La cuadrilla de San Miguel sigue sumando

la ceremonia de presentación de los niños y niñas al ángel de aralar tuvo lugar ayer, con medio centenar de nuevos amigos

Un reportaje de Nerea Mazkiaran Zelaia - Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

La presentación fue tras la misa mayor, con la imposición de la imagen de San Miguel.

La presentación fue tras la misa mayor, con la imposición de la imagen de San Miguel. (NEREA MAZKIARAN)

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La presentación fue tras la misa mayor, con la imposición de la imagen de San Miguel.

El silencio de los centenarios muros del santuario de Aralar se vio ayer roto por las risas, gritos, llantos y carreras de los txikis en la misa más bulliciosa de año. Y es que era la presentación de los niños a San Miguel, una ceremonia que viene celebrándose desde 2004, en torno al tercer domingo de julio, impulsada por la Cofradía de San Miguel de Aralar ante la imposibilidad de celebrar bautizos en el santuario, como recordaba ayer José Mari Ustárroz, presidente de esta entidad religiosa. Así, pensaron una nueva fórmula para estrechar los lazos de los más pequeños con el ángel de Aralar, nombrándoles amigos de San Miguel.

De este vínculo queda constancia en un pergamino que Ustárroz repartió ayer a los padres y madres de los txikis que se habían apuntado con anterioridad. Los que lo hicieron ayer deberán esperar 15 días para recogerlo en el santuario. En castellano y en euskera se podía leer “es presentado por los padres al Ángel de Aralar para pedir protección durante toda la vida y, por esto, la Cofradía de Aralar lo nombra amigo del arcángel San Miguel. San Miguel, Mikel gurea zaindu betirako zure adiskidea”.

Como cada año, esta peculiar cuadrilla sigue creciendo. Ayer se unieron en torno a medio centenar de niños y niñas. Era el caso de Ainhoa, de Pamplona, que acudió ayer hasta lo alto de Aralar acompañada de sus padres y abuelos. “Su madre se pasó las cadenas para pedirle a San Miguel que fuera chica y salió chica”, aseguraba su abuelo, Félix, quién se confesaba devoto de San Miguel. También era de Pamplona Miguel Laguría Balda, otro de los nuevos amigos del arcángel.

“Es un día muy importante para arraigar la tradición de las generaciones anteriores con las que llegan, una manera natural de entroncar la fe de nuestro mayores” abundó el capellán de Aralar, Mikel Garciandía. Lo cierto es que para muchos se ha convertido en una cita obligada. “Hoy hemos presentado a Mikel, que tiene siete meses, hace dos años venimos con su hermana, Ane”, apuntó Xabi Zabalza de Arbizu. En el caso de la familia Repáraz Extramiana, también de Arbizu, se ha convertido en una tradición familiar. Y es que ayer presentaron a su octavo nieto, Luka, y aprovecharon este motivo para reunirse toda la familia.

“Don Inocencio Ayerbe solía bautizar con una concha traída de Borneo por Miguel de la Cuadra Salcedo para el bautizo de su nieto, también de nombre Miguel”, recordaba Ustárroz, para quién la cita de ayer era especial. No en vano, también se presentó a su nieto Luar. Otro monaguillo zaharra Don Inocencio, quien fuera capellán de Aralar durante 56 años, Mariano Zubiria, hizo lo propio con su nieto Lander. “A primera hora de la mañana ha sido el bautizo en Lekunberri y después hemos venido a San Miguel”, apuntó.

apuntes

Desde 2004 Ante la imposibilidad de bautizar en el santuario desde los años 90, la Cofradía de San Miguel pensó esta fórmula para fortalecer los vínculos con el Ángel de Aralar desde la infancia. Desde entonces se celebra en torno al tercer domingo de julio, después de los Sanfermines.

Pergamino. A los niños y niñas apuntados con anterioridad, en torno a una treintena, se entregó ayer un pergamino en el que se da fe de la presentación a San Miguel. El resto deberán esperar dos semanas para recogerlo en el santuario.