrategia que permita una redistribución de estas personas y habilitar medidas y recursos para dar la acogida, tutela y futuro en las mejores condiciones posibles a estos jóvenes, indican desde el Gobierno de Navarra. - L.C.H.